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Hay razones para dejar de tomar Coca-Cola.

Tenía casi un mes sin ver televisión a partir de que decidí empezar a hacer cambios en mi vida que tienden a lo que un amigo me explicó que llaman “simplicidad voluntaria“. Sin embargo, dado que el día de ayer dormí en casa de mi mamá y ahí hay televisión con cable, no pude evitar encenderla un rato. Todo iba mal, es decir, en una hora había recibido al menos un centenar de mensajes respecto a cómo debería estar viviendo mi vida para ser una persona exitosa… así que todo iba mal pero repentinamente se puso peor cuando vi este comercial de Coca-Cola:
El comercial me pareció eterno y honestamente de inicio me asusté mucho sin entender exactamente por qué. Apenas empecé a darle vueltas y comprendí que era el discurso corporativo perfecto, era de manera precisa lo que los dueños del mundo quieren que el resto pensemos. No, me estoy quedando corto, el mensaje no sólo era perfecto para sus fines, además cada ejemplo particular que usan constituye un engaño cruel, una manipulación cínica hacia todos aquellos que viven preocupados por la situación actual pero no han conseguido entender cuáles son los cimientos de la putrefacción que prácticamente vivimos obligados a construir.
1. Basado en un estudio realizado en el 2010 sobre la situación actual del mundo.
Con los colores institucionales del producto, el comercial abre con este mensaje, en algún momento del desarrollo creativo les pareció fundamental que la gente recibiera esta información con la apertura de que está sustentado en una profunda investigación. Veamos qué resultados fundamentales para el futuro de la humanidad arrojó dicho estudio.
2.  Whatever.
Sí, esa es la canción de fondo que niños felices de todas las razas empiezan a cantar. La canción en resumidas cuentas, resalta en su letra la libertad de hacer y decir. Claro, la libertad de hacer que tenga el 80% de la humanidad que vive con menos de 10 dólares al día, o los 22,000 niños que mueren diario debido a la pobreza. La libertad de decir lo que quieran los casi mil millones de personas que no saben leer ni escribir.
Con todo esto empiezan casi gritando: “I’m freeee!”, y entonces pasan a la siguiente idea…
3. Por cada tanque que se fabrica en el mundo… se fabrican 131 mil peluches.
Lo cual no es sólo gratamente sorpresivo, sino además esperanzador, porque hay una evidente relación entre tanques y peluches, la relación es… ejem… pues sí, que los niños que extrañan a sus padres que están en las guerras, pueden consolarse con un peluche… y… los niños víctimas de esos tanques pues… no, realmente ellos difícilmente se consolarán con un peluche. Pero bueno, es comprensible, no es como que Coca-Cola se beneficie económicamente de países que son víctimas de la guerra… ¿o si?
Me parece mucho más relevante mencionar que con menos del 1% de lo que el mundo gasta anualmente en armamento sería suficiente para hacer viable que todos los niños del mundo tengan educación.
4. Por cada bolsa de valores que se desploma… hay 10 versiones de “What a Wonderful World”
En otras palabras… cada vez que el sistema se descubre insostenible y decenas de miles de personas pierden sus empleos mientras un centenar protegen o elevan su ya obscena fortuna… 10 artistas nos consuelan con nuevas versiones de una canción que nos describe los colores del árbol, las rosas y el cielo como si fuésemos daltónicos. Sí, desde mi casa tengo una hermosa vista y amo a mis amigos y también me encantan los bebés, pero eso no evita en ninguna medida que el mundo se está yendo al carajo.
5. Por cada persona corrupta… hay 8 mil donando sangre.
Éstas sí son excelentes noticias, no sólo ya se delimitaron con claridad los parámetros de la corrupción sino que además se hizo el censo mundial. Ahora ya sabemos quiénes son y dónde viven.
Un dato interesante a investigar sería determinar cuántos de los donadores de sangre son requeridos directamente por efectos del sistema, sí, por heridos de guerra… o por personas que sufren problemas del corazón por la pésima alimentación que provocan las grandes cadenas de restoranes y la industria de la alimentación. Cuántas unidades de sangre se requerirán al día para niños que son víctimas de enfermedades por la contaminación de ríos y bosques cercanos a su comunidad. Cuántas para personas que bajo ninguna circunstancia tienen la más mínima posibilidad de atención médica.
6. Por cada muro que existe… se ponen 200 mil tapetes de “Bienvenido”.
Con este ejemplo y el de los peluches entendí que la parte fundamental del mensaje que quiere dar Coca-Cola es que consumir está bien, consumir cosas que no se necesitan siempre y cuando contengan un símbolo de bondad. Es decir, dar peluches a los niños, comprar tapetes de “bienvenido” y tomar Coca-Cola, son cosas intrínsecamente buenas, entonces hay qué ser consumistas de cosas que contienen esta clase de simbolismos.
