La silla más cómoda del mundo.

En mi inexperta opinión, la razón por la que hoy vivimos en un sistema insostenible se debe a un paradigma simple, que aunque muchos están tratando, no se ha conseguido desmentir por completo.

Para tratar de ser claro, voy a invitar a que imaginen lo siguiente:

Vives en el año cero y eres carpintero. Perteneces a una tribu que se estableció en una zona y, como pudiste, construiste tu pequeña casa/taller.
Un día un vecino decide que quiere una silla y te pide que la hagas. A pesar de que lo más probable es que ni tu vecino/cliente ni tú, lo hagan conciente, ocurren distintas cosas:
1. Es muy probable que ambos tengan acceso al árbol de donde se puede obtener la madera para hacer la silla.
2. Ambos, por razones culturales/religiosas, creen que dicho árbol está al servicio de ustedes, y tienen todo el derecho a utilizar su madera, tomar sus frutos, etcétera.
3. La razón por la que tu vecino no va y obtiene la madera del árbol y la convierte en silla, es porque posiblemente no tiene el tiempo o el conocimiento para hacerlo.
4. Tu valor como carpintero, es que tienes el conocimiento, la técnica, las herramientas y el tiempo para convertir madera en una silla.
Tu vecino te ofrece, a cambio de la silla, una cabra, lo cual te parece buena idea porque te agrada el supuesto de poder consumir leche más seguido o venderla. Evidentemente por los mismos motivos culturales/religiosos, consideran inconcientemente a la cabra y a sus productos, objetos de intercambio comercial.
Este intercambio comercial parte del paradigma del que hablé antes, de la siguiente manera:
Tu vecino en realidad necesita cuatro sillas, pero sólo tiene una cabra.
Tú no necesitas la cabra, pero si te regalaran/heredaran cuatro cabras, las aceptarías, es decir, prefieres tener cuatro que una, cinco que cuatro, y bajo esa línea, podríamos deducir que prefieres tener un número ilimitado de cabras, que sólo una. Dado que es ilimitado, no te preocupas por sus cuidados, podrían morir de hambre, siempre habrá otra para darte leche. (Patrón interesante si nos ha pasado que la ropa es tan barata, que a veces, por alguna razón no lavamos y simplemente decidimos comprar más ropa, que muy posiblemente fabricaron niños en un país tercermundista por un sueldo miserable).
El paradigma es que la gente ha venido pensando durante milenios, que los recursos son escasos, pero pensémoslo por un minuto.
¿Para qué sirve una silla?
De acuerdo, una silla sirve para sentarnos, lo cual nos permite estar en una posición de descanso, pero estando medianamente erguidos, para realizar otras actividades mientras descansamos.
¿Qué otra especie animal necesita una silla?
Ninguna otra, por supuesto, todas encuentran maneras de descansar que no requieren de una.
Entonces, ¿es posible vivir sin sillas?
Sin duda, la tierra nos da espacio ILIMITADO (suficiente) para sentarnos.
¿Pero no es mucho más cómoda una silla?
En primer lugar, sería muy aventurado decir que la silla más incómoda del mundo, es más cómoda que cualquier lugar natural para sentarnos que nos brinde el planeta. Lo cual significa que la comodidad no es un factor que alcance a diferenciar por completo al concepto de silla del suelo.
En segundo lugar, vamos a suponer que es un objeto de primera necesidad y que hoy existe una silla por cada persona en el mundo. Si la razón de ser de la silla es la comodidad, nos enfrentamos al mismo problema: sólo hay una silla más cómoda que el resto.
La razón por la que esta conclusión es importante, se debe a que lo que nos ofrece la tierra para sentarnos, implica que cada persona encontraría la manera de estar lo más cómoda posible en el suelo, pero dado que existe un objeto silla, sumado a la cultura en que vivimos, crea la necesidad inconsciente en todos, de tener la silla más cómoda del mundo. De hecho, desde la perspectiva consumista, crea la necesidad de tener un número ilimitado de la mejor silla del mundo.
Ahora bien, sillas o cabras ilimitadas requieren espacio ilimitado, cierta cantidad de sillas, revendiéndolas, pueden comprar espacio. Esto es cierto hasta el momento en que ya nadie quiere sillas, sin importar cuán cómodas sean. También esta línea argumental se rompe con el gran recurso limitado, el tiempo, en este caso, para vender sillas.
Esta argumentación demuestra que el sistema en el que vivimos provoca una especie de disonancia cognitiva en la gente, debido a que por un lado casi todos deseamos (en el sentido mágico de wish) tener lo mejor de manera ilimitada, mientras que no tendríamos ni siquiera la capacidad o el tiempo de aprovecharlo al máximo. Considero que esta es la razón por la que vivimos en una cultura del desperdicio. También creo que esta es la razón por la que la mayoría de la gente no sabe lo que quiere, en todos los sentidos.
Esto, evidentemente, no es una crítica a la existencia de las sillas, ni a ningún otro utensilio o herramienta inventado por el hombre. De hecho, una silla, o más específicamente, la madera, es un commodity, es decir, es un objeto que utiliza la generalidad de las personas en el mundo, cada día, para muy variadas finalidades. El hecho de que las economías del mundo tengan (tuvieran) como base el oro, un objeto prácticamente inútil, o más inútil, el papel moneda, supone, y sé que no voy a decir nada nuevo, que no vivimos en una economía real, si la economía estuviera basada en commodities, sería mucho más cercana a la realidad.
Este objeto inútil, el dólar, que vive principalmente en computadoras, ya ni siquiera en papel moneda, tiene el poder para adquirir objetos reales, como una silla. Hoy los millones de dólares que vale, por ejemplo, una marca, (sí, un nombre con un logotipo, que no es más que una concepción que no sirve para nada práctico en la vida de las personas), se puede convertir a dinero que puede comprar cosas reales y útiles. Ese dinero permite que un particular, por ejemplo, se adueñe de un bosque y lo tale, para hacer sillas más cómodas o más cercanas a una cantidad ilimitada, lo cual tiene implicaciones, ya el día de hoy, para todo el mundo. Si fuera tan simplemente medible como que la tala de un bosque destruye una ciudad dos años después a través de un huracán, ¿cuál sería el valor real de talar ese bosque? ¿quién pagaría el precio de una ciudad por hacer cualquier cantidad de sillas? Eso suponiendo que la vida de las personas, víctimas del huracán, fuese cuantificable e intercambiable económicamente.

