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Diálogos: parte 2.
Pasa una especie de cortina plástica con motivos florales y el rosa más feo que he visto en mi vida, a través de la cual me asomo para percatarme de que está hundiendo un vaso de plástico duro en una de esas cubetas de pintura, pero que contiene agua… o lo que parece agua; se percata de mi presencia y dice, “es lo más fuerte que tengo”, yo le digo que no hay problema y extiendo mi mano para recibir el vaso, él no atiende a ese detalle y saca un pequeño recipiente, veo cómo vierte algunas gotas de algo en mi vaso y pretende revolver el contenido con un pequeño movimiento de su mano. Finalmente me lo extiende, yo dudo por un instante, pero no es tiempo suficiente para plantear una pregunta que no pueda ser interpretada como desconfianza.
- No se preocupe, tiene un efecto similar al alcohol, sólo es más placentero y menos agresivo con el organismo, es probable que al igual que el alcohol agilice nuestra comunicación.
- Gracias, ya he probado ciertas sustancias… ilegales, y definitivamente he tenido peores experiencias con las legales.
- Sabe, todo este asunto legal me parece una de las más grandes presunciones de la humanidad, la vida de la gente es regulada y hasta juzgada por personas que ni siquiera entienden de Ética, uno quisiera ver argumentos filosóficos tanto en los palacios legislativos como en los tribunales. Muchos podrían pensar que el núcleo de las religiones es la divinidad, en todas sus formas, sin embargo, el núcleo de las religiones es la Ética.
- Veo que usted concibe particularmente una religión sin dios.
- La palabra dios como todas las palabras, son a la vez un concepto y una subjetividad. Cuando la gente es parte de una religión y la conoce bien, apega su entendimiento de la divinidad al cómo es definida por dicha religión. También debo decir que a lo largo de mi vida he conocido a mucha gente que se declara de tal o cual religión, pero su concepción de la divinidad es completamente diferente a la establecida por dicha religión. Esto es normal, históricamente se ha utilizado el sincretismo para obtener una mayor cantidad de seguidores.
- Y qué mayor sincretismo que la subjetividad que usted promueve…
- Veo que ha hecho efecto rápidamente su bebida. Efectivamente, a un nivel abstracto podría ser considerado el sincretismo supremo, sin embargo eso no ayudaría con el problema de la injusticia social…
- De alguna manera sí, primero obtiene seguidores, luego promueve sus políticas públicas.
- La historia ha demostrado que ese camino no funciona. Pasa tanto tiempo que cuando ya hay suficientes evangelizados ya murieron los evangelizadores…
- Pero no depende de ellos el mensaje…
- Por un lado sin ellos no hubiera sido posible transmitirlo, imagínese en el siglo dieciséis convenciendo a un nativo que habla otro idioma de raíces completamente desconocidas, que su forma de vida no es la más adecuada, eso no ocurre con palabras, sino con obras, aquellos evangelizadores tuvieron qué evidenciar que vivir de manera diferente era mejor…
- Pero de manera tramposa…
- Por supuesto usaron “espejitos”, pero aquellos nativos no eran tontos, también tenían qué ver un beneficio personal o comunitario al adoptar nuevas prácticas religiosas…
- Tomaron sus prácticas y las adaptaron, para después destruir sus tradiciones…
- ¿Ahora lo ve? La Ética es el núcleo de las religiones, estos manipuladores profesionales pensaban en un bien mayor, y así es en la vida diaria, todos hemos hecho actos cuestionables pensando en un bien mayor, evidentemente subjetivo.
- ¿Y cómo saber si estamos equivocados?
- Fácil, asumamos siempre que estamos equivocados, es lo más probable, pero aún así persigamos humildemente el conjunto de principios que para nosotros hace sentido.
- “Hagamos lo que creemos incorrecto…”
- Es mucho más complicado que eso. Hoy jugamos con dualidades éticas, el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, lo luminoso y lo sombrío. En la realidad, dependiendo de la sociedad que juzgue, puede haber personajes que se vuelvan íconos de la bondad o de la maldad, Gandhi y Hitler por ejemplo, pero, ¿es posible aseverar que todo lo que decía el primero era correcto y el segundo incorrecto?, sin embargo, al considerarlos símbolos, es posible que mis principios sean más influidos por el primero que por el segundo, luego al ser parte de un paradigma, es posible que la mayoría se vea más influida por el primero que por el segundo. Pero el mayor reto no es encontrar los principios que nos satisfagan más que otros, sino seguirlos, ser congruentes.