En este ejemplo mi miedo se hizo latente porque me dí cuenta de que cínicamente apuestan a una retórica simplista, a una demagogia dirigida a gente muy desinformada. Tengo un tapete que no dice “bienvenido” y hoy sé que no lo necesito, mucho menos para hacer sentir a mis invitados que son bienvenidos. Si con los tapetes pudiéramos hacer que cada estadounidense le diera la bienvenida a los mexicanos ilegales o que cada musulmán se contentara con la presencia de judíos… este mensaje fue tan vacío que me reflejó la imagen cruel de gente muy poderosa burlándose de quienes consideran sus esclavos, gente tonta, una subespecie inferior.
7. Mientras un científico diseña un arma nueva… hay 1 millón de mamás haciendo pasteles de chocolate.
Aquí evidentemente tocamos el extremo de lo arbitrario. Ni siquiera son mamás diseñando nuevos postres. Acompaña conceptualmente a los peluches, a los tapetes y al refresco, pero le añade un nuevo ingrediente, la mala alimentación. Si queremos a nuestras mamás porque nos hacen pastel de chocolate entonces también las queremos porque nos compran Coca-Cola. En obesidad infantil México tiene el primer lugar, y en consumo de Coca-Cola per cápita, casualidad, México tiene el primer lugar; mientras fui obrero conocí a varios niños cuya primer palabra fue “coca”. Hace 10 años se consideraba que más de 36 millones de personas mueren al año de causas prevenibles, dos terceras partes de ellas por causas comúnmente asociadas a problemas de alimentación, mientras que por la guerra morían “sólo” 550 mil al año. Es decir, sin exagerar, hoy algunos hábitos alimenticios promovidos por algunas mamás están matando a más gente que cualquier arma nueva diseñada por científicos… quienes deberían considerar seriamente dedicarse a la gastronomía.
8. En el mundo se imprime más dinero de Monopoly que dólares.
Por juegos como el Monopoly (en México el Turista) es que yo siempre me sentí atraído por las finanzas. De verdad, no exagero. El Monopoly, probablemente sin intención, es un juego que adoctrina a los niños respecto al sistema. En el juego lo importante es tener ambición, y es muy revelador cómo cuando los demás están envueltos en problemas para pagar sus deudas comienzan a hipotecar sus propiedades hasta el grado de perderlas. Es un simple juego, pero el mensaje es muy claro, la debilidad del perdedor es la fortaleza del ganador. Si juegan cinco, cuatro pierden y uno solo se vuelve extremadamente rico. Me preocupa este mensaje, que el Monopoly tenga tanta popularidad sólo hace más difícil convencer a generaciones futuras que lo importante es colaborar, ser compasivos y que acaparar no tiene ningún sentido.
9. Hay más videos divertidos en intenet… que malas noticias en todo el mundo.
Suerte que “divertido” y “malo” no sean términos subjetivos. También es importante considerar que al ser humano no le entretiene la desgracia de otros. Y por supuesto el tiempo está mejor invertido en ver videos “divertidos” que en informarse de la situación actual.
10. AMOR tiene más resultados que MIEDO.
Amor incondicional: 576,000 resultados.
Amor al dinero: 13,300,000 resultados.
11. Por cada persona que dice que todo va a estar peor… hay 100 parejas buscando un hijo.
Bien, este es el mensaje climático… sí, de clímax, aunque por supuesto señalan “GLOBAL WARMING” justo debajo de “Por cada persona que dice que todo va a estar peor…”,  éste es el mensaje que más me hizo enojar, por varias razones:
a) Quienes promovemos la atención al cambio climático, para este comercial, somos unos alarmistas en el mejor de los casos.
b) Se promueve el crecimiento demográfico, cuando los estudios reflejan que al planeta le es imposible mantener de manera sostenible a la cantidad de personas que somos hoy.
c) El mensaje superficial es: “afortunadamente la gente no cree que la situación empeorará y deciden tener hijos”, ¡es extremadamente irresponsable ignorar la evidencia científica y promover factores que agravarán el problema!
d) Pero lo peor es el mensaje de fondo apoyado por las imágenes: “Maquilla tu entorno inmediato, ignora la información externa y serás feliz”. Es decir, un claro “construye tu burbuja y vive en ella”.
12. Por cada arma que se vende en el mundo… 20 mil personas comparten una Coca-Cola.
La idea original en este mensaje era desplegar los daños económicos, sociales y ecológicos que ha causado como empresa la Coca-Cola al mundo, pero son tantos que mejor les compartiré un enlace, o busquen en google “daño coca cola”  (240,000 resultados). Simplemente regresaré al ejemplo del pastel y me aventuraré a decir que hoy mueren y enferman mucho más personas por los hábitos alimenticios que incluyen una Coca-Cola, que por violencia con armas.
13. Hay razones para creer en un mundo mejor.
Tal vez las haya, yo no conozco ninguna y definitivamente este comercial no aportó ninguna.
14. 125 años destapando felicidad… y muerte.

