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Hay razones para dejar de tomar Coca-Cola.

Tenía casi un mes sin ver televisión a partir de que decidí empezar a hacer cambios en mi vida que tienden a lo que un amigo me explicó que llaman “simplicidad voluntaria“. Sin embargo, dado que el día de ayer dormí en casa de mi mamá y ahí hay televisión con cable, no pude evitar encenderla un rato. Todo iba mal, es decir, en una hora había recibido al menos un centenar de mensajes respecto a cómo debería estar viviendo mi vida para ser una persona exitosa… así que todo iba mal pero repentinamente se puso peor cuando vi este comercial de Coca-Cola:
El comercial me pareció eterno y honestamente de inicio me asusté mucho sin entender exactamente por qué. Apenas empecé a darle vueltas y comprendí que era el discurso corporativo perfecto, era de manera precisa lo que los dueños del mundo quieren que el resto pensemos. No, me estoy quedando corto, el mensaje no sólo era perfecto para sus fines, además cada ejemplo particular que usan constituye un engaño cruel, una manipulación cínica hacia todos aquellos que viven preocupados por la situación actual pero no han conseguido entender cuáles son los cimientos de la putrefacción que prácticamente vivimos obligados a construir.
1. Basado en un estudio realizado en el 2010 sobre la situación actual del mundo.
Con los colores institucionales del producto, el comercial abre con este mensaje, en algún momento del desarrollo creativo les pareció fundamental que la gente recibiera esta información con la apertura de que está sustentado en una profunda investigación. Veamos qué resultados fundamentales para el futuro de la humanidad arrojó dicho estudio.
2.  Whatever.
Sí, esa es la canción de fondo que niños felices de todas las razas empiezan a cantar. La canción en resumidas cuentas, resalta en su letra la libertad de hacer y decir. Claro, la libertad de hacer que tenga el 80% de la humanidad que vive con menos de 10 dólares al día, o los 22,000 niños que mueren diario debido a la pobreza. La libertad de decir lo que quieran los casi mil millones de personas que no saben leer ni escribir.
Con todo esto empiezan casi gritando: “I’m freeee!”, y entonces pasan a la siguiente idea…
3. Por cada tanque que se fabrica en el mundo… se fabrican 131 mil peluches.
Lo cual no es sólo gratamente sorpresivo, sino además esperanzador, porque hay una evidente relación entre tanques y peluches, la relación es… ejem… pues sí, que los niños que extrañan a sus padres que están en las guerras, pueden consolarse con un peluche… y… los niños víctimas de esos tanques pues… no, realmente ellos difícilmente se consolarán con un peluche. Pero bueno, es comprensible, no es como que Coca-Cola se beneficie económicamente de países que son víctimas de la guerra… ¿o si?
Me parece mucho más relevante mencionar que con menos del 1% de lo que el mundo gasta anualmente en armamento sería suficiente para hacer viable que todos los niños del mundo tengan educación.
4. Por cada bolsa de valores que se desploma… hay 10 versiones de “What a Wonderful World”
En otras palabras… cada vez que el sistema se descubre insostenible y decenas de miles de personas pierden sus empleos mientras un centenar protegen o elevan su ya obscena fortuna… 10 artistas nos consuelan con nuevas versiones de una canción que nos describe los colores del árbol, las rosas y el cielo como si fuésemos daltónicos. Sí, desde mi casa tengo una hermosa vista y amo a mis amigos y también me encantan los bebés, pero eso no evita en ninguna medida que el mundo se está yendo al carajo.
5. Por cada persona corrupta… hay 8 mil donando sangre.
Éstas sí son excelentes noticias, no sólo ya se delimitaron con claridad los parámetros de la corrupción sino que además se hizo el censo mundial. Ahora ya sabemos quiénes son y dónde viven.
Un dato interesante a investigar sería determinar cuántos de los donadores de sangre son requeridos directamente por efectos del sistema, sí, por heridos de guerra… o por personas que sufren problemas del corazón por la pésima alimentación que provocan las grandes cadenas de restoranes y la industria de la alimentación. Cuántas unidades de sangre se requerirán al día para niños que son víctimas de enfermedades por la contaminación de ríos y bosques cercanos a su comunidad. Cuántas para personas que bajo ninguna circunstancia tienen la más mínima posibilidad de atención médica.
6. Por cada muro que existe… se ponen 200 mil tapetes de “Bienvenido”.
Con este ejemplo y el de los peluches entendí que la parte fundamental del mensaje que quiere dar Coca-Cola es que consumir está bien, consumir cosas que no se necesitan siempre y cuando contengan un símbolo de bondad. Es decir, dar peluches a los niños, comprar tapetes de “bienvenido” y tomar Coca-Cola, son cosas intrínsecamente buenas, entonces hay qué ser consumistas de cosas que contienen esta clase de simbolismos.