- ¿No es exactamente lo que ocurre hoy en día?, las mayorías prefieren ser como Gandhi que como Hitler…
- No, hoy no identificamos nuestros propios principios, hoy seguimos los que nos enseña el contexto social, religioso, incluso legal. No se trata de tomar a cada símbolo como ejemplo, se trata de entender que nadie mejor que nosotros mismos para tener voz y voto respecto a qué nos hace más sentido en términos éticos. Los símbolos son inspiraciones pero, ¿cuántos seguidores de Gandhi se han convertido en Gandhi?
- Ninguno. Pero quiero terminar de entender algo, por un lado, la verdad se vuelve un asunto democrático en la medida que existe un paradigma, por otro lado usted invita a que no sigamos los paradigmas sino que ubiquemos principios individuales.
- ¿Lo ve? La comunicación se aceleró de manera importante. Acaba de tocar el punto medular. El gran paradigma que promuevo es el cuestionamiento de los paradigmas, la aceptación autocompasiva, en un contexto budista, de la inmensa probabilidad de que estemos equivocados, pero el apego congruente a lo que nos hace sentido personalmente.
- Seguro ya le han preguntado antes… ¿qué pasa cuando el principio le dice a alguien que matar es correcto?
- Ya me lo han preguntado antes pero nadie se ha atrevido a publicarlo. Yo hoy no me siento capaz de juzgar un acto sin un contexto, la teoría legal se ha encargado por un lado de darle una serie de connotaciones al asesinato y las sociedades también han tenido un punto de vista mucho más flexible de lo que se pudiera creer. Una inocente ama de casa durante la Segunda Guerra Mundial pudo el mismo día sentir felicidad por enterarse del encarcelamiento del tipo que asesinó al tendero y recibir como héroe a su esposo que siendo piloto de un bombardero mató a miles de personas. Y desde una perspectiva sociológica, si exclusivamente la gente que creyera correcto matar matara, seguramente se perderían menos vidas todos los días, y aún así, si lo apegáramos estrictamente a la religión o paradigma que promuevo, al menos cada uno de esos asesinos sabría que lo más probable es que esté equivocado y tendría la apertura de escuchar argumentos que podrían hacer que cambie de opinión.
- ¿No se vuelve utópica su propuesta?
- Cuando pensamos en utopías, tendemos a imaginar el mundo que queda como resultado de la propuesta utópica, de hecho la palabra Utopía comienza significando un lugar, una isla, una especie de paraíso. Estoy convencido que un mundo que siguiera este paradigma sería un mundo mejor, pero no visualizo ese mundo, ahora mismo lo que veo de valor es el camino hacia lo inalcanzable, el comenzar a entender cuáles son nuestros principios, el empezar a ser congruentes, entender que lo más probable es que estemos equivocados y mantener nuestras mentes abiertas a ideas diferentes, ir superando nuestras propias fronteras, irnos volviendo ilimitados en la medida que nos comunicamos con otros seres.
- ¿Humanos?
- Sería limitante decir eso para aquél capaz de comunicarse con cualquier otro ente.
- Entiendo. También entiendo que si bajo cierto contexto matar puede ser un acto congruente basado en un principio, en la religión que propone no se plantea un premio o castigo.
- Efectivamente, pensar que todo lo que se hace en esta vida se paga es la manera simplista de entender un fenómeno completamente diferente; que todos encuentran sus razones y sinrazones para hacer las cosas. Siempre será aventurado calificar algo de malo cuando no se tiene todo el contexto, y siempre será imposible tenerlo por completo.
- ¿Tiene más de su… agua?
The Zeitgeist Movement.
Hace varias semanas escribí un post llamado diálogos, como resultado de una visión que tuve hace varios meses. Dicha visión tenía qué ver con un concepto que me pareció extremadamente poderoso: “todos somos uno”.
A pesar de que la visión me llegó con una certeza sin precedentes, a diferencia de lo que estoy acostumbrado, no encontré los suficientes argumentos lógicos para respaldar dicha visión.
Generalmente recurro a diálogos internos para llegar a conclusiones, y aún cuando cargo con argumentos que me parecen bastante sólidos, es difícil encontrar tal sensación de certeza.
Esto puede significar nada para cualquier lector, sin embargo trato de transmitir el gran impacto que tuvo la idea en mi interior.
Es entonces que decidí crear una serie de artículos llamados diálogos para enfrentar a mis argumentos, ir llenando huecos y terminar con una conclusión mejor fundada.
Escribí la segunda parte y por cuestiones de insatisfacción en el estilo no lo he publicado, sin embargo hoy tuve la grata sorpresa de ver un documental llamado Zeitgeist: Addendum.