La silla más cómoda del mundo.

En mi inexperta opinión, la razón por la que hoy vivimos en un sistema insostenible se debe a un paradigma simple, que aunque muchos están tratando, no se ha conseguido desmentir por completo.

Para tratar de ser claro, voy a invitar a que imaginen lo siguiente:

Vives en el año cero y eres carpintero. Perteneces a una tribu que se estableció en una zona y, como pudiste, construiste tu pequeña casa/taller.
Un día un vecino decide que quiere una silla y te pide que la hagas. A pesar de que lo más probable es que ni tu vecino/cliente ni tú, lo hagan conciente, ocurren distintas cosas:
1. Es muy probable que ambos tengan acceso al árbol de donde se puede obtener la madera para hacer la silla.
2. Ambos, por razones culturales/religiosas, creen que dicho árbol está al servicio de ustedes, y tienen todo el derecho a utilizar su madera, tomar sus frutos, etcétera.
3. La razón por la que tu vecino no va y obtiene la madera del árbol y la convierte en silla, es porque posiblemente no tiene el tiempo o el conocimiento para hacerlo.
4. Tu valor como carpintero, es que tienes el conocimiento, la técnica, las herramientas y el tiempo para convertir madera en una silla.
Tu vecino te ofrece, a cambio de la silla, una cabra, lo cual te parece buena idea porque te agrada el supuesto de poder consumir leche más seguido o venderla. Evidentemente por los mismos motivos culturales/religiosos, consideran inconcientemente a la cabra y a sus productos, objetos de intercambio comercial.
Este intercambio comercial parte del paradigma del que hablé antes, de la siguiente manera:
Tu vecino en realidad necesita cuatro sillas, pero sólo tiene una cabra.
Tú no necesitas la cabra, pero si te regalaran/heredaran cuatro cabras, las aceptarías, es decir, prefieres tener cuatro que una, cinco que cuatro, y bajo esa línea, podríamos deducir que prefieres tener un número ilimitado de cabras, que sólo una. Dado que es ilimitado, no te preocupas por sus cuidados, podrían morir de hambre, siempre habrá otra para darte leche. (Patrón interesante si nos ha pasado que la ropa es tan barata, que a veces, por alguna razón no lavamos y simplemente decidimos comprar más ropa, que muy posiblemente fabricaron niños en un país tercermundista por un sueldo miserable).
El paradigma es que la gente ha venido pensando durante milenios, que los recursos son escasos, pero pensémoslo por un minuto.
¿Para qué sirve una silla?
De acuerdo, una silla sirve para sentarnos, lo cual nos permite estar en una posición de descanso, pero estando medianamente erguidos, para realizar otras actividades mientras descansamos.
¿Qué otra especie animal necesita una silla?
Ninguna otra, por supuesto, todas encuentran maneras de descansar que no requieren de una.
Entonces, ¿es posible vivir sin sillas?
Sin duda, la tierra nos da espacio ILIMITADO (suficiente) para sentarnos.
¿Pero no es mucho más cómoda una silla?
En primer lugar, sería muy aventurado decir que la silla más incómoda del mundo, es más cómoda que cualquier lugar natural para sentarnos que nos brinde el planeta. Lo cual significa que la comodidad no es un factor que alcance a diferenciar por completo al concepto de silla del suelo.
En segundo lugar, vamos a suponer que es un objeto de primera necesidad y que hoy existe una silla por cada persona en el mundo. Si la razón de ser de la silla es la comodidad, nos enfrentamos al mismo problema: sólo hay una silla más cómoda que el resto.
La razón por la que esta conclusión es importante, se debe a que lo que nos ofrece la tierra para sentarnos, implica que cada persona encontraría la manera de estar lo más cómoda posible en el suelo, pero dado que existe un objeto silla, sumado a la cultura en que vivimos, crea la necesidad inconsciente en todos, de tener la silla más cómoda del mundo. De hecho, desde la perspectiva consumista, crea la necesidad de tener un número ilimitado de la mejor silla del mundo.
Ahora bien, sillas o cabras ilimitadas requieren espacio ilimitado, cierta cantidad de sillas, revendiéndolas, pueden comprar espacio. Esto es cierto hasta el momento en que ya nadie quiere sillas, sin importar cuán cómodas sean. También esta línea argumental se rompe con el gran recurso limitado, el tiempo, en este caso, para vender sillas.
Esta argumentación demuestra que el sistema en el que vivimos provoca una especie de disonancia cognitiva en la gente, debido a que por un lado casi todos deseamos (en el sentido mágico de wish) tener lo mejor de manera ilimitada, mientras que no tendríamos ni siquiera la capacidad o el tiempo de aprovecharlo al máximo. Considero que esta es la razón por la que vivimos en una cultura del desperdicio. También creo que esta es la razón por la que la mayoría de la gente no sabe lo que quiere, en todos los sentidos.
Esto, evidentemente, no es una crítica a la existencia de las sillas, ni a ningún otro utensilio o herramienta inventado por el hombre. De hecho, una silla, o más específicamente, la madera, es un commodity, es decir, es un objeto que utiliza la generalidad de las personas en el mundo, cada día, para muy variadas finalidades. El hecho de que las economías del mundo tengan (tuvieran) como base el oro, un objeto prácticamente inútil, o más inútil, el papel moneda, supone, y sé que no voy a decir nada nuevo, que no vivimos en una economía real, si la economía estuviera basada en commodities, sería mucho más cercana a la realidad.
Este objeto inútil, el dólar, que vive principalmente en computadoras, ya ni siquiera en papel moneda, tiene el poder para adquirir objetos reales, como una silla. Hoy los millones de dólares que vale, por ejemplo, una marca, (sí, un nombre con un logotipo, que no es más que una concepción que no sirve para nada práctico en la vida de las personas), se puede convertir a dinero que puede comprar cosas reales y útiles. Ese dinero permite que un particular, por ejemplo, se adueñe de un bosque y lo tale, para hacer sillas más cómodas o más cercanas a una cantidad ilimitada, lo cual tiene implicaciones, ya el día de hoy, para todo el mundo. Si fuera tan simplemente medible como que la tala de un bosque destruye una ciudad dos años después a través de un huracán, ¿cuál sería el valor real de talar ese bosque? ¿quién pagaría el precio de una ciudad por hacer cualquier cantidad de sillas? Eso suponiendo que la vida de las personas, víctimas del huracán, fuese cuantificable e intercambiable económicamente.

