Diálogos: parte 2.
Pasa una especie de cortina plástica con motivos florales y el rosa más feo que he visto en mi vida, a través de la cual me asomo para percatarme de que está hundiendo un vaso de plástico duro en una de esas cubetas de pintura, pero que contiene agua… o lo que parece agua; se percata de mi presencia y dice, “es lo más fuerte que tengo”, yo le digo que no hay problema y extiendo mi mano para recibir el vaso, él no atiende a ese detalle y saca un pequeño recipiente, veo cómo vierte algunas gotas de algo en mi vaso y pretende revolver el contenido con un pequeño movimiento de su mano. Finalmente me lo extiende, yo dudo por un instante, pero no es tiempo suficiente para plantear una pregunta que no pueda ser interpretada como desconfianza.
- No se preocupe, tiene un efecto similar al alcohol, sólo es más placentero y menos agresivo con el organismo, es probable que al igual que el alcohol agilice nuestra comunicación.
- Gracias, ya he probado ciertas sustancias… ilegales, y definitivamente he tenido peores experiencias con las legales.
- Sabe, todo este asunto legal me parece una de las más grandes presunciones de la humanidad, la vida de la gente es regulada y hasta juzgada por personas que ni siquiera entienden de Ética, uno quisiera ver argumentos filosóficos tanto en los palacios legislativos como en los tribunales. Muchos podrían pensar que el núcleo de las religiones es la divinidad, en todas sus formas, sin embargo, el núcleo de las religiones es la Ética.
- Veo que usted concibe particularmente una religión sin dios.
- La palabra dios como todas las palabras, son a la vez un concepto y una subjetividad. Cuando la gente es parte de una religión y la conoce bien, apega su entendimiento de la divinidad al cómo es definida por dicha religión. También debo decir que a lo largo de mi vida he conocido a mucha gente que se declara de tal o cual religión, pero su concepción de la divinidad es completamente diferente a la establecida por dicha religión. Esto es normal, históricamente se ha utilizado el sincretismo para obtener una mayor cantidad de seguidores.
- Y qué mayor sincretismo que la subjetividad que usted promueve…
- Veo que ha hecho efecto rápidamente su bebida. Efectivamente, a un nivel abstracto podría ser considerado el sincretismo supremo, sin embargo eso no ayudaría con el problema de la injusticia social…
- De alguna manera sí, primero obtiene seguidores, luego promueve sus políticas públicas.
- La historia ha demostrado que ese camino no funciona. Pasa tanto tiempo que cuando ya hay suficientes evangelizados ya murieron los evangelizadores…
- Pero no depende de ellos el mensaje…
- Por un lado sin ellos no hubiera sido posible transmitirlo, imagínese en el siglo dieciséis convenciendo a un nativo que habla otro idioma de raíces completamente desconocidas, que su forma de vida no es la más adecuada, eso no ocurre con palabras, sino con obras, aquellos evangelizadores tuvieron qué evidenciar que vivir de manera diferente era mejor…
- Pero de manera tramposa…
- Por supuesto usaron “espejitos”, pero aquellos nativos no eran tontos, también tenían qué ver un beneficio personal o comunitario al adoptar nuevas prácticas religiosas…
- Tomaron sus prácticas y las adaptaron, para después destruir sus tradiciones…
- ¿Ahora lo ve? La Ética es el núcleo de las religiones, estos manipuladores profesionales pensaban en un bien mayor, y así es en la vida diaria, todos hemos hecho actos cuestionables pensando en un bien mayor, evidentemente subjetivo.
- ¿Y cómo saber si estamos equivocados?
- Fácil, asumamos siempre que estamos equivocados, es lo más probable, pero aún así persigamos humildemente el conjunto de principios que para nosotros hace sentido.
- “Hagamos lo que creemos incorrecto…”
- Es mucho más complicado que eso. Hoy jugamos con dualidades éticas, el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, lo luminoso y lo sombrío. En la realidad, dependiendo de la sociedad que juzgue, puede haber personajes que se vuelvan íconos de la bondad o de la maldad, Gandhi y Hitler por ejemplo, pero, ¿es posible aseverar que todo lo que decía el primero era correcto y el segundo incorrecto?, sin embargo, al considerarlos símbolos, es posible que mis principios sean más influidos por el primero que por el segundo, luego al ser parte de un paradigma, es posible que la mayoría se vea más influida por el primero que por el segundo. Pero el mayor reto no es encontrar los principios que nos satisfagan más que otros, sino seguirlos, ser congruentes.
- ¿No es exactamente lo que ocurre hoy en día?, las mayorías prefieren ser como Gandhi que como Hitler…
- No, hoy no identificamos nuestros propios principios, hoy seguimos los que nos enseña el contexto social, religioso, incluso legal. No se trata de tomar a cada símbolo como ejemplo, se trata de entender que nadie mejor que nosotros mismos para tener voz y voto respecto a qué nos hace más sentido en términos éticos. Los símbolos son inspiraciones pero, ¿cuántos seguidores de Gandhi se han convertido en Gandhi?
- Ninguno. Pero quiero terminar de entender algo, por un lado, la verdad se vuelve un asunto democrático en la medida que existe un paradigma, por otro lado usted invita a que no sigamos los paradigmas sino que ubiquemos principios individuales.
- ¿Lo ve? La comunicación se aceleró de manera importante. Acaba de tocar el punto medular. El gran paradigma que promuevo es el cuestionamiento de los paradigmas, la aceptación autocompasiva, en un contexto budista, de la inmensa probabilidad de que estemos equivocados, pero el apego congruente a lo que nos hace sentido personalmente.
- Seguro ya le han preguntado antes… ¿qué pasa cuando el principio le dice a alguien que matar es correcto?