En este ejemplo mi miedo se hizo latente porque me dí cuenta de que cínicamente apuestan a una retórica simplista, a una demagogia dirigida a gente muy desinformada. Tengo un tapete que no dice “bienvenido” y hoy sé que no lo necesito, mucho menos para hacer sentir a mis invitados que son bienvenidos. Si con los tapetes pudiéramos hacer que cada estadounidense le diera la bienvenida a los mexicanos ilegales o que cada musulmán se contentara con la presencia de judíos… este mensaje fue tan vacío que me reflejó la imagen cruel de gente muy poderosa burlándose de quienes consideran sus esclavos, gente tonta, una subespecie inferior.
7. Mientras un científico diseña un arma nueva… hay 1 millón de mamás haciendo pasteles de chocolate.
Aquí evidentemente tocamos el extremo de lo arbitrario. Ni siquiera son mamás diseñando nuevos postres. Acompaña conceptualmente a los peluches, a los tapetes y al refresco, pero le añade un nuevo ingrediente, la mala alimentación. Si queremos a nuestras mamás porque nos hacen pastel de chocolate entonces también las queremos porque nos compran Coca-Cola. En obesidad infantil México tiene el primer lugar, y en consumo de Coca-Cola per cápita, casualidad, México tiene el primer lugar; mientras fui obrero conocí a varios niños cuya primer palabra fue “coca”. Hace 10 años se consideraba que más de 36 millones de personas mueren al año de causas prevenibles, dos terceras partes de ellas por causas comúnmente asociadas a problemas de alimentación, mientras que por la guerra morían “sólo” 550 mil al año. Es decir, sin exagerar, hoy algunos hábitos alimenticios promovidos por algunas mamás están matando a más gente que cualquier arma nueva diseñada por científicos… quienes deberían considerar seriamente dedicarse a la gastronomía.
8. En el mundo se imprime más dinero de Monopoly que dólares.
Por juegos como el Monopoly (en México el Turista) es que yo siempre me sentí atraído por las finanzas. De verdad, no exagero. El Monopoly, probablemente sin intención, es un juego que adoctrina a los niños respecto al sistema. En el juego lo importante es tener ambición, y es muy revelador cómo cuando los demás están envueltos en problemas para pagar sus deudas comienzan a hipotecar sus propiedades hasta el grado de perderlas. Es un simple juego, pero el mensaje es muy claro, la debilidad del perdedor es la fortaleza del ganador. Si juegan cinco, cuatro pierden y uno solo se vuelve extremadamente rico. Me preocupa este mensaje, que el Monopoly tenga tanta popularidad sólo hace más difícil convencer a generaciones futuras que lo importante es colaborar, ser compasivos y que acaparar no tiene ningún sentido.
9. Hay más videos divertidos en intenet… que malas noticias en todo el mundo.
Suerte que “divertido” y “malo” no sean términos subjetivos. También es importante considerar que al ser humano no le entretiene la desgracia de otros. Y por supuesto el tiempo está mejor invertido en ver videos “divertidos” que en informarse de la situación actual.
10. AMOR tiene más resultados que MIEDO.
Amor incondicional: 576,000 resultados.
Amor al dinero: 13,300,000 resultados.
11. Por cada persona que dice que todo va a estar peor… hay 100 parejas buscando un hijo.
Bien, este es el mensaje climático… sí, de clímax, aunque por supuesto señalan “GLOBAL WARMING” justo debajo de “Por cada persona que dice que todo va a estar peor…”,  éste es el mensaje que más me hizo enojar, por varias razones:
a) Quienes promovemos la atención al cambio climático, para este comercial, somos unos alarmistas en el mejor de los casos.
b) Se promueve el crecimiento demográfico, cuando los estudios reflejan que al planeta le es imposible mantener de manera sostenible a la cantidad de personas que somos hoy.
c) El mensaje superficial es: “afortunadamente la gente no cree que la situación empeorará y deciden tener hijos”, ¡es extremadamente irresponsable ignorar la evidencia científica y promover factores que agravarán el problema!
d) Pero lo peor es el mensaje de fondo apoyado por las imágenes: “Maquilla tu entorno inmediato, ignora la información externa y serás feliz”. Es decir, un claro “construye tu burbuja y vive en ella”.
12. Por cada arma que se vende en el mundo… 20 mil personas comparten una Coca-Cola.
La idea original en este mensaje era desplegar los daños económicos, sociales y ecológicos que ha causado como empresa la Coca-Cola al mundo, pero son tantos que mejor les compartiré un enlace, o busquen en google “daño coca cola”  (240,000 resultados). Simplemente regresaré al ejemplo del pastel y me aventuraré a decir que hoy mueren y enferman mucho más personas por los hábitos alimenticios que incluyen una Coca-Cola, que por violencia con armas.
13. Hay razones para creer en un mundo mejor.
Tal vez las haya, yo no conozco ninguna y definitivamente este comercial no aportó ninguna.
14. 125 años destapando felicidad… y muerte.