No pude sentirme menos que profundamente conmovido al ver reflejada con precisión clínica la idea de religión que quise plantear a través de mis diálogos.
Y la razón es que al no encontrar todos los argumentos, todo queda perfectamente acomodado para pensar en una religión, porque los huecos, mientras no son resueltos con argumentación, son resueltos con algo que hoy conocemos como fe.
El documental de Zeitgeist, por otro lado, al tener una clara postura hacia la palabra religión y todo lo que representa, acude a una forma diferente de engaño. Y vaya que me duele escribir esa palabra y mezclarla con el movimiento.
El engaño del documental radica en deliberadamente no llenar los huecos, sesgar cierta información y muy posiblemente provocar una polarización de puntos de vista.
Maravilloso en cualquier caso, imposible en estos temas no polarizar, entiendo y justifico si cualquier información fue sesgada (si esto ayuda a llegar a una masa crítica menos informada) y si muchos de los evidentes huecos se le dejan al futuro del movimiento. Excelente que arrancaron y le dieron ese mensaje al mundo.
Si son capaces de ignorar estas imperfecciones y llegan a la segunda mitad del documental, me parece encontrarán un mensaje extremadamente valioso.
Los invito a verlo.
Eutanasia.
No es personal.
Ayer vi la película Mar Adentro, así que la mayoría se imaginará el tema que quiero tratar. Me gustó mucho el argumento, la actuación de Javier Bardem y el extraordinario esfuerzo de la producción en abrir mentes a través del mensaje. Actualmente existen dos factores que limitan la práctica de la eutanasia, por un lado el factor legal, ya que en muchos países el suicidio es efectivamente un crimen de asesinato en primer grado. Seguramente al muerto no le preocupa esto, pero por ejemplo, la mayoría de los seguros de vida no cubren el suicidio. La situación que se presenta en Mar Adentro es diferente, ya que el protagonista está imposibilitado a mover un músculo que no sea de la cara, por lo que le es prácticamente imposible suicidarse. Ante esto sugiere que un médico se asegure de darle una muerte segura y sin dolor, una “muerte digna”; sin embargo las leyes de muchos países considerarían asesino al médico que lo hiciera. El segundo factor es el religioso, por ejemplo en la religión católica se cree que el cuerpo humano es “templo del Espíritu Santo”, en resumen, que nuestro cuerpo le pertenece a su dios, no a cada uno de nosotros. La cuestión es que al tener posesión, mas no propiedad de nuestro cuerpo, es un pecado mortal (sic) decidir la muerte (destrucción de propiedad ajena supongo). Un amigo me dijo hace mucho tiempo “la vida es un regalo, si el regalo no te gusta lo puedes tirar”, creo que tiene razón. El factor fundamental en términos legales, debiera ser la decisión, es decir, el estado no debe respaldar mi decisión de matar a alguien, siempre y cuando lo haga en contra de su voluntad, pero si esa persona decide morir, y lo hace constar con algún procedimiento que indique la ley, no encuentro justificación racional que debiera impedirlo. La cuestión religiosa es muy secundaria, ya que al no creer en el pecado no me preocupa decidir mi muerte, que los que están dentro del club se preocupen, sin embargo quiero señalar la hipocresía eclesiástica al sostener tal postura. La Inquisición es el ejemplo vulgar al que podemos acudir para señalar prácticamente cualquier incongruencia de la Iglesia, no me gustaría simplemente cuestionar el respeto por la vida de una institución que mató a miles, porque como sea Juan Pablo II tomó la sabia decisión de pedir perdón al respecto. Pero vamos entonces a analizar ciertas prácticas promovidas o respaldadas por la Iglesia. Cada año, por ahí de enero, por mi ciudad natal pasan miles de fieles que van a visitar a la “Virgen de San Juan”, se les denomina “sanjuaneros”, cada año sin excepción mueren algunos, sin mencionar los que deciden caminar con un nopal en la espalda. En general todas las prácticas relacionadas con autoflagelación que implican algunos “ejercicios espirituales” y practican una enorme cantidad de sacerdotes y creyentes, representan una total falta de respeto por un cuerpo que le pertenece a su dios. Lo fundamental es que es su decisión, al igual que la eutanasia, y es algo que debe estar respaldado por la ley, pero al mismo tiempo refleja la incongruencia e hipocresía de la Iglesia. Lo que siempre he pedido personalmente es, si algún día mi vida está en sus manos, si estoy sufriendo y es más probable que no sobreviva, si no puedo comunicarme y alguien puede hablar por mí, pidan para mi la eutanasia, y espero este post en ese futuro cercano o lejano pudiera ser un respaldo legal que refleje mi decisión y proteja a quien me ayude.