- Ya me lo han preguntado antes pero nadie se ha atrevido a publicarlo. Yo hoy no me siento capaz de juzgar un acto sin un contexto, la teoría legal se ha encargado por un lado de darle una serie de connotaciones al asesinato y las sociedades también han tenido un punto de vista mucho más flexible de lo que se pudiera creer. Una inocente ama de casa durante la Segunda Guerra Mundial pudo el mismo día sentir felicidad por enterarse del encarcelamiento del tipo que asesinó al tendero y recibir como héroe a su esposo que siendo piloto de un bombardero mató a miles de personas. Y desde una perspectiva sociológica, si exclusivamente la gente que creyera correcto matar matara, seguramente se perderían menos vidas todos los días, y aún así, si lo apegáramos estrictamente a la religión o paradigma que promuevo, al menos cada uno de esos asesinos sabría que lo más probable es que esté equivocado y tendría la apertura de escuchar argumentos que podrían hacer que cambie de opinión.
- ¿No se vuelve utópica su propuesta?
- Cuando pensamos en utopías, tendemos a imaginar el mundo que queda como resultado de la propuesta utópica, de hecho la palabra Utopía comienza significando un lugar, una isla, una especie de paraíso. Estoy convencido que un mundo que siguiera este paradigma sería un mundo mejor, pero no visualizo ese mundo, ahora mismo lo que veo de valor es el camino hacia lo inalcanzable, el comenzar a entender cuáles son nuestros principios, el empezar a ser congruentes, entender que lo más probable es que estemos equivocados y mantener nuestras mentes abiertas a ideas diferentes, ir superando nuestras propias fronteras, irnos volviendo ilimitados en la medida que nos comunicamos con otros seres.
- ¿Humanos?
- Sería limitante decir eso para aquél capaz de comunicarse con cualquier otro ente.
- Entiendo. También entiendo que si bajo cierto contexto matar puede ser un acto congruente basado en un principio, en la religión que propone no se plantea un premio o castigo.
- Efectivamente, pensar que todo lo que se hace en esta vida se paga es la manera simplista de entender un fenómeno completamente diferente; que todos encuentran sus razones y sinrazones para hacer las cosas. Siempre será aventurado calificar algo de malo cuando no se tiene todo el contexto, y siempre será imposible tenerlo por completo.
- ¿Tiene más de su… agua?
The Zeitgeist Movement.
Hace varias semanas escribí un post llamado diálogos, como resultado de una visión que tuve hace varios meses. Dicha visión tenía qué ver con un concepto que me pareció extremadamente poderoso: “todos somos uno”.
A pesar de que la visión me llegó con una certeza sin precedentes, a diferencia de lo que estoy acostumbrado, no encontré los suficientes argumentos lógicos para respaldar dicha visión.
Generalmente recurro a diálogos internos para llegar a conclusiones, y aún cuando cargo con argumentos que me parecen bastante sólidos, es difícil encontrar tal sensación de certeza.
Esto puede significar nada para cualquier lector, sin embargo trato de transmitir el gran impacto que tuvo la idea en mi interior.
Es entonces que decidí crear una serie de artículos llamados diálogos para enfrentar a mis argumentos, ir llenando huecos y terminar con una conclusión mejor fundada.
Escribí la segunda parte y por cuestiones de insatisfacción en el estilo no lo he publicado, sin embargo hoy tuve la grata sorpresa de ver un documental llamado Zeitgeist: Addendum.
No pude sentirme menos que profundamente conmovido al ver reflejada con precisión clínica la idea de religión que quise plantear a través de mis diálogos.
Y la razón es que al no encontrar todos los argumentos, todo queda perfectamente acomodado para pensar en una religión, porque los huecos, mientras no son resueltos con argumentación, son resueltos con algo que hoy conocemos como fe.
El documental de Zeitgeist, por otro lado, al tener una clara postura hacia la palabra religión y todo lo que representa, acude a una forma diferente de engaño. Y vaya que me duele escribir esa palabra y mezclarla con el movimiento.
El engaño del documental radica en deliberadamente no llenar los huecos, sesgar cierta información y muy posiblemente provocar una polarización de puntos de vista.
Maravilloso en cualquier caso, imposible en estos temas no polarizar, entiendo y justifico si cualquier información fue sesgada (si esto ayuda a llegar a una masa crítica menos informada) y si muchos de los evidentes huecos se le dejan al futuro del movimiento. Excelente que arrancaron y le dieron ese mensaje al mundo.
Si son capaces de ignorar estas imperfecciones y llegan a la segunda mitad del documental, me parece encontrarán un mensaje extremadamente valioso.
Los invito a verlo.
Gobierno, S.A. de C.V.
Un día la gente de Gobierno, S.A. de C.V. llega a trabajar y se encuentra ante una realidad desoladora, no hay suficiente dinero para satisfacer las necesidades a las que se comprometieron con sus clientes.
Nadie ahí dentro sabe qué hacer, pero al más listo se le ocurre proponer contratar un servicio de consultoría.
Otro dice, pero tenemos que hacer licitación…
Un tercero grita desesperado, “¡no hay tiempo para eso!, ¡sólo llamemos a las primeras dos empresas que encontremos en la sección amarrilla, y a ver cuál nos convence más!”.
El jefe dice, de acuerdo, es buena la idea de Gonzalitos, a ver, tráiganme una sección amarilla.
La primera empresa que aparece se llama Consultores Profesionales, A.C., llaman y planean una cita para ese mismo día en la tarde.
Llega el consultor, entra a una especie de auditorio lujosamente adornado, lo acomodan en un podio y lo primero que hace es preguntarles de qué manera les puede ayudar, el jefe contesta:
- Pues mire, el día de hoy llegamos y viendo los números nos dimos cuenta que de ninguna manera vamos a poder cumplir con lo que le prometimos a nuestros clientes con el presupuesto que tenemos.