La razón por la que los recursos se consideran escasos, es porque nuestra mente tiene la capacidad de ambicionar lo “mejor” y lo “ilimitado”. Pero si entendemos que lo ilimitado no es la tendencia a lo infinito sino lo suficiente, y más aún, que lo “mejor” de la vida nada tiene que ver con objetos intercambiables comercialmente, entonces ese paradigma quedaría destruido. ¿Si secuestran a una persona que amas no darías tu objeto favorito a cambio de que te la regresaran?, ¿cuántas personas de clase media, o hasta media alta, terminan en la pobreza tratando de curar el cáncer de un ser amado? El problema del mundo es axiológico. Si hoy el esfuerzo intelectual humano se dedicara a innovar con respecto a la suficiencia de los recursos para todos y a la multiplicación de posibilidades de crear momentos de felicidad para todos, llegaríamos a una era muy diferente, donde el siguiente paso cultural y tecnológico apuesto a que sería realmente asombroso. Los límites actuales del sistema provocan que no tengamos ni idea de lo que somos capaces. Pero me extenderé al respecto en otro post.
Evidentemente el mensaje del sistema es exactamente el opuesto. Tú y tu vida son mejores si consumes más, de lo “bueno”.
Reflexiónenlo por un momento, desde su silla mediocre.

3 comentarios hasta ahora

  1. ef on

    eres un carpintero y vives en el ano cero. Perteneces a la tribu de los Judios, que se establecio en la zona. Llega tu vecino y te pide una silla. Y le dices que te llamas Jose.