Comunicación para la sinergia.

Hace algunos meses yo era más cuadrado y pensaba que en una relación de pareja había dos líneas, la del amor y la de la funcionalidad, y que esencialmente eran independientes, aunque una podía ser un camino para llegar a la otra. Siempre pensé que lo más importante en una relación de pareja era la confianza, aún más que el amor mismo.

También veía más fronteras en los conceptos, por lo que le otorgaba un papel especial a la relación de pareja respecto a otras relaciones interpersonales.

Después de pensarlo mucho, finalmente comienzo a ver las conexiones, el blanco y el negro se funden y crean una inmensa variedad de grises.

Primero pienso que todos contamos con una capacidad de amar, que sólo es limitada por lo que nos amemos a nosotros mismos; de igual manera todos tenemos una capacidad de confiar, que sólo es limitada por cuánto confiemos en nosotros mismos. Ambas limitantes de autoestima y de autoconfianza no son cuantitativas, sino cualitativas. Esto significa, por ejemplo, que aunque nuestra autoestima esté por los suelos, podemos amar perdidamente a alguien más, pero la calidad de ese amor estará profundamente afectada por nuestra baja autoestima, por lo que podría convertirse en obsesión.

También ocurre, por ejemplo, que una enorme desconfianza propia hace que volquemos toda la confianza en alguien más, y ahí el problema de calidad se podría reflejar en dependencia. Debido a esto, es muy común que dos personas inseguras se descubran pronto en una relación codependiente.

Esto con muchas posibilidades de combinación y una gran cantidad de grises. Por ejemplo he visto casos donde se genera una dependencia hacia la obsesión y del otro lado una dependencia al rechazo. Por supuesto cuando uno está dentro de tales situaciones, es difícil percatarse.

Segundo, el amor y la confianza son transversales, es decir, amamos a todos más o menos y confiamos en todos más o menos, no hay fronteras de amor de madre, amor de pareja, etcétera, lo que pasa es que tanto el amor como la confianza son tan complejos que pueden tener una enorme cantidad de énfasis diferentes. Puedes confiar muchísimo en alguien pero, por ejemplo, con un énfasis en lo profesional. Concluyendo eso me pregunté cuál era entonces el énfasis en el “amor de pareja”. Lo primero que pensé es que estaba partiendo de un concepto social acotado además a mi contexto (occidental, católico). Esto significa que cuando decimos “amor de pareja” damos por hecho que es una, lo cual interpreto como un paradigma. ¿Quién se atrevería a asegurar hoy que es imposible que una persona ame al mismo tiempo a más de una persona? (como pareja, aunque aquí ya suene obsoleto el término). Así que, eliminando ese paradigma, es posible amar a cualquier cantidad de personas, y el que socialmente se aparente que el énfasis es la atracción, o peor aún, el compromiso, no significa mucho, porque vuelve a ser posible sentirse atraídos por muchas personas y sería posible comprometerse con varias personas (si la ley cambiara o en una cultura diferente).

Tercero, finalmente concluyo que todos como individuos somos limitados por defecto (por default), y que el relacionarnos es la manera más común de irnos volviendo “ilimitados”. También concluyo que el amor y la confianza son ingredientes esenciales para relacionarnos, ¿por qué?, porque para realmente comunicarnos se necesita de ambas cosas.

Hace más de un año un amigo me platicó de una especie de curso de comunicación que dieron en su empresa, ahí les pidieron hacer un pequeño ejercicio que aprovechando el medio los invito a hacer: piensen en el último tema importante que haya tenido efecto en sus vidas y que hayan tratado (discutido) con cualquier persona y que no haya sido posible llegar a un acuerdo; traten de ubicar qué provocó esto; el resultado, invariablemente estará relacionado con violencia o con silencio. Gritar y ser sarcástico son ejemplos comunes de violencia. Ceder e ignorar son ejemplos comunes de silencio. Es importante enfatizar que ceder dista mucho de ser un común acuerdo, coloquialmente equivaldría a decir algo como: “entre los dos acordamos que yo me chingo”.