La razón por la que los recursos se consideran escasos, es porque nuestra mente tiene la capacidad de ambicionar lo “mejor” y lo “ilimitado”. Pero si entendemos que lo ilimitado no es la tendencia a lo infinito sino lo suficiente, y más aún, que lo “mejor” de la vida nada tiene que ver con objetos intercambiables comercialmente, entonces ese paradigma quedaría destruido. ¿Si secuestran a una persona que amas no darías tu objeto favorito a cambio de que te la regresaran?, ¿cuántas personas de clase media, o hasta media alta, terminan en la pobreza tratando de curar el cáncer de un ser amado? El problema del mundo es axiológico. Si hoy el esfuerzo intelectual humano se dedicara a innovar con respecto a la suficiencia de los recursos para todos y a la multiplicación de posibilidades de crear momentos de felicidad para todos, llegaríamos a una era muy diferente, donde el siguiente paso cultural y tecnológico apuesto a que sería realmente asombroso. Los límites actuales del sistema provocan que no tengamos ni idea de lo que somos capaces. Pero me extenderé al respecto en otro post.
Evidentemente el mensaje del sistema es exactamente el opuesto. Tú y tu vida son mejores si consumes más, de lo “bueno”.
Reflexiónenlo por un momento, desde su silla mediocre.

Confesiones: El postmodernismo como adicción a la disidencia esnob.