Las políticas antidrogas destruyen.
Si vamos a hablar de drogas el principal factor que se debería considerar, para determinar su ilegalidad, son los grandes temores: la adicción y el daño a la salud. Las drogas se clasifican en tres tipos: las drogas “duras” que son la heroína, la cocaína, el alcohol y el tabaco, se consideran las más adictivas y letales; las drogas “suaves” como la marihuana y el LSD, son drogas que se caracterizan por no ser adictivas ni letales; hay un nivel intermedio, donde están los alucinógenos, como el éxtasis y el polvo de ángel, que no se consideran adictivos ni letales tampoco, pero si pueden provocar cambios de humor considerables. Las estadísticas demuestran que los efectos que está causando la prohibición del uso de drogas son similares a la prohibición del alcohol en los años veinte en E.U. Extraoficialmente, se sabe que los ingresos que entran al país por narcotráfico son comparables a los ingresos petroleros, es decir, hay muchísimos más ingresos por drogas ilegales que por legales. La ilegalidad no ha reducido el consumo (de hecho ha aumentado exponencialmente), pero sí genera varios problemas, por ejemplo, muchas de las drogas químicas son “hechas en casa”, lo que provoca que a veces sean de mala calidad, lo cual puede afectar realmente la salud de los consumidores; la ilegalidad provoca costos altísimos por el factor riesgo, cuando muchos productos podrían simplemente salir de laboratorios (que paguen impuestos); muchas de las drogas fueron “descubiertas” o “inventadas” con una finalidad médica, la ilegalidad ha provocado que se frene la investigación en torno a esto. Nos enfrentamos (nuevamente), a un gobierno que pretende ser guía y protector moral de las personas, pero que ante la ignorancia o la hipocresía, genera desinformación que daña no sólo a la población, sino a ellos mismos.
Reduzcan los gastos que genera la lucha contra el narcotráfico y aumenten los ingresos que generarían los impuestos por un comercio legal, de pasada sumen el enorme ingreso que generaría el turismo de consumidores que viven en países donde es ilegal, como sea nuestros hoteleros ya están acostumbrados a los springbreakers. Inviertan ese dinero en desarrollo social. Los factores de adicción casi siempre son psicológicos. Los adictos tienen baja autoestima, necesidad de atención, y cierto tipo de traumas que vivieron en su entorno social o familiar. Lo cierto es que cualquiera dentro de estos patrones, que opte por la drogadicción, lo va a conseguir, legal o ilegalmente. Casi todos sabemos dónde conseguirla, ¿ustedes creen que la policía, que las autoridades no lo saben?, la mafia que ha generado este ambiente de restricción está respaldado por dos factores nebulosos: uno es la corrupción y otro es el beneficio económico que tendría para México y el prejuicio en ese mismo sentido que tendría para E.U. por el hecho de no ser productores, sino sólo consumidores, los más importantes del mundo (como ejemplo, más del 40% de los jóvenes de 18 años son consumidores de drogas ilegales en E.U.). Si mañana México anunciara la regulación para el uso de drogas “ilegales”, nuestro vecino del norte no estaría nada contento.
Apuesta moral.
Hay dos cosas prohibidas en México y en una gran cantidad de países, que me parece reflejan claramente la desinformación de las masas. Una de ellas es la instalación de casinos en el país, a pesar de que hace mucho que se permite la apuesta a la Lotería Nacional, las apuestas en el Hipódromo y se han venido permitiendo el Bingo, las apuestas deportivas y últimamente también he visto máquinas tragamonedas. El aspecto en común entre todos estos sistemas, es la dependencia del azar, mucha gente diría de la suerte. La mayor influencia que uno puede tener es hacerse analista estadístico (a alguien le ha funcionado) y apostar en el Melate cada semana. O conocer muy bien a los caballos, a los galgos o a los equipos y apostar en este sentido, pero siempre habrá una inmensa cantidad de elementos fuera del control del apostador. En los juegos que incluye el casino, como el BlackJack, el Póker o la Ruleta, se pueden generar sistemas de juego creativos que reduzcan la ventaja de la casa. La casa siempre va a ganar, de eso no hay duda, pero con un costo relativamente bajo para los jugadores que decidan pensar. Independientemente del beneficio de posibilidades para el usuario, los casinos serían una abundante fuente de ingreso para el país. Como ejemplo, los casinos en E.U. generaron en 2005 casi 85 mil millones de dólares de ingreso (más del 10% del PIB generado en México en ese año, como referencia), sólo en impuestos cerca de 5 mil millones de dólares y considerando sólo los casinos generan