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Los dos gascas.

Hace tiempo concluí que yo era mi principal enemigo, incluso es muy posible que yo sea mi único enemigo. Me di cuenta que tengo muchos miedos pero que todos son hijos del gran miedo que tengo hacia mi mismo.

No sé si literalmente mi superyo mutó en una especie de personalidad múltiple al más clásico estilo de Sméagol, o si es un mecanismo de defensa que se ha ido fortaleciendo en la medida que ha “facilitado” aparentemente mi supervivencia.

Hace media vida tuve tendencias claramente suicidas, y no sólo como cuando un adolescente se cuestiona “cómo reaccionaría el mundo si me suicidara”, no sólo porque tomé un cuchillo de cocina y voltée a ver las venas de mis muñecas; pienso que lo que realmente me hizo suicida era ser tan profundamente creyente en la religión católica y rezar con toda mi fe pidiendo mi muerte.

Lo cierto es que cuando me encontré inminentemente deseoso de pasar, mi fe decía que literalmente, a mejor vida, fue cuando me percaté que ya no tenía nada que perder. Es decir, si estaba dispuesto a dar mi vida, entonces ya era momento de empezar a tomar riesgos.

El cambio que identifiqué claramente ayer en un ejercicio de reflexión, es que de ser alguien que atraía con amabilidad y cortesía el afecto y la confianza de los demás, me convertí en alguien autoritario, de muy mal carácter, que dicta como autoridad moral lo que es correcto y sobre todo, lo que no lo es.

Me parece que es a partir de ese momento que no sólo dejo de solicitar mi muerte, sino que dejo de solicitar cualquier cosa, y empiezo a creer que lo que quiera conseguir va a depender exclusivamente de mi. Eso me vuelve casi automáticamente egoísta. De ser una persona escencialmente sumisa me vuelvo rebelde y autoritario, comienzo a respaldar de manera tramposa mis principios a través de mis escasas lecturas de Lógica y Filosofía.

Mientras más lo pienso más convencido estoy que dado que no podía competir con mi padre en el campo ni del intelecto ni de la amabilidad, porque con esos recursos no obtenía nada, me ponía a su nivel de autoritarismo. Y ciertamente comenzó a dar resultados para mi. Estoy seguro que algunas veces ante la alternativa de una gran discusión, decidió ceder. Por otro lado, aún cuando no funcionara, la forma de ir desahogando mi dolor ante lo que yo veía como una gran injusticia, era llenarme de ira y aventársela a la cara. El que empezara a ser funcional esta práctica me llevó a repetirla ante otras personas, se reflejó claramente en mi relación con la autoridad, y me volví un alumno que o bien tenía una muy buena relación con los pocos profesores a los que respetaba, o bien era odiado por intentar hacerlos quedar mal, o estar casi siempre en contra de sus argumentos.

Me convertí en una persona que encontró placer en la discusión, sobre todo por pensar que mis argumentos siempre ganaban, aunque seguramente no fue así.

Después me voy de mi casa a los dieciocho, y como por arte de magia mi enojo con el mundo comienza a desaparecer. Por otro lado, la rebeldía no sólo no desaparece, sino que comienzo a cuestionar todo, a abrir mi mente al grado de romper con varios de los más “aprobados” paradigmas sociales. Dejo de creer en dios, en la familia, en el matrimonio, en tener hijos, en que las personas seamos parte de la naturaleza, en el concepto estandarizado de éxito, en el famoso “ser para los demás” inculcado por los jesuitas.

Con el tiempo volvió a surgir la versión amable, cortés y sobre todo confiable que necesitaba para obtener aceptación y afecto de los demás.

Pero es entonces que ocurrió una mezcla interesante y compleja. A través de mi parte confiable doy un mensaje de “rebeldía”, que por supuesto debe estar respaldada por un supuesto intelectualismo. Al hacer que otros crean que tengo los argumentos, ellos me retroalimentan que los tengo, y es a través de esa retroalimentación que yo vivo creyendo… que los tengo.

Y es en el momento que creo mi propia mentira, cuando sale mi superyo mutante o mi mecanismo de defensa reforzado, es en ese momento cuando aparece el gasca arrogante, que regaña al otro gasca al preocuparse por si es aceptado o rechazado, por si hay qué aprender tal o cual cosa, por si está haciendo algo que disfruta o si está satisfecho con su vida. Para el gasca arrogante, nada de eso importa, en la medida en que se pueda mantener distraído con bienes materiales y con gente que lo quiere y no lo cuestiona, es decir, con satisfactores de los primeros tres niveles de Maslow, lo demás no importa.