    Chacachachaaaan!!!

  2. sakuritax on

    Siempre me ha gustado la manera en la que ilustras tu preocupación por la racionalización de los recursos,la relación de las economías-mundo, esta cuestión de la globalización y la manera en que como humanos perpetuamos un sistema neoliberal capitalista en el que muy de acuerdo contigo “es insostenible”, pero.. si bien es aceptado que hay una cuestión de crisis y legitimidad, es decir de manera más obvia con el postmodernismo y sus miles de “paradigmas”, o como a mi me gusta relacionarlo a la manera de Tonybee con “civilizaciones” que…jojo, que.. llegan a su fin? o que ..colapsarán, según unos caóticos, el sistema-mundo existente.. mm no lo sé, creo que hoy más que nunca está presente esta capacidad de transformación y adaptación del sistema que como muchos autores plantean, entre estos, los voceros de la doctrina liberal, se sigue prometiendo como una era de avanzada lineal de la tecnología y la modernidad (ciudad de la información y del conocimiento) jajaja….porque al final los sacerdotes de las clases dirigentes tomarán todas estas críticas y estos valores como estandartes..(pero eso es algo que veo, leo, y sospecho como una tendencial real.)..porque como buena historiadora tengo que decir que nada está escrito y que las posibilidades de interpretación de la realidad actual y sus fenómenos son infinitamente cuestionables.. y para mi eso es lo más rescatable.

    Ya en cuanto a nuestra imaginación con el carptintero, la cabra, y la silla, pues efectivamente, creo que una de las manera en el que hombre-naturaleza y sociedad, se relaciona es esta “propiedad de algún objeto”, affordances le llamaba Gibson para describirlo como el uso potencial de ese objeto, por ejemplo, como ya referiste, es diferente el uso que un hombre o un animal hace de un árbol. Me remito (y mira que se me vienen a la mente uno que otro autor de historia de la teoría económica (malísima clase, una laguna en mi mente, je!) a citar todas las teorías culturalistas, las economía-política, y sobre todo a Eri Hobsbawm y su era del capital, wii!:D, en el que de forma maravillosa (recuerdas que te comenté que la película de Sherlock Holmes detallaba (para mi) de forma muy chida a la Inglaterra capitalista y la cultura burguesa…dahh me perdí jajaa). Bueno, el punto es que esta cultura capitalista de consumo nos permite obtener sin control tantas sillas como capital tengamos para adquirarlas, porque estas transformacionales y valores sociales se van gestando bajo determinadas condiciones o en global esquemas de valores y comportamiento del centro dominante (cada contexto es diferente, aunque el proceso o fenómeno sea el mismo) y que, lo último que viene siendo es una forma de tribu artesanal (donde un carpintero y un pastorcito intercambian productos juar, juar), es decir, se va transformando estas condiciones en una forma economica precapistalista,oh salve Marx, tercera forma sociedad los arios, digo germanos jaja, :p, vaya proceso de individualización!

    Y así podría seguir indefinidamente citando superficialmente autores y ejemplos históricos o tu mismo texto..porque queremos más sillas, más ropa, acaso esto es inconsciente.. mm no lo creo, sí se reproduce este sentido de querer más y de lo más cómodo, pero no creo que esta sea una cultura consumista del todo “inconsciente” (es que me causa un poco de conflicto que pensemos en la sociedad o en la gente como zombies sin raciocinio, sí el sistema es maldito, pero..en fin). Ay total ya sbs que estas cosas de pensar el individuo y su necesidad no se me dan…, pero bueno coincido contigo que en esa “cultura de desperdicio”, estas sillas cómodas como medios socializados y culturalizados, tienen precisamente esa perpetuación o función un tanto impráctica que ya decía Marcuse “bajo la apariencia de la racionalidad de un mundo cada vez más conformado por la tecnología, se manifiesta la irracionalidad de un modelo de organización de sociedad que, en lugar de liberar al individuo, lo sojuzga”… o como Adorno “la instrumentalización de las cosas acaba siendo la del individuo”…silla cómoda, felicidad..sí como no!!!