Tanto la baja autoestima como la inseguridad tienen sus propios reflejos de violencia y de silencio. Un antónimo adecuado en este contexto para violencia es el amor, y uno adecuado para el silencio es la confianza. Por eso, si somos capaces de sentir por alguien suficiente amor y confianza para abrir nuestra boca (hablando), nuestros oídos (escuchando), nuestros ojos (interpretando el lenguaje corporal) y nuestra mente (tratando de ser empáticos), entonces seremos capaces de comunicarnos, y al comunicarnos seremos capaces de crear sinergia, y al crear sinergia seremos… menos incapaces.

Comunicación para la sinergia.

Hace algunos meses yo era más cuadrado y pensaba que en una relación de pareja había dos líneas, la del amor y la de la funcionalidad, y que esencialmente eran independientes, aunque una podía ser un camino para llegar a la otra. Siempre pensé que lo más importante en una relación de pareja era la confianza, aún más que el amor mismo.

También veía más fronteras en los conceptos, por lo que le otorgaba un papel especial a la relación de pareja respecto a otras relaciones.

Después de pensarlo mucho, finalmente comienzo a ver las conexiones, el blanco y el negro se funden y crean una inmensa variedad de grises.

Primero pienso que todos contamos con una capacidad de amar, que sólo es limitada por lo que nos amemos a nosotros mismos; de igual manera todos tenemos una capacidad de confiar, que sólo es limitada por cuánto confiemos en nosotros mismos. Ambas limitantes de autoestima y de autoconfianza no son cuantitativas, sino cualitativas. Esto significa, por ejemplo, que aunque nuestra autoestima esté por los suelos, podemos amar perdidamente a alguien más, pero la calidad de ese amor estará profundamente afectada por nuestra baja autoestima, por lo que podría volverse obsesión.

También ocurre, por ejemplo, que una enorme desconfianza propia hace que volquemos toda la confianza en alguien más, y ahí el problema de calidad se refleja en la dependencia. Debido a esto, es muy común que dos personas inseguras se descubran pronto en una relación codependiente.

Esto con muchas posibilidades de combinación y una gran cantidad de grises. Por ejemplo he visto casos donde se genera una dependencia hacia la obsesión y del otro lado una dependencia al rechazo. Por supuesto cuando uno está dentro de tales situaciones, es difícil percatarse.

Segundo, el amor y la confianza son transversales, es decir, amamos a todos más o menos y confiamos en todos más o menos, no hay fronteras de amor de madre, amor de pareja, etcétera, lo que pasa es que tanto el amor como la confianza son tan complejos que pueden tener una enorme cantidad de énfasis diferentes. Puedes confiar muchísimo en alguien pero, por ejemplo, con un énfasis en lo profesional. Concluyendo eso me pregunté cuál era entonces el énfasis en el “amor de pareja”. Lo primero que pensé es que estaba partiendo de un concepto social acotado además a mi contexto. Esto significa que cuando decimos “amor de pareja” damos por hecho que es una, lo cual interpreto como un paradigma. ¿Quién se atrevería a decir hoy que es imposible que una persona ame al mismo tiempo a más de una persona? (como pareja, aunque aquí ya suene obsoleto el término). Así que, eliminando ese paradigma, es posible amar a cualquier cantidad de personas, y el que socialmente se aparente que el énfasis es la atracción, o peor aún, el compromiso, no significa mucho, porque vuelve a ser posible sentirse atraídos por muchas personas y sería posible comprometerse con varias personas (si la ley cambiara o en una cultura diferente).

Tercero, finalmente concluyo que todos como individuos somos limitados por defecto (por default), y que el relacionarnos es la manera más común de irnos volviendo “ilimitados”. También concluyo que el amor y la confianza son ingredientes esenciales para relacionarnos, ¿por qué?, porque para realmente comunicarnos se necesita de ambas cosas.

Hace más de un año un amigo me platicó de una especie de curso de comunicación que dieron en su empresa, ahí les pidieron hacer un pequeño ejercicio que aprovechando el medio los invito a hacer: piensen en el último tema importante que haya tenido efecto en sus vidas y que hayan tratado (discutido) con cualquier persona y que no haya sido posible llegar a un acuerdo; traten de ubicar qué provocó esto; el resultado, invariablemente estará relacionado con violencia o con silencio. Gritar y ser sarcástico son ejemplos comunes de violencia. Ceder e ignorar son ejemplos comunes de silencio. Es importante enfatizar que ceder dista mucho de ser un común acuerdo, coloquialmente equivaldría a decir algo como: “entre los dos acordamos que yo me chingo”.