Casi todo está mal. De verdad, “los números no mienten”.
Todo es criticable, sobre todo destructivamente.
Esta carne es perfecta con este vino, con este acid jazz, con este paisaje… con esta compañía la charla es exquisita, Dalí, Buñuel, Tarkovsky, Lynch.
No soy un hedonista, y si lo soy no es porque persigo este placer. Soy sólo un sobreviviente, y estos son los pequeños premios que merezco por sobrevivir.
De acuerdo, pero no soy materialista, en este mundo me tocó vivir, es afortunado que tenga los medios para acceder a estos pequeños placeres.
Bueno, nunca pretendí que mi posibilidad de acceder a estas ventajas provoque indirectamente que otros no puedan acceder a las mínimas.
El vino… el vino no es tan malo como la nicotina, mientras tomo no afecto a otros.
No, es que si tomo manejo mejor, al menos más lento. Es un problema que se resolvería si todos usáramos transporte público, claro, si hubiera uno realmente bueno.
Sé que la carne es la principal causa del calentamiento global, de muerte por problemas cardiacos y de maltrato animal pero, si yo dejo de comer carne nada de esto cambiará. Apoyaría una ley que prohibiera el consumo de carne.
¿Me estás diciendo que se vuelve ridícula mi crítica si soy parte del problema?, explícame cómo es posible dejar de serlo…
… sabes que mi mente está lista para encontrar decenas de rutas de salida que justifiquen mis placeres.
Sí, entiendo las ventajas de ahorrarme ese procesamiento y simplemente aceptarme como soy, aunque eso me haga concluir…
…no soy mejor que otros sólo por tener adicciones más sofisticadas.

The Zeitgeist Movement.

Hace varias semanas escribí un post llamado diálogos, como resultado de una visión que tuve hace varios meses. Dicha visión tenía qué ver con un concepto que me pareció extremadamente poderoso: “todos somos uno”.

A pesar de que la visión me llegó con una certeza sin precedentes, a diferencia de lo que estoy acostumbrado, no encontré los suficientes argumentos lógicos para respaldar dicha visión.

Generalmente recurro a diálogos internos para llegar a conclusiones, y aún cuando cargo con argumentos que me parecen bastante sólidos, es difícil encontrar tal sensación de certeza.

Esto puede significar nada para cualquier lector, sin embargo trato de transmitir el gran impacto que tuvo la idea en mi interior.

Es entonces que decidí crear una serie de artículos llamados diálogos para enfrentar a mis argumentos, ir llenando huecos y terminar con una conclusión mejor fundada.

Escribí la segunda parte y por cuestiones de insatisfacción en el estilo no lo he publicado, sin embargo hoy tuve la grata sorpresa de ver un documental llamado Zeitgeist: Addendum.

No pude sentirme menos que profundamente conmovido al ver reflejada con precisión clínica la idea de religión que quise plantear a través de mis diálogos.

Y la razón es que al no encontrar todos los argumentos, todo queda perfectamente acomodado para pensar en una religión, porque los huecos, mientras no son resueltos con argumentación, son resueltos con algo que hoy conocemos como fe.

El documental de Zeitgeist, por otro lado, al tener una clara postura hacia la palabra religión y todo lo que representa, acude a una forma diferente de engaño. Y vaya que me duele escribir esa palabra y mezclarla con el movimiento.

El engaño del documental radica en deliberadamente no llenar los huecos, sesgar cierta información y muy posiblemente provocar una polarización de puntos de vista.

Maravilloso en cualquier caso, imposible en estos temas no polarizar, entiendo y justifico si cualquier información fue sesgada (si esto ayuda a llegar a una masa crítica menos informada) y si muchos de los evidentes huecos se le dejan al futuro del movimiento. Excelente que arrancaron y le dieron ese mensaje al mundo.

Si son capaces de ignorar estas imperfecciones y llegan a la segunda mitad del documental, me parece encontrarán un mensaje extremadamente valioso.

Los invito a verlo.

http://www.zeitgeistmovie.com/add_spanish.htm

La desgastada maquinaria social.