- Entiendo, pero para valorar más claramente la situación, me gustaría que aclarara, ¿cuáles son las consecuencias que vislumbra al no poder cumplir dichas promesas?
- ¡Estarían descontentos! -responde apresuradamente Gonzalitos.
- ¡Ya están descontentos! -menciona Pérez.
- Bueno, supongo que podrían demandarnos… -menciona el licenciado Gutiérrez.
- Ya veo, entonces ustedes tienen dos problemas, la forma en la que operan es tan cara que no les alcanza para satisfacer las necesidades mínimas de sus clientes y es tan mala que sus clientes están descontentos.
- ¿Qué podemos hacer? -pregunta un por demás angustiado Gonzalitos.
- Hay una forma de resolver los dos problemas, un rediseño de sus procesos puede hacer no sólo que se eliminen gastos innecesarios, sino que además se puede dar un mejor servicio a los clientes.
- ¿Y qué necesitamos para eso? -pregunta Pérez.
- Bien, pues, aparentemente son bastante burocráticos, en esta misma reunión veo a unos 500 altos funcionarios, varios dormidos, supongo que con un pequeño vistazo a su organigrama y una evaluación del desempeño muy ligera, nada más en sueldos de gente de alto nivel que no agrega suficiente valor saldría el presupuesto suficiente para pagar un rediseño completo de su empresa…
- No se diga más, eso es lo que se debe hacer –interrumpe Pérez.
- ¡De ninguna manera! ¿Está usted insinuando que este HONORABLE consejo tiene a gente innecesaria?
Se desata entonces una discusión que ya no es posible entender para el consultor, después de treinta minutos, el jefe se para y con su voz autoritaria dice “¡Basta!”, luego voltea hacia el consultor diciendo:
- Muchas gracias señor consultor, ¿cuánto le debemos?
- Nada, la verdad es que yo también soy un cliente de ustedes, y bastante descontento. No les cobraré por esta hora de servicios, sólo le pido a este consejo…
- ¡HONORABLE consejo! -señala un centenar de funcionarios a coro.
- Sólo le pido a este honorable consejo que si deciden trabajar en este rediseño de su operación, consideren a mi organización para llevarlo a cabo.
- Gracias señor consultor, puede retirarse. Por cierto, a la entrada se encontrará a otro consultor, pídale que pase por favor.
La segunda empresa a la que llamaron fue Patito Consultores, S.A. de C.V., la cita quedó una hora más tarde que la de los Consultores Profesionales.
Aparece en el auditorio el segundo consultor y el jefe le dice: “mire usted, hoy amanecimos con un problema, vimos todo lo que tenemos qué hacer para tener a nuestros clientes más o menos satisfechos, bueno, para no tenerlos descontentos, bueno, para que no nos demanden, y pues no lo podemos hacer”.
- ¿Y eso por qué?
- No tenemos suficiente dinero. -Responde un frustrado Pérez.
- Entiendo, es un problema común, ¿se les ha ocurrido una solución?
- A decir verdad, sólo se nos ocurrió llamarle a algún consultor, si usted nos da la solución que buscamos, estamos dispuestos a retribuirle… -Se apresura a decir el nervioso Gonzalitos.
- Comprendo perfectamente… bien, pues la solución es sencilla, suban sus precios.
- ¿Subir los precios? ¡Pero eso no les va a gustar a los clientes! -Dice Pérez.
- ¡Déjelo terminar! -Increpa el jefe, mientras intenta acomodar su enorme trasero en el lujoso asiento principal.
- Sin duda no les va a encantar, pero tampoco tienen alternativa… mire usted, ya han llegado en servicio al nivel más bajo posible, ya no hay más necesidades que no puedan satisfacer sin ser demandados, ahora les toca intentarlo por el lado de los precios, todavía les queda un rango que pueden exprimir sin que los clientes los demanden.
- A mí me parece perfecto. -Se adelanta a decir un ahora optimista jefe.
- Pero, ¿no podríamos reducir costos mejorando nuestros procesos? -Insiste Pérez.
- Eso es complicadísimo, además, eso sería como aceptar que se están haciendo mal las cosas, eso no les conviene, lo único que mantiene a sus clientes, además de que son un monopolio, pues es la credibilidad que les queda debido a la inversión que realizan en publicidad.
- No se diga más, ¿cuánto le debemos? – pregunta el jefe.
- Considerando la cantidad de trabajo que les estoy ahorrando… más la devaluación… la inflación… lo caro de sus productos… deme, no sé… ¿cuánto gastan en publicidad en promedio al día?
- 9 millones de pesos -Responde el contador Godínez.
- De acuerdo, pues a mí me parece razonable, finalmente, les hice el día, ¿no es así?
Un centenar suelta una carcajada y dice finalmente el Jefe:
- Bastante justo señor consultor, entréguele su factura a la señorita Susana. Puede retirarse.
Luego, volteando hacia el auditorio dice:
- Bueno, pues no sé qué opine este HONORABLE consejo, pero a mí me parece que ha sido un día bastante productivo, aún nos quedan meses de respiro para decidir en cuánto aumentamos los precios, así que me parece que podemos dar esta sesión por terminada.
Una alborotada respuesta afirmativa de la mayoría despierta a los dormidos y empiezan a salir del auditorio. Sólo uno se queda, pensativo, tratando de entender cuáles eran sus argumentos para pensar que podía mejorar las cosas cuando empezó todo esto. Ahora se siente ingenuo y humillado, envuelto en el circo más bizarro que jamás imaginó.
Diálogos: parte 1.
El periodista está frente a una casa que se “está cayendo”, en ese momento hizo consciente todo el tiempo que creyó que cuando la canción decía “techos de cartón” era metafórico, pero cada techo que ha visto en esta zona que sufre lluvias torrenciales y calores inhumanos combina lámina con cartón.