Eterno resplandor de un dilema sin contexto.

Me volví a tardar mucho en publicar. Bueno, primero un anuncio. Mis artículos y yo nos mudamos a WordPress. Por respeto y agradecimiento a Blogger no voy a escribir un listado de ventajas y desventajas. Sólo diré que en este momento me es más conveniente :) .

Será http://jmgasca.wordpress.com/

Aprovecho también para agregarle la S a subconSciente, que aunque ya sé que se usa de las dos maneras, la RAE dice que lleva S conSciente, así que, bueno, me apegaré a eso.

Estos meses sin escribir han sido de reflexión y de lectura, o quizás debiera decir de lectura y reflexión. Sin duda Borges, Lovecraft, Hawking, Dawkins, Jodorowsky, Singer y Sergio Vilar fueron fundamentales para que llegara a algunas conclusiones importantes en mi vida. Pero hay una parte que no había resuelto, todas las conclusiones no me permitieron resolver un dilema: ¿Debo aceptar mis debilidades y concentrarme en mis fortalezas? o ¿debo resolver algunos de mis traumas (los ya detectados) para así mejorar en algunos puntos débiles?

Esta pregunta se la hice a un amigo, y su respuesta fue un libro con el cual hice un test. Y tengo qué decir que quedé muy sorprendido de la precisión clínica de los resultados, siendo un test tan corto.

Cuando recibí este libro que se llama Clifton’s Strength Finder 2.0, tengo qué decir que estaba de mal humor por algo, ya no recuerdo por qué, pero casi me enojé de que me lo hubiera regalado mi amigo porque ahora me sentiría presionado a leerlo. En un momento en que tenía una cantidad importante de libros en espera. Y pues leía el título, veía la presentación y pensaba que era alguna receta de vida, de esas de superación personal.

En cierto modo lo es, la diferencia es que la receta, antes de conocer el libro, ya me la había planteado mi amigo y la habíamos discutido y nos hizo mucho sentido: talento x dedicación = desempeño.

Es simple de entender, supongamos que mi talento para tocar guitarra es (cercano a la realidad) un 2. Si le pusiera toooda mi dedicación, o sea, un 10, mi resultado sería un 20. Si por el contrario alguien con talento de 10, tuviera una dedicación de 3, le sería suficiente para ser mejor que yo tocando la guitarra. En otras palabras, con 100 horas de mi tiempo no sería tan bueno como una persona talentosa que le dedicara 30.

Entonces el mensaje del libro es claro, te sentirás más satisfecho y serás más exitoso (subjetivamente) si te dedicas a aquello que está directamente relacionado con tus fortalezas, que si utilizas ese esfuerzo en compensar tus debilidades.

A diferencia de lo que se pudiera pensar, mi dilema no fue resuelto con esa premisa. Me doy cuenta que la connotación de debilidad tiene qué ver con descubrir para qué cosas no tienes talento y dejar de invertirle. Mi dilema tiene qué ver con dos momentos. Un primer momento en el que traigo una especie de preconfiguración, es decir, soy torpe y descoordinado, tengo un IQ relativamente alto, no soy fuerte pero tampoco enfermizo, no soy tan guapo ni tan feo. OK, todas esas fortalezas y debilidades las puedo aceptar y creo que son eminentemente fisiológicas. Ya sé que no voy a ser nunca un virtuoso de la guitarra, que se me facilita la abstracción y que nunca seré modelo, cantante o deportista de alto rendimiento. Lo acepto, puedo vivir con eso. No dedicaré el tiempo que no tengo a cambiar esa realidad.

Pero hay otro momento, en el que vas construyendo una configuración de tu personalidad a través de diferentes vivencias, algunas de ellas, aunque la palabra asuste, traumáticas. Puedo ser torpe o descoordinado, pero no por eso debo ser inseguro. Puedo ser bueno para escuchar, pero no por eso debo sentirme con el derecho a ser autoridad moral para aquellos que confían en mi.