Tanto la baja autoestima como la inseguridad tienen sus propios reflejos de violencia y de silencio. Por eso, si somos capaces de sentir por alguien el suficiente amor y confianza para abrir nuestra boca, nuestros oídos, nuestros ojos y nuestra mente (tratando de ser empáticos), entonces seremos capaces de comunicarnos, y al comunicarnos seremos capaces de crear sinergia, y al crear sinergia seremos… menos incapaces.

El abrelatas invisible.

No sé si existe un marco de trabajo conceptual en Psicología, pero hasta ahora no me he encontrado algo convincente, la pirámide de Maslow es quizás lo más cercano que he encontrado a lo que busco, pero ha sido insuficiente y no me parece tan desarrollado como para que, por ejemplo, un terapeuta desde el inicio de la primer entrevista diga “van a ser n sesiones para resolver su problema”. Me parece risible.

Siento como si estuviera tratando de abrir una lata con cubiertos… golpeando el cuchillo con la cuchara para abrir pequeños huecos, luego tratando de hacer palanca con un tenedor y siempre preocupado por no derramar el contenido.

No he encontrado en Psicología algo que se parezca a un abrelatas, que no de manera mágica, sino con un poco de esfuerzo y tocando los puntos correctos, permita levantar y remover la tapa de la lata.

Esta tapa en mi caso ha sido la gran coraza o mecanismo de defensa que integra todo lo que no soy. Una especie de costra que se ha formado para tapar las heridas antes de desangrar. El problema es que termino por vivir cómodo con la costra y ahora me es doloroso quitarla, cuando lo cierto es que no hay verdadera sanación hasta que ésta cae y queda, cuando mucho, un indicio de que ahí pasó algo, la cicatriz.

La manera desordenada en que he conducido mi especie de “autoterapia” ha tenido resultados por demás interesantes en cuanto a intensidad.

Uno de los principales problemas que detecté era mi incapacidad de sentir. No sólo porque cualquier tipo de sentimiento salía “rebajado”, sino además porque de repente toda mi vida estaba como agendada, y vivía de manera robotizada enfocado en el tiempo de cada actividad del día, de igual manera, mi toma de decisiones era absolutamente racional.

Es entonces que de diferentes formas me di cuenta que estaba reprimiendo sentimientos al grado de que mi intuición estaba presta a cualquier acontecimiento de impacto para tratar de digerirlo inmediatamente enviándolo a la razón. De esa manera mi cerebro definía razones claras para “resolver” antes de sentir.

Empecé a trabajar, el primer descubrimiento relevante fue que me estaba convirtiendo en mi peor enemigo. Que mi principal miedo es a mí mismo, que estaba siendo demasiado duro conmigo mismo.

El siguiente paso fue ubicar que esa parte de mí a la cual temía ya había formado una personalidad propia, es decir, podía ubicar un conjunto de patrones de actitudes relacionadas a la figura de autoridad que se formó. De repente yo podía ser arrogante, mentiroso, egoísta, inseguro sin una razón “de peso”, al menos aparente.

Luego concluí que dicha razón enmascarada era la necesidad de aceptación y el profundo terror al rechazo. Un efecto/daño colateral estaba siendo el no sentir, muy probablemente porque sintiendo podía perder el control y hacer cosas de las que me arrepentiría, y en este caso, me torturaría por haberlas hecho, como acostumbro a hacerlo cuando pienso que tomé una mala decisión.

Esto salió a la luz porque en esa identificación de patrones de comportamientos indeseables, me encontré sintiendo otra vez, poco a poco en el sentido de que son relativamente escasas las situaciones que me han generado algún sentimiento; pero de manera sorprendentemente impactante en cuanto a la intensidad.

Así apareció la depresión por soledad, la desconfianza y su contraparte al mostrarme totalmente vulnerable ante mucha gente que bien podría hacerme daño, apareció el miedo profundo respecto al odio de otros, no sólo siendo yo el odiado sino incluso el percibir odio hacia un ser querido, sentía miedo con exactamente igual intensidad. Apareció un profundo deseo de ser completamente transparente y no guardar ningún tipo de secreto  con el costo de que mucha gente que amo dejara de confiar en mí. Aparece también la empatía y la conmoción para llorar infortunios de otros que luego terminaron por consolarme a mí. Apareció brevemente la ira y el deseo de venganza. Finalmente apareció el enamoramiento y sorprendentemente los celos y la envidia.

Ahora no sé cómo lidiar con todo esto, mi lado sentimental inaugurado me invita a hablar con todos al respecto, con total transparencia y vulnerabilidad. Pero cierto es que no todo está resuelto respecto a mi coraza. Pasan las horas y vuelvo a encapsular esa maraña de sentimientos.

