El abrelatas invisible.
No sé si existe un marco de trabajo conceptual en Psicología, pero hasta ahora no me he encontrado algo convincente, la pirámide de Maslow es quizás lo más cercano que he encontrado a lo que busco, pero ha sido insuficiente y no me parece tan desarrollado como para que, por ejemplo, un terapeuta desde el inicio de la primer entrevista diga “van a ser n sesiones para resolver su problema”. Me parece risible.
Siento como si estuviera tratando de abrir una lata con cubiertos… golpeando el cuchillo con la cuchara para abrir pequeños huecos, luego tratando de hacer palanca con un tenedor y siempre preocupado por no derramar el contenido.
No he encontrado en Psicología algo que se parezca a un abrelatas, que no de manera mágica, sino con un poco de esfuerzo y tocando los puntos correctos, permita levantar y remover la tapa de la lata.
Esta tapa en mi caso ha sido la gran coraza o mecanismo de defensa que integra todo lo que no soy. Una especie de costra que se ha formado para tapar las heridas antes de desangrar. El problema es que termino por vivir cómodo con la costra y ahora me es doloroso quitarla, cuando lo cierto es que no hay verdadera sanación hasta que ésta cae y queda, cuando mucho, un indicio de que ahí pasó algo, la cicatriz.
La manera desordenada en que he conducido mi especie de “autoterapia” ha tenido resultados por demás interesantes en cuanto a intensidad.
Uno de los principales problemas que detecté era mi incapacidad de sentir. No sólo porque cualquier tipo de sentimiento salía “rebajado”, sino además porque de repente toda mi vida estaba como agendada, y vivía de manera robotizada enfocado en el tiempo de cada actividad del día, de igual manera, mi toma de decisiones era absolutamente racional.
Es entonces que de diferentes formas me di cuenta que estaba reprimiendo sentimientos al grado de que mi intuición estaba presta a cualquier acontecimiento de impacto para tratar de digerirlo inmediatamente enviándolo a la razón. De esa manera mi cerebro definía razones claras para “resolver” antes de sentir.
Empecé a trabajar, el primer descubrimiento relevante fue que me estaba convirtiendo en mi peor enemigo. Que mi principal miedo es a mí mismo, que estaba siendo demasiado duro conmigo mismo.
El siguiente paso fue ubicar que esa parte de mí a la cual temía ya había formado una personalidad propia, es decir, podía ubicar un conjunto de patrones de actitudes relacionadas a la figura de autoridad que se formó. De repente yo podía ser arrogante, mentiroso, egoísta, inseguro sin una razón “de peso”, al menos aparente.
Luego concluí que dicha razón enmascarada era la necesidad de aceptación y el profundo terror al rechazo. Un efecto/daño colateral estaba siendo el no sentir, muy probablemente porque sintiendo podía perder el control y hacer cosas de las que me arrepentiría, y en este caso, me torturaría por haberlas hecho, como acostumbro a hacerlo cuando pienso que tomé una mala decisión.
Esto salió a la luz porque en esa identificación de patrones de comportamientos indeseables, me encontré sintiendo otra vez, poco a poco en el sentido de que son relativamente escasas las situaciones que me han generado algún sentimiento; pero de manera sorprendentemente impactante en cuanto a la intensidad.
Así apareció la depresión por soledad, la desconfianza y su contraparte al mostrarme totalmente vulnerable ante mucha gente que bien podría hacerme daño, apareció el miedo profundo respecto al odio de otros, no sólo siendo yo el odiado sino incluso el percibir odio hacia un ser querido, sentía miedo con exactamente igual intensidad. Apareció un profundo deseo de ser completamente transparente y no guardar ningún tipo de secreto con el costo de que mucha gente que amo dejara de confiar en mí. Aparece también la empatía y la conmoción para llorar infortunios de otros que luego terminaron por consolarme a mí. Apareció brevemente la ira y el deseo de venganza. Finalmente apareció el enamoramiento y sorprendentemente los celos y la envidia.
Ahora no sé cómo lidiar con todo esto, mi lado sentimental inaugurado me invita a hablar con todos al respecto, con total transparencia y vulnerabilidad. Pero cierto es que no todo está resuelto respecto a mi coraza. Pasan las horas y vuelvo a encapsular esa maraña de sentimientos.