Pensó que si realmente el líder espiritual vivía aquí quizás sí representaba una nueva perspectiva de las religiones, como tanto lo ha presumido en las escasas entrevistas que ha ofrecido, también es muy posible que en cuanto salga de aquí el tipo tome su avión privado a una lujosa isla.
Por otro lado, hace sentido que esté aquí si valora su vida, porque nadie lo encontraría aquí, fue un verdadero viacrucis llegar a este punto, pero los lectores mandan.
“La información es el recurso de seguridad más valioso”, recordó que le dijo en una entrevista aquel ex-espía de la ex-Unión Soviética.
Un tipo de barba a medias y vestido como todos visten por ahí, se asoma por la puerta y lo invita a pasar.
- Espero que el tortuoso viaje no haya hecho decaer su motivación.
- De ninguna manera, me ha dado tiempo de plantear mejor las preguntas que quiero hacerle al maestro, a menos que él ya tenga preparado algún tipo de mensaje.
- Tendremos una conversación abierta, que usted editará de la manera que mejor le convenga, y lo invito a que me llame maestro sólo si hay algo que usted aprenda hoy.
- Muy bien, entonces primero le preguntaré, ¿qué significa la palabra religión para usted?
- Le platicaré primero lo que ocurre antes de que haya una religión; alguien tiene repentinamente una visión del todo, y la tiene con tal certeza y es de tanto impacto que desea comunicarla a todo el mundo. Luego empieza a tener dudas porque no se percibe como alguien tan poderoso, y empieza a dar poco a poco el mensaje, con las personas de confianza, para que retroalimenten lo que automáticamente se convierte en “su” punto de vista. Por supuesto, a varias personas les hace sentido y a muchas no, porque la verdad es sólo conceptual, la realidad es pura subjetividad.
- Me gustaría entender bien esto, dice que aunque tengamos una certeza, ¿es subjetiva?
- Lo que digo es que la verdad o es personal o es conceptual, cuando la verdad se extiende a un conjunto de personas, cuando forma parte de la cultura, cuando es pilar de una civilización, entonces es meramente un paradigma.
- Interesante… ¿entonces lo que usted proclama es un punto de vista subjetivo?
- Proclamo mi verdad y trabajo en que se convierta en un paradigma. Es justo lo que quería establecer antes de explicarle lo que entiendo por religión, cuando tal visión del todo está tan adelantada a su época, tan a siglos o milenios de distancia de la percepción actual que a una gran cantidad de personas le hace sentido y lo vuelve una forma de vida.
- ¿Y en ese sentido qué ocurre con las religiones más antiguas?
- Ocurre que ya han pasado siglos y milenios desde que fueron concebidas, ocurre que el propio antropocentrismo que fue sembrado ha permitido, a través de la ciencia, que aparezca evidencia que comprueba terminantemente cuán equívocas han sido muchas premisas de algunas de estas religiones, claro que hay algunas más obsoletas que otras.
- Muchas preguntas vienen a mi mente, pero hay un punto en particular que me gustaría aclarara, si la verdad es subjetiva o conceptual, ¿qué clase de “verdad” es la evidencia científica?
- Es principalmente conceptual, aunque también tiene tintes subjetivos, por ejemplo, la evidencia de que la especie humana es resultado de la evolución encuentra explicaciones irrefutables a nivel conceptual, sin embargo quienes no somos especialistas en ese campo, creemos porque nos hace sentido, es una verdad subjetiva, vemos imágenes de reptiles con una línea de picos en la espalda y nos recuerda nuestra columna vertebral, luego leemos que tenemos un cerebro “reptil”, uno “mamífero” y una corteza cerebral, combinamos información y eso se convierte en evidencia a nivel personal, anuque no contamos con toda la evidencia conceptual.
- Sin embargo toda esa evidencia es meramente un paradigma para usted… es decir, ¿un día se va a demostrar que no somos producto de la evolución?
- El concepto de evolución, el significado de la palabra irá acoplándose a la evidencia científica o al paradigma que tome más fuerza en los próximos siglos. Por ejemplo en algunas décadas podría demostrarse que dicha evolución es cíclica y que en algunos millones de años volveremos a ser peces u organismos unicelulares. Un significado conceptual de evolución como ese, sería un poco más complejo de entender que el de ahora. Lo que quiero decir es que con lo que sabemos ahora tenemos una verdad conceptual para algunos, subjetiva para otros, pero escencialmente temporal para todos. Sólo una visión muy adelantada a su época persiste por milenios.
- Entonces entiendo que por ejemplo, el Cristianismo, era una visión adelantada a su época…
- Sí, el Judaísmo también lo era, luego el Cristianismo da un mensaje diferente, muy adelantado a su época y por razones principalmente políticas se establece una convivencia forzada entre un antiguo y un nuevo testamento. Luego podríamos considerar la visión Luterana por ejemplo, pero ahí ya no se encuentran los medios políticos para la convivencia y se crea una nueva religión, o lo que llaman ahora con intenciones despectivas, secta.
- ¿Asume entonces que algún día la religión que profesa será desbancada?
- Sin duda alguna.
- Esto es lo que no entiendo, usted no habla de una verdad absoluta, usted limita la trascendencia de sus ideas a siglos o milenios, eso pareciera ir en sentido contrario al significado de religión, lo que realmente quiero preguntar es, ¿por qué sus seguidores prefieren una verdad que no se proclama como absoluta o ilimitada?