Lo que ahora me pregunto es si hay alguna anomalía en mi forma de sentir. Si este es el contenido “normal” de la lata o si de plano estoy derramando el contenido en el intento de abrirla. Si es el contenido “normal”, quizás estoy regresando a un estado primitivo en el cual se disparan sentimientos en blanco/negro es decir, sin una intensidad variable en términos de una escala de grises, como resultado de muchos años de represión.

De amor y de firmas.

Hace un par de años, un buen amigo me informó: “me caso”; mi reacción inmediata fue preguntar “¿por qué?”. Afortunadamente fue por chat, de tal manera que no se pudo percatar del frustrado tono que acompañaba al “¿por qué?”. Resulta que mi amigo era (y espero que siga siendo, hace mucho que no sé de él) feliz, viviendo en unión libre con su ahora esposa, llevaban al menos varios meses, así que no dejó de sorprenderme negativamente su anuncio.

Cuando finalmente me explicó que le iba a facilitar la vida esa decisión, debido a que le permitiría obtener la ciudadanía estadounidense, comprar casa y viajar sin problemas, entendí la verdadera razón de su matrimonio, y es entonces que lo felicité. No me entiendan mal, él la amaba (espero que se sigan amando), pero el matrimonio era algo innecesario, excepto porque las condiciones legales le facilitaban la vida. Después que me explicó eso, finalmente le dije “felicidades”; a él le dió mucha risa y me dijo “es la felicitación que más trabajo me ha costado”.

El matrimonio es un acto social y legal, que tiene implicaciones respecto a una serie de reglas, escritas y no escritas, que afectan en una medida más o menos estándar a los individuos que deciden dar el paso. Psicológicamente tiene una mayor implicación en la parte de inconsciente colectivo que carga el individuo, que en sentimientos específicos, es decir, si yo necesito estar casado para amar a alguien, entonces estoy imponiendo una condición contractual en un estatus superior al amor, y si para mi es más importante dicha condición contractual, es porque un efecto social así me lo impuso. El amor es un sentimiento que rige de manera individual a cualquier ser humano, incluso si no vive en una sociedad que acostumbre el matrimonio; así que lo digo nuevamente, la necesidad de amor es un sentimiento inherente al ser humano mientras que la necesidad de matrimonio es parte de un aprendizaje social. Y ni menciono al matrimonio religioso.

¿Esto hace que el matrimonio sea malo? no, sólo confunde a las personas de lo que es y no es amor, y de lo que hace funcional y no a una relación de pareja. Aproximadamente el 50% de los matrimonios terminan en divorcio en esta parte del mundo. Cuando un amigo me dice “me caso”, me cuesta mucho trabajo contestar con un honesto “felicidades”; cuando un amigo me dice “me divorcio”, inmediatamente contesto “felicidades”. Esto porque es muchísimo más probable tomar una buena decisión de divorcio que de matrimonio, desde el instante que consideras divorciarte, hay una serie de efectos sociales/legales que te amarran, hasta el momento de la firma en que alcanzas tu libertad en ese contexto; esas cosas que te limitan de alguna forma, no son inherentes al ser humano. En el momento que amas a alguien puedes continuar amándolo de manera independiente a que haya o no un acto social que lo “avale”, lo que es inherente no necesita validez; por ejemplo, ¿de qué ha servido que la Constitución dicte la igualdad de las personas, si sigue habiendo diferenciaciones de género, raza, estatus económico, preferencia sexual?, se nace igual de manera inherente, que socialmente ocurra es otra cosa. Se puede amar de manera inherente, que se avale con un matrimonio no garantiza absolutamente nada.

Estoy convencido de que el amor es un estado mental con caducidad, por supuesto creo que esa caducidad depende en cierta medida de la pareja, la caducidad puede ser en algunos casos de 200 años y tal vez no alcanzamos a verla, pero existe. Lo que realmente creo que debe sostener a una relación de pareja es la confianza, aquello que te permite estar cómodo con ella, dejar de reprimir a tu verdadero yo, compartirle todo lo que eres y lo que tienes porque esa persona es una extensión de tu propio ser, obtener felicidad al ver la suya porque no eres otra cosa que una extensión de su ser; y más importante que todo, la confianza te da el poder de decir en el momento adecuado “se acabó el amor”, y evitar herir profundamente a esa persona importante en tu vida. Por supuesto que el amor es un estado mental, pero es sumamente placentero, y sin duda le da una perspectiva de plenitud a tu propia vida, es el significado de sinergia integral de dos individuos. Me pueden decir intolerante (las razones por las que termino una relación) y excesivamente exigente (para elegir pareja); pero tengo un indicador que me enorgullece, soy un buen amigo de cada una de las parejas que he tenido, para la mitad de ellas soy su mejor amigo.