    No obstante vuelvo a tocar el punto sobre lo delicado de los “límites del sistema” porque como ya dije, el peligro esta en el discurso está siendo adaptando por el grupo ideológico hegemónico y su modelo global de modernidad,(ya repito tanto como los comunicólogos, ja), a reflexión en esta problemática me viene George Balandier “lo importante es el movimeiento de los espíritus, que ha hecho resurgir al individuo frente a las estrucuras y los sistemas, la calidad frente a la cantidad y lo vivido frente a lo instituido, Balandier, 1983)

    O sea, no estoy casi en nada, en desacuerdo contigo, q aporte!, (ves porque nunca posteo jajaja) pero me gustó igual que otros, tu texto y cómo invita a la harta reflexión! shalalalá, de hecho noto un poco de tu entusiasmo en la línea “si hoy el esfuerzo intelectual humano se dedicara a innovar con respecto a la suficiencia de los recursos para todos y a la multiplicación de posibilidades de crear momentos de felicidad para todos, llegaríamos a una era muy diferente” lovely! A veces me desencanto, leo y veo que esa era está lejísimos, pero tengo fe, en que podemos llegar a algo positivo, estoy segura que escribiendo, reflexionando, actuando, muchas cosas buenas pueden darse, al final somos testigos de una era súper interesante, no es así…

    PD. Pues te iba mandar un mensajito pues llegué a mi casa a dormir a las diez y me desperté a la una, me pusé a leer cosillas, y recordé que solo medio miré esté post…jajaja. Ah por cierto tengo una silla giratoria nueva y un escritorio color vino..soy tan feliz!!

    Luego veré tu nuevo post!
    LUV U
    xoxo Mimi

  3. jmgasca on

    Creo que te contestaré por partes jaja.

    De la manera que los expertos describen las consecuencias del cambio climático, es de esperarse que únicamente las comunidades autosustentables sobrevivan. Como desgraciadamente todas las catástrofes no ocurrirán de un día para otro, la gente que tiene el poder se dará cuenta de quiénes van a sobrevivir, y esta gente tiene acceso a equipo (armamento) para intimidar y tomar el control de las comunidades autosustentables.

    Debido a que el propio sistema vuelve a tomar control,la historia se repite,como una especie de espiral que se va cerrando, donde el área que cubre la espiral representa la cantidad de humanos vivos.

    Sé que es una proyección aventurada,pero ojalá alguien pudiera convencerme de una más lógica.

    Pásame algún nombre de un vocero de la doctrina liberal,porque tiene múltiples líneas que se colocan en lados opuestos del espectro político,desde neoliberales que por supuesto utilizarían el argumento de la adaptabilidad para frenar el pánico económico de un cambio climático,hasta los anarquistas (socialistas libertarios),quienes deberían ser los más preocupados, porque parece el gobierno ideal para una comunidad autosustentable.

    Respecto a que nada está escrito y todo es cuestionable, mi respuesta sería el nuevo post que ya leíste.

    De acuerdo con el segundo y tercer párrafos, de hecho tan no todos son “inconscientes” que se están creando estas comunidades autosustentables. Ahora que si lo planteas como un todo… ufff, de este lado del mundo yo veo principalmente irracionalidad desde el pobre, (que no es miserable) como el chilango que empeaña todo para irse a acapulco o para los 15 años de la niña, hasta el rico cuya meta es un ferrari, luego el avión, el depa en Miami… o simplemente un montón de dinero en una cuenta para poder dormir tranquilo. Veo en general un consumo muy inconsciente y completamente individualista,ya que el neoliberalismo y sus conceptos de aptitud han degenerado en que el que tiene más es más apto. Muy mal entendido el darwinismo por cierto, por las corrientes de derecha.

    No entendí “el movimiento de los espíritus”. Pero leeré de ese autor, suena interesante.

    Gracias por comentar, te quiero y te mando un abrazo.

    :*


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