-La respuesta sencilla sería: porque no les ha funcionado. Lo que realmente creo es que combina mejor con gente que se asume imperfecta y pequeñísima ante un universo difícil de concebir, hay una inmensidad de dudas y huecos en una escala superior a la persona, y también en una escala inferior. Con gente que piensa que lo que cree es verdad pero que lo que cree otro, aunque sea contrario, también lo es para el otro. Ocurre que conforme pasan los siglos y las religiones se vuelven obsoletas, la manera de comunicar ideas también cambia, hay mensajes que simplemente ya no combinan con la percepción racional de las masas, las creencias religiosas toman los matices absurdos de ser meramente heredados por padres que a la vez heredaron dichas ideas. Cada vez se vuelve más evidente que aunque la mayoría de la gente tiene o pertenece a una religión, es una minoría la que se siente feliz o que vive plenamente, se vuelve evidente la injusticia social que padece la mayoría de la población. Yo sólo ofrezco una posibilidad de felicidad en esta vida, como muchos la ofrecen. Es sólo que pienso que es una visión tan adelantada a su época que a muchos les hace sentido… ¿le ofrezco algo de beber?
- Lo más fuerte que tenga… maestro.
Hoy…
Hoy es un día excepcional, no magnífico, sólo diferente. Hoy el lenguaje poético toma completo sentido en mi consciente. Los silogismos se vuelven meros juegos de palabras, mis principios se vuelven secundarios y lo ornamental se transforma en un metalenguaje.
Hoy me doy cuenta que llevo más de una década siendo insignificante porque no he cargado con mi significado, y no me refiero a una definición, porque hoy no soy un concepto, quizás lo sea para los dioses o los multiversos pero hoy no para los sociólogos, los filósofos ni los políticos, es muy posible que mañana lo sea, pero hoy no.
Porque hoy poseo la verdad y es esperanzadora, y es por lo mismo patética, hoy tengo a la verdad de la misma manera que tengo a mi televisión, en un mundo que va cínicamente en sentido contrario, mi televisión me posee tanto como mi verdad.
Y es que hoy lo inexplicable es preciso y lo abstracto es claro, como el ruido es relajante y el murmullo intolerable.
Hoy mis respuestas son sensaciones y no explicaciones, son recuerdos vividos no conceptos leídos, hoy no concibo lo abstracto, hoy soy una secreción de lo abstracto en sí mismo.
Hoy vivo más en el pasado que en un presente escurridizo y escencialmente inexistente, hoy es más real el recuerdo inventado y el sueño provocado y el trance alucinado que el latir de mis entrañas ante mi paso acelerado por el parque.
Hoy sé lo que digo y presiento que mañana no sabré a qué demonios me refería. Me quedo con eso, no voy a dejarme pistas, hoy no voy a justificarme, hoy me permitiré escupirlo.
Hoy me quitaré por un momento la armadura y la colgaré lo más lejos que pueda, con la ilusión de mañana olvidar ponerla en su lugar, de mañana sentirme ligero y fluir. Que de una vez por todas me deje de pelear conmigo mismo.
Hoy estoy en trance y el arte es mi lenguaje nativo, hoy entiendo por qué Lynch prefiere no explicar su obra, visualizo claramente que Jodorowsky es coloquial, que Baudelaire es mi más precisa definición de poesía y que Borges es el humano más brillante que ha pasado por mi juicio. Hoy cualquier pensador, científico o tecnócrata me parece sutilmente inexistente si en su vida fue incapaz de rozar el arte.
Hoy “sutilmente inexistente” es la más grande ofensa que puedo concebir. Pero hoy la ofensa no pretende ofender sino inspirar.
Hoy entiendo finalmente que la inspiración no construye al artista, que las musas son mitológicas, que lo requerido es dominar ese metalenguaje y luego ser capaz de traducirlo a algún idioma con la técnica que más le acomode al intérprete para que apenas con un ápice de entendimiento los espectadores insignificantes pongamos una pieza más en nuestro rompecabezas.
Hoy parece que la imagen de mi rompecabezas es un sinsentido inherente a la vida porque sólo entiendo más en la medida que acepto mi ignorancia.
Réquiem por el final deseado…
Farewell
Pablo Neruda
1
Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste, como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.
2
Yo no lo quiero, Amada.
Para que nada nos amarre
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
3
(Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.
4
Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.
Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.
Amor que quiere libertarse
para volver a amar.
Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.
5
Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
…Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.
El abrelatas invisible.
No sé si existe un marco de trabajo conceptual en Psicología, pero hasta ahora no me he encontrado algo convincente, la pirámide de Maslow es quizás lo más cercano que he encontrado a lo que busco, pero ha sido insuficiente y no me parece tan desarrollado como para que, por ejemplo, un terapeuta desde el inicio de la primer entrevista diga “van a ser n sesiones para resolver su problema”. Me parece risible.
Siento como si estuviera tratando de abrir una lata con cubiertos… golpeando el cuchillo con la cuchara para abrir pequeños huecos, luego tratando de hacer palanca con un tenedor y siempre preocupado por no derramar el contenido.
No he encontrado en Psicología algo que se parezca a un abrelatas, que no de manera mágica, sino con un poco de esfuerzo y tocando los puntos correctos, permita levantar y remover la tapa de la lata.
Esta tapa en mi caso ha sido la gran coraza o mecanismo de defensa que integra todo lo que no soy. Una especie de costra que se ha formado para tapar las heridas antes de desangrar. El problema es que termino por vivir cómodo con la costra y ahora me es doloroso quitarla, cuando lo cierto es que no hay verdadera sanación hasta que ésta cae y queda, cuando mucho, un indicio de que ahí pasó algo, la cicatriz.
La manera desordenada en que he conducido mi especie de “autoterapia” ha tenido resultados por demás interesantes en cuanto a intensidad.
Uno de los principales problemas que detecté era mi incapacidad de sentir. No sólo porque cualquier tipo de sentimiento salía “rebajado”, sino además porque de repente toda mi vida estaba como agendada, y vivía de manera robotizada enfocado en el tiempo de cada actividad del día, de igual manera, mi toma de decisiones era absolutamente racional.
Es entonces que de diferentes formas me di cuenta que estaba reprimiendo sentimientos al grado de que mi intuición estaba presta a cualquier acontecimiento de impacto para tratar de digerirlo inmediatamente enviándolo a la razón. De esa manera mi cerebro definía razones claras para “resolver” antes de sentir.