Lo que ahora me pregunto es si hay alguna anomalía en mi forma de sentir. Si este es el contenido “normal” de la lata o si de plano estoy derramando el contenido en el intento de abrirla. Si es el contenido “normal”, quizás estoy regresando a un estado primitivo en el cual se disparan sentimientos en blanco/negro es decir, sin una intensidad variable en términos de una escala de grises, como resultado de muchos años de represión.

Mhhhh…
Creo que todos hacemos lo posible por defender nuestro corazoncito. La racionalidad es una parte que entiendo bien, y que sí protege, pero que igual nos priva de un montón de intensidades maravillosas. Finalmente vivir sin sentir nada tampoco tiene mucho caso.
Lo que sí puedo recomendarte, y mira que me ha tomado mucho llegar a esta conclusión, es que no vivas el proceso de “abrir la lata” tú solo. La mirada del otro o de la otra también ayuda mucho a que el contenido no se derrame. Yo no sé qué tipo de ayuda te funcione, pero igual hay un montón de terapias alternativas (la guestalt me ha funcionado bien a mí), desde el reiki hasta la meditación, pasando por flores de bach, lecturas de aura y equilibrio de chakras. Hay un montón de opciones para elegir.
Por otro lado, me parece que querer darse cuenta es un paso imprescindible, y que mirarse para adentro exige un montón de coraje. Uno necesita ser bien valiente para ver lo que no le gusta de sí mismo o misma. A mí en lo personal me cuesta un montón de trabajo asumir todas esas partes que nomás no acaban de gustarme, pero ¿que te digo? ahora que soy mamá estoy mucho más dispuesta a indagar más y más para no criar un chavito que crezca con mis miedos viejos (crecerá con otros, pero trataré por todos lo medios de evitarle los míos).
Parte del proceso es asumir que no sabes a dónde llegará el camino que inicias. Y eso, para la gente tan racional, a veces resulta bien difícil ¿no?…
Cómo sea, creo que vale la pena el esfuerzo…
Por cierto, hace algún tiempo que llegué a leerte, por un link en el blog de la laura, y me gusta mucho lo que escribes…
Saludos y abrazos
Hey!!! no vale espiar!
jajajaja es broma, pero me sentí muy identificada con esto que escribes y sólo se me ocurre decir “been there, done that.” Aunque yo sí estuve en terapia tal cual… y no creo que hubiera podido sacar nada en claro yo sola, la verdad D:.
Tuve que aprender a sentir, literal, desde cero. Cuando llegué a terapia no tenia IDEA de como diferenciar un pensamiento de un sentimiento y todas mis reacciones “sentimentales” eran pensadas, deducidas por lógica.
Me encantó cómo describiste el proceso de terapia, porque efectivamente se siente así! Tratar de abrir una lata con cubiertos, con miedo de derramar el líquido y con miedo de encajarte el cuchillo en la mano! Sumándole mi miedo a lo que el terapeuta pudiera pensar sobre lo que hay dentro de la lata y ADEMAS de mi habilidad para abrir la lata! (aunque esto último terminó valiéndome porque era obvio que era bien mala jajajaja)
Pero me alegro de haber ido, no sé qué serÌa de mí si no.
Este post ya es viejo, así que imagino que ya no te estarás preguntando lo mismo, pero en mi caso el contenido sí se derramó un poco. Supongo que era de esperarse, porque la lata ya no era tanto lata pero sí una olla de presión, jajaja. También me preguné si ese era el contenido “normal” y también si de verdad ese era el contenido o lo estaba inventando de nuevo.
Que padre que te hayas dado la oportunidad de sentir y que en primer lugar te hayas dado cuenta de que lo necesitabas!
Ojalá nuestro mundo pronto deje de creer que lo racional es lo único que vale, creo que nos daría a todos un gran respiro dejar de intentar complacer las expectativas que los demás tienen de nosotros para ganar su aceptación… porque lo lindo de los sentimientos (creo) es que no tiene que haber razón para que estén ahí, solo están y punto, algo que nos cuesta aceptar. También creo que nos abriría puertas a un mundo muy poco explorado por la raza humana desde hace bastantes siglos.