Y es que en perspectiva, en la familia, en la escuela, los amigos, la pareja, un evento coyuntural… algo o alguien en algún momento, nos hizo daño, ocurrió algo que nos dolió profundamente. Algo o alguien, con intención o sin ella, en un momento crítico provocó alguna debilidad en nuestra personalidad. Es difícil ver con claridad el origen, para eso están los mecanismos de defensa, tapan para que no duela. Pero la infección ahí está, los síntomas o los efectos de la enfermedad se reflejan en el día a día y nos limitan.

Pienso que por ejemplo es limitante vivir buscando ser calificado o aceptado por otros si sólo así consigues aceptarte, pienso que es limitante ser dependiente para tener a quién culpar cuando las cosas no salen como esperas, pienso que es limitante ser deshonesto contigo mismo para poder ser deshonesto con otros, pienso que es limitante ser incongruente para evitar conflictos con gente egoísta o intolerante, y por supuesto, es limitante convertirte en autoridad moral sólo porque quieres compensar muchos años que tu papá te dijo “porque lo digo yo”.

Y un larguísimo etcétera.

Me di cuenta que hay entonces un tercer elemento en la ecuación.

Partimos de que tu talento “x” y tu esfuerzo “y” se multiplican por 1. Por UN ser COMPLETO, el resultado siempre es xy.

Pero yo creo que en la medida que carguemos los efectos de nuestros traumas no estamos completos, estamos limitados. La diferencia está en que evidentemente xy no es igual a 0.5xy .

Si lo que quiero es aprender guitarra, pues mi 2 de talento por mi 10 de dedicación daría un resultado de 20. Pero si soy una persona limitada al 0.7, entonces mi resultado en realidad será 14. Si llego a tener todo el talento y la dedicación para desarrollar lo que más me interese desarrollar, mi resultado no será 100 sino 70. Además creo que la superación de ciertos traumas incide directamente en una mejor calidad de vida, mejores relaciones interpersonales, mayor congruencia.

La conclusión entonces al dilema es, tan importante es desarrollar tus fortalezas como afrontar tus debilidades provocadas por vivencias.

Una desventaja, sin embargo, es que la ciencia que se supone nos ayuda a combatir estas debilidades, la Psicología, es extremadamente joven. Si la comparamos por ejemplo con medicina, ahorita un psicólogo es un equivalente a doctor brujo. De hecho para muchos, escuelas como el Psicoanálisis o Gestalt, prácticas como la hipnosis o la psicomagia (sic) son considerados actos de brujería. Para muchos que creen en esto son casi actos milagrosos, para los que no creen son patrañas o trucos baratos.

Al final, con terapia formal o informal, sugiero identificar esas debilidades psicológicas y optar por resolverlas.

Arquetipos.

Hace varios meses un amigo me pedía ayuda para elegir correctamente su carrera. Me pareció una gran responsabilidad y no pude evitar recordar cómo fue mi proceso de elección.

Por allá del segundo semestre de preparatoria nos hicieron un test que aparentemente nos respondería de manera más o menos satisfactoria cuáles eran nuestros deseos y capacidades en términos de carrera universitaria a elegir.

La respuesta a ese inmenso test (de dos o tres horas) fue poco menos que inútil: “Puedes ser exitoso en cualquier área que elijas, evita trabajos al aire libre”…

Bueno, pues como no me resolvió nada absolutamente (siempre he estado cómodo en una oficina), decidí seguir con mi plan, que era simple y llanamente elegir en bachillerato el área que según yo más se me facilitaba: Administración.

En dicha área conocí algo que se llama Contabilidad y se me facilitó enormemente… me facilitó a su vez la decisión de carrera y poco tiempo después entré a ella. Muy mala decisión por cierto porque en algún punto abstracto entre el cuarto y quinto semestre deserté con la certeza de que jamás me dedicaría a un trabajo tan bizarro y desagradable :D .

No es mi intención culpar a dicho test que me hizo perder dos o tres horas que pude haber perdido mejor, pero mi amigo me comenta que los tests que ha hecho últimamente por parte de la escuela le han servido exactamente para lo mismo… nada.