Empecé a trabajar, el primer descubrimiento relevante fue que me estaba convirtiendo en mi peor enemigo. Que mi principal miedo es a mí mismo, que estaba siendo demasiado duro conmigo mismo.
El siguiente paso fue ubicar que esa parte de mí a la cual temía ya había formado una personalidad propia, es decir, podía ubicar un conjunto de patrones de actitudes relacionadas a la figura de autoridad que se formó. De repente yo podía ser arrogante, mentiroso, egoísta, inseguro sin una razón “de peso”, al menos aparente.
Luego concluí que dicha razón enmascarada era la necesidad de aceptación y el profundo terror al rechazo. Un efecto/daño colateral estaba siendo el no sentir, muy probablemente porque sintiendo podía perder el control y hacer cosas de las que me arrepentiría, y en este caso, me torturaría por haberlas hecho, como acostumbro a hacerlo cuando pienso que tomé una mala decisión.
Esto salió a la luz porque en esa identificación de patrones de comportamientos indeseables, me encontré sintiendo otra vez, poco a poco en el sentido de que son relativamente escasas las situaciones que me han generado algún sentimiento; pero de manera sorprendentemente impactante en cuanto a la intensidad.
Así apareció la depresión por soledad, la desconfianza y su contraparte al mostrarme totalmente vulnerable ante mucha gente que bien podría hacerme daño, apareció el miedo profundo respecto al odio de otros, no sólo siendo yo el odiado sino incluso el percibir odio hacia un ser querido, sentía miedo con exactamente igual intensidad. Apareció un profundo deseo de ser completamente transparente y no guardar ningún tipo de secreto con el costo de que mucha gente que amo dejara de confiar en mí. Aparece también la empatía y la conmoción para llorar infortunios de otros que luego terminaron por consolarme a mí. Apareció brevemente la ira y el deseo de venganza. Finalmente apareció el enamoramiento y sorprendentemente los celos y la envidia.
Ahora no sé cómo lidiar con todo esto, mi lado sentimental inaugurado me invita a hablar con todos al respecto, con total transparencia y vulnerabilidad. Pero cierto es que no todo está resuelto respecto a mi coraza. Pasan las horas y vuelvo a encapsular esa maraña de sentimientos.
Lo que ahora me pregunto es si hay alguna anomalía en mi forma de sentir. Si este es el contenido “normal” de la lata o si de plano estoy derramando el contenido en el intento de abrirla. Si es el contenido “normal”, quizás estoy regresando a un estado primitivo en el cual se disparan sentimientos en blanco/negro es decir, sin una intensidad variable en términos de una escala de grises, como resultado de muchos años de represión.
Los dos gascas.
Hace tiempo concluí que yo era mi principal enemigo, incluso es muy posible que yo sea mi único enemigo. Me di cuenta que tengo muchos miedos pero que todos son hijos del gran miedo que tengo hacia mi mismo.
No sé si literalmente mi superyo mutó en una especie de personalidad múltiple al más clásico estilo de Sméagol, o si es un mecanismo de defensa que se ha ido fortaleciendo en la medida que ha “facilitado” aparentemente mi supervivencia.
Hace media vida tuve tendencias claramente suicidas, y no sólo como cuando un adolescente se cuestiona “cómo reaccionaría el mundo si me suicidara”, no sólo porque tomé un cuchillo de cocina y voltée a ver las venas de mis muñecas; pienso que lo que realmente me hizo suicida era ser tan profundamente creyente en la religión católica y rezar con toda mi fe pidiendo mi muerte.
Lo cierto es que cuando me encontré inminentemente deseoso de pasar, mi fe decía que literalmente, a mejor vida, fue cuando me percaté que ya no tenía nada que perder. Es decir, si estaba dispuesto a dar mi vida, entonces ya era momento de empezar a tomar riesgos.
El cambio que identifiqué claramente ayer en un ejercicio de reflexión, es que de ser alguien que atraía con amabilidad y cortesía el afecto y la confianza de los demás, me convertí en alguien autoritario, de muy mal carácter, que dicta como autoridad moral lo que es correcto y sobre todo, lo que no lo es.
Me parece que es a partir de ese momento que no sólo dejo de solicitar mi muerte, sino que dejo de solicitar cualquier cosa, y empiezo a creer que lo que quiera conseguir va a depender exclusivamente de mi. Eso me vuelve casi automáticamente egoísta. De ser una persona escencialmente sumisa me vuelvo rebelde y autoritario, comienzo a respaldar de manera tramposa mis principios a través de mis escasas lecturas de Lógica y Filosofía.
Mientras más lo pienso más convencido estoy que dado que no podía competir con mi padre en el campo ni del intelecto ni de la amabilidad, porque con esos recursos no obtenía nada, me ponía a su nivel de autoritarismo. Y ciertamente comenzó a dar resultados para mi. Estoy seguro que algunas veces ante la alternativa de una gran discusión, decidió ceder. Por otro lado, aún cuando no funcionara, la forma de ir desahogando mi dolor ante lo que yo veía como una gran injusticia, era llenarme de ira y aventársela a la cara. El que empezara a ser funcional esta práctica me llevó a repetirla ante otras personas, se reflejó claramente en mi relación con la autoridad, y me volví un alumno que o bien tenía una muy buena relación con los pocos profesores a los que respetaba, o bien era odiado por intentar hacerlos quedar mal, o estar casi siempre en contra de sus argumentos.
Me convertí en una persona que encontró placer en la discusión, sobre todo por pensar que mis argumentos siempre ganaban, aunque seguramente no fue así.