Visualizo a la sociedad como una compleja maquinaria, que tiene tres áreas, todas gobernadas por un sistema, pero con niveles de control descendentes; por un lado podemos ver la maquinaria nueva, o al menos en continuo mantenimiento, sus engranes funcionan a la perfección, la inmensa mayoría de los obreros desean laborar en esta zona. Representa las metas estandarizadas, lo que el sistema hace creer que es éxito. En el área intermedia, donde están la mayor parte de los obreros, la maquinaria es vieja y ocurren muchos accidentes, sin embargo continuamente la están pintando para que aparente encontrarse en buenas condiciones, algunos miembros laboran por aquí con la firme creencia de que pertenecen a la primer área, otros creen que están justo a un paso de ella; pero la verdad son quienes la sostienen. Representa a personas “wannabe” que a través de engaño y/o autoengaño, y a causa de severos traumas, recurren a subsistemas como el crédito (tarjetas, casas de empeño, usureros), o se convierten en servidores públicos de bajo nivel, o en soldados o sacerdotes; el sistema promueve enormemente la elección de estas formas de vida; el capitalismo, la burocracia, el imperialismo y el ritualismo se sostienen aquí; la esperanza, la ignorancia y la manipulación son los instrumentos que mantienen la energía en esta zona. Por último existe un área con la maquinaria gastada, al sistema no le importa darle mantenimiento ni hacer que parezca nueva, con la finalidad de que la inmensa mayoría que se encuentra en las otras dos áreas no desee visitar esta última; además los obreros se encargan de su funcionamiento aunque no de su apariencia, que no les importa mucho, por esta razón no les interesa cambiar de área. Yo me veo claramente en la parte gastada de la maquinaria social. Desdeño alcanzar una forma de vida estandarizada que implique (dependiendo de las instalaciones de la fábrica, es decir, el entorno cultural) estudiar de manera escolarizada hasta donde más puedas, con la finalidad de conseguir un buen empleo, casarte por todas las leyes que se requieran para dar una buena impresión a tu juicioso entorno, tener 2.5 hijos y un perro. Retirarte cuando te jubilen y dedicarte a ver televisión. Vivir con los ojos vendados por paradigmas morales, creyendo que el valor de las personas radica en ellos. Seguir corrientes ritualistas y mágicas. Desdeño ese comportamiento, y del desarrollo de mi congruencia dependerá que con el tiempo me vaya limpiando de los salpicones y la peste que obtuve al pasar por las otras áreas que, a causa de mi educación conservadora, mancharon mi racionalidad. Independencia y libertad son conceptos que pueden ser alcanzados hasta que fundamentas en algo tu comportamiento, la corriente te va a atraer hacia el núcleo, donde se amontonan las masas de manera por demás irracional; añoro alcanzar el momento en que me visualice, efectivamente independiente, en la periferia.

Pobre país rico.

Hace una semana leía en Wikipedia la lista de billonarios (en dólares) del mundo y me sorprendió ver que México ocupa el segundo lugar mundial por cantidad de ellos. El primer lugar obviamente es E.U. con 371, le sigue México con 96 y luego Alemania con 55. Si analizamos el PIB de estos 3 países, E.U. está en el lugar 1, Alemania en el 3 y México en el 13. El nivel de producción de E. U. es 6 veces el de Alemania y casi 20 veces el de México. Si multiplicamos 6 por 55 efectivamente tenemos alrededor de 300, entonces hay proporción de billonarios entre E.U. y Alemania de acuerdo a su PIB, pero si multiplicamos los 96 de México por 20, saldrían más del doble de billonarios que los existentes en todo el mundo. Si analizamos el PIB per cápita de estos países es aún más triste, E.U. está en lugar 8, Alemania en 19 y México en el 53.

Entiendo que el capitalismo está muy lejos de ser un sistema justo en cuanto a distribución de los recursos, pero como un buen amigo me dijo, combina capitalismo con corrupción y el resultado es México. Todos podrán decirme que no es novedad la pésima distribución de riqueza en nuestro país pero yo no tenía idea de la gravedad, de acuerdo a la ONU, si el 20% más rico del país usara un 5% de su ingreso para combatir la pobreza, el 12% más pobre del país dejaría de serlo. Desgraciadamente los pocos movimientos de izquierda relevantes del país también están contaminados de corrupción y mucho más preocupados por la búsqueda del poder a través de un populismo que se clava como flecha en la herida más dolorosa de México que es la ignorancia, la falta de educación. La preocupación primordial de un movimiento de izquierda honesto en el país debiera ser educar, informar, dar a través del conocimiento y la publicación de nuestra realidad las armas necesarias al pueblo para jalar los hilos del sistema que sean requeridos para asegurar un futuro mejor distribuído.

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