Un día, en bachillerato, un profesor me pidió que definiera el amor, construí algo como de cinco renglones que me convenció bastante en ese momento (recuerdo que su punto era la imposibilidad de definirlo, y al menos sé que mi definición cumplía las reglas lógicas). No recuerdo qué demonios escribí, pero si ahora lo tuviera qué definir, sería algo como “amor de pareja es el estado mental que te permite alcanzar un estado de sinergia emocional placentera con otro individuo en cada uno de los aspectos que comparten”; claro que en ese momento amaba a alguien, tal vez por eso se extendió innecesariamente a cinco renglones. ;)

¿Estaría dispuesto a casarme? si encuentro la suficiente conveniencia legal/social, que compense a dos trámites súper engorrosos, sí. ¿Estoy dispuesto a casarme por la Iglesia? no. Si mi pareja está convencida de que es un ritual importante en su vida, por un significado divino (qué miedo), su ritual perdería validez al instante en que yo me pare a su lado a decir una serie de cosas en las que no creo. Y si mi pareja lo hace para quedar bien con su familia, pues no es la clase de espíritu (sic) independiente que estoy buscando.

Sociedades de convivencia.

Antier me preguntó una amiga cuál era mi opinión de la “Ley de Sociedades de Convivencia”. Yo no tenía la menor idea de lo que me hablaba. Resulta que esta ley va a reconocer a aquellas personas que decidan tener una vida de pareja, pero que no decidan (o puedan) casarse y que no se conformen (o no se les reconozca) con las leyes que regulan el concubinato. Yo de plano le digo, “oye, qué interesante, ¿y de quién fue la idea?, obviamente no fue del PAN” y me dice “¡Claro que no! esto viene de Patricia Mercado”, y entonces a mi me encanta la idea, esta mujer me parece que representa a uno de los pocos rastros de izquierda congruente en el país. Entonces mi amiga me explicó con muy buenos argumentos por qué había sido incorrecto que se aprobara esa ley. Les platico rápidamente, el matrimonio no es para mi, me molesta hacer un trámite para algo que pretenda regular la conexión sentimental con una pareja y como bien ella me explicó la ley no tiene por qué contemplar mis sentimientos. El concubinato es para mi porque no requiere de trámites, sin embargo limita a una convivencia de cinco años bajo el mismo techo (esto lo leí hace años, si ya cambió alguien dígame), hasta que transcurre este tiempo la pareja (de diferente sexo) puede tener ciertos beneficios. No existía una ley intermedia porque aparentemente no se necesitaba, pero resulta que actualmente el 10% de la población en México es homosexual, que este porcentaje ni siquiera considera a los bisexuales y que en conjunto ya son una minoría bastante considerable. Entonces imagina que un día naces, junto con otros 9 bebés, y por genética o por decisión resulta que te gusta alguien del mismo sexo. Un día decides tener una pareja de acuerdo a tu tendencia y otro día deciden vivir juntos. Ambos son empleados, si fueran heterosexuales al casarse podrían juntar sus puntos de INFONAVIT para comprarse una casa, como son homosexuales esto no es factible. O el caso más típico, tu pareja se muere y la herencia la reclaman sus familiares y tu no tienes derecho a nada. Vives en un país cuyas leyes no te reconocen. Mi amiga tiene razón en una cosa, no se debe hacer una ley que se supone general en base a una minoría, por ejemplo la Ley de los Derechos y Cultura Indígena beneficia directamente a esta minoría. Los homosexuales no necesitan leyes intermedias, no se trata de hacerles un favor. Necesitan poder casarse, poder vivir en concubinato, poder adoptar hijos. Lo merecen sólo por una cosa, por ser humanos y dentro de nuestro contexto, lo merecen nomás por ser mexicanos. No tienen por qué seguir siendo ciudadanos de segunda clase. ¿Antinatural? Se ha observado comportamiento homosexual en 1500 especies animales. ¿Contra la familia? No encuentro nada en una pareja gay que afecte al concepto de familia. Afecta por supuesto a los paradigmas de la familia retrógada mexicana, pero saben qué, eso es bueno, lo que menos necesitamos es seguir cargando con lo que ha quedado obsoleto.

El príncipe azul y la princesa rosa.