Después me voy de mi casa a los dieciocho, y como por arte de magia mi enojo con el mundo comienza a desaparecer. Por otro lado, la rebeldía no sólo no desaparece, sino que comienzo a cuestionar todo, a abrir mi mente al grado de romper con varios de los más “aprobados” paradigmas sociales. Dejo de creer en dios, en la familia, en el matrimonio, en tener hijos, en que las personas seamos parte de la naturaleza, en el concepto estandarizado de éxito, en el famoso “ser para los demás” inculcado por los jesuitas.
Con el tiempo volvió a surgir la versión amable, cortés y sobre todo confiable que necesitaba para obtener aceptación y afecto de los demás.
Pero es entonces que ocurrió una mezcla interesante y compleja. A través de mi parte confiable doy un mensaje de “rebeldía”, que por supuesto debe estar respaldada por un supuesto intelectualismo. Al hacer que otros crean que tengo los argumentos, ellos me retroalimentan que los tengo, y es a través de esa retroalimentación que yo vivo creyendo… que los tengo.
Y es en el momento que creo mi propia mentira, cuando sale mi superyo mutante o mi mecanismo de defensa reforzado, es en ese momento cuando aparece el gasca arrogante, que regaña al otro gasca al preocuparse por si es aceptado o rechazado, por si hay qué aprender tal o cual cosa, por si está haciendo algo que disfruta o si está satisfecho con su vida. Para el gasca arrogante, nada de eso importa, en la medida en que se pueda mantener distraído con bienes materiales y con gente que lo quiere y no lo cuestiona, es decir, con satisfactores de los primeros tres niveles de Maslow, lo demás no importa.
La antinaturaleza humana.
Hace poco hablaban unos colegas de cuál era una visión “más” o “menos” darwinista del desarrollo social. Mencionaban por ejemplo que la perspectiva Hegeliana de un progreso social se reflejaba a través de conflictos sociales, es decir, pasar del Absolutismo a la República tuvo un costo en sangre. Pero desde la perspectiva Hegeliana es una forma natural de sacrificio para que la evolución social implique progreso.
Se dijo entonces que esta visión de Hegel, adoptada posteriormente por Marx, es una perspectiva darwinista.
Fue entonces que recordé un artículo de Peter Singer llamado “A darwinian left” (posiblemente lo que leí sea sólo uno de los ensayos del libro del mismo nombre, que a su vez pertenece a un conjunto de libros llamado “Darwinism today”), pero no podía ubicar alguna parte del artículo que hiciera mención a esta forma de progreso, sino todo lo contrario, dicho artículo toma como ejemplo la teoría de juegos y el equilibrio de Nash para explicar que el progreso se irá dando en la medida que se vaya generando una especie de “confianza social” que facilite la colaboración entre los miembros. En la misma plática me enteré que dicha visión de Nash ha sido abanderada por los postmodernos.
Entonces me pregunté en qué estaba pensando Singer cuando con esto ejemplificaba una izquierda darwinista. Cuando volteamos a la naturaleza y observamos cómo la influencia de la naturaleza o de algunas especies (principalmente la humana) va eliminando a otras que no pueden o no dejamos adaptarse a las nuevas condiciones, queda claro que una perspectiva sociohistórica de los conflictos que eliminan regímenes e instituciones inadaptadas es darwinista.
Luego concluí que es antropocentrista llevar un efecto interespecies a la historia humana, no porque sea inadecuado metafóricamente sino porque todavía no tenemos los elementos suficientes para determinar que el comportamiento humano respete un enfoque “natural”. Por otro lado, en las especies no humanas, investigaciones relativamente recientes han demostrado que la supervivencia (evolución) está completamente basada en la cooperación. Efectivamente muchas especies cuentan con líderes, los cuales tienen “derechos especiales”, sin embargo se ha concluido que dichas diferenciaciones son adecuadas para la supervivencia de la especie.
Para ser mucho más claro, la perspectiva darwinista no tiene qué ver con la supervivencia de las reglas más aptas para la especie, sino que toda regla natural lleva de manera inherente el ser la más adecuada para asegurar por el mayor tiempo posible la existencia de la especie. Y si son necesarios los sacrificios individuales, simplemente ocurren, sin que alguien se detenga a pensar en justicia o en injusticia, simplemente lo calificamos de algo “natural de la especie”, y con esas cuatro palabras podemos dormir tranquilos. Está claro que los genes de los individuos más fuertes son aquellos que tenderán a perdurar. Así que la justicia o injusticia recaería exclusivamente en quien les haya dado genes más o menos fuertes…
La sociedad históricamente no ha reflejado esto, las reglas han ido cambiando, se han ido adaptando pero siempre han cargado consigo un retraso respecto al momento que las necesitó. Pienso que esto se debe, principalmente, a que el pensamiento humano está muy desviado de la perspectiva natural.
En la naturaleza los recursos se reconocen escasos por definición, por lo que todas sus reglas tenderán al mayor aprovechamiento de los mismos.
Tal vez sobre decir que la filosofía del capitalismo está claramente enfocada al desperdicio. Cuando veo lo que para esta sociedad significa la palabra éxito, me es muy claro que vamos en sentido contrario.
Eterno resplandor de un dilema sin contexto.
Me volví a tardar mucho en publicar. Bueno, primero un anuncio. Mis artículos y yo nos mudamos a WordPress. Por respeto y agradecimiento a Blogger no voy a escribir un listado de ventajas y desventajas. Sólo diré que en este momento me es más conveniente
.
Será http://jmgasca.wordpress.com/
Aprovecho también para agregarle la S a subconSciente, que aunque ya sé que se usa de las dos maneras, la RAE dice que lleva S conSciente, así que, bueno, me apegaré a eso.