más de 350 mil empleos directos. Los juegos que son ilegales en México aportan en E.U. 40 mil millones de dólares. Estos ingresos son brutos, no consideran todos los ingresos alrededor, como la estadía en los hoteles de los casinos, la cantidad de turismo extranjero que opta por destinos de E.U. sólo porque se puede jugar legalmente. De acuerdo a estudios hechos en México, la apertura de 10 casinos implicaría 10 mil empleos directos y 600 mil indirectos (como referencia, en México hay alrededor de 2 millones de desempleados), una inversión en infraestructura de mil millones de dólares. Si estas inversiones ya están en la mesa, a la espera de la aprobación de la ley, imagínense las ganancias que esperan para arriesgar estas cantidades. Creo que a un país con nuestros niveles de desempleo, con la necesidad de aumentar ingresos no petroleros como el turismo extranjero y con la urgencia de inversión en rubros desatendidos (en estándares de la ONU) como la educación, requiere aprovechar este tipo de oportunidades. De entrada la condición debiera ser que toda la inversión en este rubro sea nacional, incluso no me importaría si el propio gobierno se hiciera cargo de la inversión y administración, lo que se requiere son los beneficios que traería consigo. Actualmente operan más de mil casinos ilegales en el país, son una mafia y todas las mafias implican criminalidad. Ya es momento de regular. Ya es momento que el gobierno deje de ser el asesor moral obligado de la sociedad. Ya quedó muy largo este post como para hablarles del segundo tema que es la regulación respecto al consumo de ciertas drogas, pero lo haré en la siguiente oportunidad.
Sociedades de convivencia.
Antier me preguntó una amiga cuál era mi opinión de la “Ley de Sociedades de Convivencia”. Yo no tenía la menor idea de lo que me hablaba. Resulta que esta ley va a reconocer a aquellas personas que decidan tener una vida de pareja, pero que no decidan (o puedan) casarse y que no se conformen (o no se les reconozca) con las leyes que regulan el concubinato. Yo de plano le digo, “oye, qué interesante, ¿y de quién fue la idea?, obviamente no fue del PAN” y me dice “¡Claro que no! esto viene de Patricia Mercado”, y entonces a mi me encanta la idea, esta mujer me parece que representa a uno de los pocos rastros de izquierda congruente en el país. Entonces mi amiga me explicó con muy buenos argumentos por qué había sido incorrecto que se aprobara esa ley. Les platico rápidamente, el matrimonio no es para mi, me molesta hacer un trámite para algo que pretenda regular la conexión sentimental con una pareja y como bien ella me explicó la ley no tiene por qué contemplar mis sentimientos. El concubinato es para mi porque no requiere de trámites, sin embargo limita a una convivencia de cinco años bajo el mismo techo (esto lo leí hace años, si ya cambió alguien dígame), hasta que transcurre este tiempo la pareja (de diferente sexo) puede tener ciertos beneficios. No existía una ley intermedia porque aparentemente no se necesitaba, pero resulta que actualmente el 10% de la población en México es homosexual, que este porcentaje ni siquiera considera a los bisexuales y que en conjunto ya son una minoría bastante considerable. Entonces imagina que un día naces, junto con otros 9 bebés, y por genética o por decisión resulta que te gusta alguien del mismo sexo. Un día decides tener una pareja de acuerdo a tu tendencia y otro día deciden vivir juntos. Ambos son empleados, si fueran heterosexuales al casarse podrían juntar sus puntos de INFONAVIT para comprarse una casa, como son homosexuales esto no es factible. O el caso más típico, tu pareja se muere y la herencia la reclaman sus familiares y tu no tienes derecho a nada. Vives en un país cuyas leyes no te reconocen. Mi amiga tiene razón en una cosa, no se debe hacer una ley que se supone general en base a una minoría, por ejemplo la Ley de los Derechos y Cultura Indígena beneficia directamente a esta minoría. Los homosexuales no necesitan leyes intermedias, no se trata de hacerles un favor. Necesitan poder casarse, poder vivir en concubinato, poder adoptar hijos. Lo merecen sólo por una cosa, por ser humanos y dentro de nuestro contexto, lo merecen nomás por ser mexicanos. No tienen por qué seguir siendo ciudadanos de segunda clase. ¿Antinatural? Se ha observado comportamiento homosexual en 1500 especies animales. ¿Contra la familia? No encuentro nada en una pareja gay que afecte al concepto de familia. Afecta por supuesto a los paradigmas de la familia retrógada mexicana, pero saben qué, eso es bueno, lo que menos necesitamos es seguir cargando con lo que ha quedado obsoleto.
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