Acabo de recibir un correo de una amiga. La verdad me hizo reir, se los comparto:
“El cuento más corto y más bonito que has leído en tu vida: Había una vez una muchacha que le preguntó a un chico si se queria casar con ella, el chico dijo ‘no’… Y la muchacha vivió feliz para siempre, sin lavar, cocinar, planchar para nadie, saliendo con sus amigas, tirándose al que le daba la gana, gastando su dinero en si misma y sin trabajar para ninguno. FIN”. “El problema es que de chiquitas, no nos contaban estos cuentos ¡Y NOS JODIERON CON EL PRÍNCIPE AZUL!”
Lo que me hizo reir no fue la lista de “ventajas” de las mujeres cuando no se casan sino la parte final, el concepto de príncipe azul que es una historia rosa. Ese rosa pálido que supuestamente representa feminidad pero que yo siempre leo entre líneas superficialidad, debilidad, dependencia. Este nivel de feminidad, desde mi punto de vista, promueve a un antagonista bizarro: el machismo. Un chico y una chica se conocen en un bar, intercambian miradas y sonrisas, hay atracción física. ¿Quién se debe acercar? el primer paradigma que nos encontramos es que el hombre debe dar el primer paso. Se acerca y tratan de conversar, para eliminar el nivel de riesgo de ideas diferentes, la plática se queda en la superficie. Así sin conocer ninguna idea deciden hacerse pareja y es entonces que empiezan a conocerse. Algunas necesidades son cubiertas por la relación pero como no conocieron sus ideas profundas tal vez estén en desacuerdo con muchas cosas. El proceso de “conquista” que ocurrió antes de ser novios y camino al matrimonio implica que ambas personas van a hacer una serie de cosas para agradar y convencer. El ser congruentes con estas cosas es secundario, el objetivo es uno: conquistar. Y entonces cuando aparecen los desacuerdos piensan “yo puedo cambiar eso” o “yo puedo hacer que cambie eso”.

Hasta ahora tenemos dos factores, atracción física y convivencia; el resto son ideas que construyeron ellas a partir de un príncipe azul caballeroso, atento, etc., y lo que él piensa es que ya casada no habrá vuelta de hoja, lo verdadero saldrá a relucir y ya lo irán superando juntos. La atracción física se pudo resolver con simplemente tener sexo, la convivencia en este caso no es más que la costumbre de cubrir algunas necesidades con otra persona, que se resuelve con una amistad. Nada de esto es amor ni conexión profunda ni nada de eso… eventualmente decidirán casarse y tal vez hasta tener hijos.

En todo este contexto la parte machista es utilizar factores de conquista y caballerosidad que te hagan compatible con un paradigma de “príncipe azul” que le sembraron a la chica desde niña. La conquista no tendría por qué ser un proceso, si dos personas son compatibles lo son y ya, sin mayor esfuerzo ni hipocresía. La caballerosidad lejos de ser simple amabilidad tiene un contexto de sobreprotección a las mujeres con la única finalidad de agradarles. Ojo chicas, lo que necesitan es honestidad, congruencia y madurez más que flores, serenatas y que les abran la puerta.

Mujeres insumisas.

En mi vida ha habido algunas mujeres, no puedo decir que suficientes porque me he quedado con ganas de varias, tampoco puedo decir que pocas porque incluso hubo algunas inesperadas. Entre estas mujeres, partiendo de una cantidad x, la que quieran imaginarse o calcular, alrededor del 70% han sido conservadoras y hasta recatadas. Algunas por convicción pero la gran mayoría porque vienen de una familia con estas características. Siempre ha sido mi teoría, sin embargo, que lo conservador y lo recatado son limitantes, que además son paradigmas y que sin importar cuánto te lo hayan inculcado y en ocasiones cuánto lo creas personalmente, el verdadero deseo algunas veces y el enamoramiento casi siempre, tienden a hacer a un lado todas estas ideas. Bajo este contexto, recordaba en la mañana a una de mis exnovias, definitivamente una de las más recatadas, que un día nos quedamos de ver en un antro y me sorprendió mucho que cuando llegué, prácticamente saltó de donde estaba a mis brazos me dió un beso impresionante y hasta una nalga me agarró. Recuerdo que lo primero que pasó por mi mente fue “¿por fin ocurrió? ¿por fin se enamoró de mi?”, me llevó unos 2 minutos darme cuenta que ella estaba en un ligero estado de ebriedad y entonces entendí que la combinación enamoramiento + deseo da un resultado muy similar al de alcohol + deseo. En fin, un tanto desilusionado hice consciente que venía de probar unos 7 vinos de mesa diferentes, que por cierto no se cruzan, pero la cantidad era interesante, me di cuenta que mi estado melancólico por la situación había sido provocado en buena medida por el alcohol en mis venas, mi decepción me había alejado un poco de ella, así que sin pensarlo mucho más, me lancé a sus brazos, le di un gran beso y hasta le agarré una nalga…

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