Estos meses sin escribir han sido de reflexión y de lectura, o quizás debiera decir de lectura y reflexión. Sin duda Borges, Lovecraft, Hawking, Dawkins, Jodorowsky, Singer y Sergio Vilar fueron fundamentales para que llegara a algunas conclusiones importantes en mi vida. Pero hay una parte que no había resuelto, todas las conclusiones no me permitieron resolver un dilema: ¿Debo aceptar mis debilidades y concentrarme en mis fortalezas? o ¿debo resolver algunos de mis traumas (los ya detectados) para así mejorar en algunos puntos débiles?
Esta pregunta se la hice a un amigo, y su respuesta fue un libro con el cual hice un test. Y tengo qué decir que quedé muy sorprendido de la precisión clínica de los resultados, siendo un test tan corto.
Cuando recibí este libro que se llama Clifton’s Strength Finder 2.0, tengo qué decir que estaba de mal humor por algo, ya no recuerdo por qué, pero casi me enojé de que me lo hubiera regalado mi amigo porque ahora me sentiría presionado a leerlo. En un momento en que tenía una cantidad importante de libros en espera. Y pues leía el título, veía la presentación y pensaba que era alguna receta de vida, de esas de superación personal.
En cierto modo lo es, la diferencia es que la receta, antes de conocer el libro, ya me la había planteado mi amigo y la habíamos discutido y nos hizo mucho sentido: talento x dedicación = desempeño.
Es simple de entender, supongamos que mi talento para tocar guitarra es (cercano a la realidad) un 2. Si le pusiera toooda mi dedicación, o sea, un 10, mi resultado sería un 20. Si por el contrario alguien con talento de 10, tuviera una dedicación de 3, le sería suficiente para ser mejor que yo tocando la guitarra. En otras palabras, con 100 horas de mi tiempo no sería tan bueno como una persona talentosa que le dedicara 30.
Entonces el mensaje del libro es claro, te sentirás más satisfecho y serás más exitoso (subjetivamente) si te dedicas a aquello que está directamente relacionado con tus fortalezas, que si utilizas ese esfuerzo en compensar tus debilidades.
A diferencia de lo que se pudiera pensar, mi dilema no fue resuelto con esa premisa. Me doy cuenta que la connotación de debilidad tiene qué ver con descubrir para qué cosas no tienes talento y dejar de invertirle. Mi dilema tiene qué ver con dos momentos. Un primer momento en el que traigo una especie de preconfiguración, es decir, soy torpe y descoordinado, tengo un IQ relativamente alto, no soy fuerte pero tampoco enfermizo, no soy tan guapo ni tan feo. OK, todas esas fortalezas y debilidades las puedo aceptar y creo que son eminentemente fisiológicas. Ya sé que no voy a ser nunca un virtuoso de la guitarra, que se me facilita la abstracción y que nunca seré modelo, cantante o deportista de alto rendimiento. Lo acepto, puedo vivir con eso. No dedicaré el tiempo que no tengo a cambiar esa realidad.
Pero hay otro momento, en el que vas construyendo una configuración de tu personalidad a través de diferentes vivencias, algunas de ellas, aunque la palabra asuste, traumáticas. Puedo ser torpe o descoordinado, pero no por eso debo ser inseguro. Puedo ser bueno para escuchar, pero no por eso debo sentirme con el derecho a ser autoridad moral para aquellos que confían en mi.
Y es que en perspectiva, en la familia, en la escuela, los amigos, la pareja, un evento coyuntural… algo o alguien en algún momento, nos hizo daño, ocurrió algo que nos dolió profundamente. Algo o alguien, con intención o sin ella, en un momento crítico provocó alguna debilidad en nuestra personalidad. Es difícil ver con claridad el origen, para eso están los mecanismos de defensa, tapan para que no duela. Pero la infección ahí está, los síntomas o los efectos de la enfermedad se reflejan en el día a día y nos limitan.
Pienso que por ejemplo es limitante vivir buscando ser calificado o aceptado por otros si sólo así consigues aceptarte, pienso que es limitante ser dependiente para tener a quién culpar cuando las cosas no salen como esperas, pienso que es limitante ser deshonesto contigo mismo para poder ser deshonesto con otros, pienso que es limitante ser incongruente para evitar conflictos con gente egoísta o intolerante, y por supuesto, es limitante convertirte en autoridad moral sólo porque quieres compensar muchos años que tu papá te dijo “porque lo digo yo”.
Y un larguísimo etcétera.
Me di cuenta que hay entonces un tercer elemento en la ecuación.
Partimos de que tu talento “x” y tu esfuerzo “y” se multiplican por 1. Por UN ser COMPLETO, el resultado siempre es xy.
Pero yo creo que en la medida que carguemos los efectos de nuestros traumas no estamos completos, estamos limitados. La diferencia está en que evidentemente xy no es igual a 0.5xy .
Si lo que quiero es aprender guitarra, pues mi 2 de talento por mi 10 de dedicación daría un resultado de 20. Pero si soy una persona limitada al 0.7, entonces mi resultado en realidad será 14. Si llego a tener todo el talento y la dedicación para desarrollar lo que más me interese desarrollar, mi resultado no será 100 sino 70. Además creo que la superación de ciertos traumas incide directamente en una mejor calidad de vida, mejores relaciones interpersonales, mayor congruencia.
La conclusión entonces al dilema es, tan importante es desarrollar tus fortalezas como afrontar tus debilidades provocadas por vivencias.
Una desventaja, sin embargo, es que la ciencia que se supone nos ayuda a combatir estas debilidades, la Psicología, es extremadamente joven. Si la comparamos por ejemplo con medicina, ahorita un psicólogo es un equivalente a doctor brujo. De hecho para muchos, escuelas como el Psicoanálisis o Gestalt, prácticas como la hipnosis o la psicomagia (sic) son considerados actos de brujería. Para muchos que creen en esto son casi actos milagrosos, para los que no creen son patrañas o trucos baratos.
Al final, con terapia formal o informal, sugiero identificar esas debilidades psicológicas y optar por resolverlas.
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