Me puse a buscar tests en internet y me encontré con uno bastante sencillo que me tomó unos cinco minutos contestar, ¿y qué creen?, salió que debía ser escritor. No es que ciertamente yo deba ser escritor (que me entusiasma como 10 millones de veces más que ser contador), sin embargo, si el resultado de mi test de segundo semestre me hubiera orillado al área de Humanidades, en vez de Administración, mi futuro hubiera cambiado de manera considerable. En Humanidades me hubiera “reacercado” a la Filosofía, a la Psicología, a la Comunicación, a la Literatura por supuesto, y el terror del Derecho me hubiera alejado de su hermano menor y cuadrado, la Contabilidad. Tampoco es que el futuro haya sido o esté siendo particularmente malo, pero finalmente fue una buena opción que no pude ver y que nadie me enseñó.

Mi amigo sigue con dudas y le sugerí una serie de ejercicios que espero le ayuden; su “problema” es que tiene enorme capacidad de análisis y síntesis, además de dedicación (tiene beca de excelencia), entonces la verdad, en prácticamente cualquier área le iría bien, el punto es encontrar la que le sea placentera.

En esta búsqueda de tests me topé con uno de personalidad muy interesante y estoy en este momento experimentando con mis amigos, las interrelaciones y cómo la posible compatibilidad puede facilitar que las personas construyan “círculos de confianza”.

Resulta que Freud tuvo tres pupilos particularmente sobresalientes, desde mi punto de vista, Víktor Frankl, Jacques Lacan y Karl Gustav Jung. Mientras Frankl se puso a profundizar en sus terapias con una enorme visión filosófica y Lacan se mantuvo ahondando en una línea más puramente freudiana; Jung (entre otras cosas) generó arquetipos que serían la base de varios modelos de “medición” de la personalidad. Mi pseudopasión por las Matemáticas directamente reflejadas en la vida diaria me están invitando a echarme un clavado en los escritos de Jung y otros psicólogos contemporáneos que desarrollan esta Psicología Cuantitativa o Psicometría (no confundir con la Psicometría Parapsicológica). De los estudios de Jung se crea el MBTI del cuál les hablaré más cuando tenga sus resultados de los tests :P .

Entonces les agradecería mucho que tomaran el test y compartieran conmigo los resultados, incluyendo los números que ahí aparecerán. Mientras más resultados tenga, comprenderé más claramente el modelo en que se basa. Pueden seguir con sus actividades mientras lo llenan ya que no tiene límite de tiempo, lo fundamental es que sean lo más precisos posibles, cuando contesten una pregunta traten de asegurarse que su respuesta no está siendo influenciada por algún elemento externo (como la música que estén escuchando o alguien que esté cerca). No debe llevarles más de media hora completarlo. Prometo darles de regreso información interesante de acuerdo a sus resultados. Gracias de antemano.

El Topo.

Ayer vi, después de una larga espera, una película de Jodorowsky. El Topo fue la segunda que dirigió, la que más le han aclamado, dicen que John Lennon alguna vez declaró que era su película favorita, y gracias a él y a Yoko Ono se pudo distribuir en E.U.;  mi escaso conocimiento de cine surrealista se ha visto reducido a una decena de películas de Buñuel y David Lynch, por lo que El Topo me pareció una radicalización del surrealismo. Por supuesto no lo digo peyorativamente, la película significó tanto y más de lo que esperaba, con excesivo simbolismo y una fotografía impresionante, me envió más mensajes ella sola que el conjunto de películas surrealistas que había visto. Mi película surrealista favorita es Le Fantôme de la Liberté de Buñuel, que de una manera por demás fina, hace una profunda crítica a la sociedad burguesa. El Topo no es fina, es descarada, sucia, sangrienta, pervertida (es de las pocas películas no pornográficas que presentan escenas sexuales reales), además la edición de sonido es terrible e inmediatamente te percatas de los pocos verdaderos actores que participan; Buñuel se enfocó en un tema y lo desarrolló con genialidad cinematográfica y Jodorowsky se esforzó por abarcar todos los temas posibles, el desarrollo cinematográfico se hizo en un contexto por demás experimental; un ejemplo es Mara Lorenzio, quien actuó el principal rol femenino (un personaje que también se llama Mara), dicen que un día lo visitó porque se “malviajó” con LSD (Jodorowsky es terapeuta alternativo en Psicología, con influencias Lacanianas -psicoanalíticas-, el propio Erich Fromm -famoso psicólogo, crítico de Freud- le mandaba a sus alumnos de la UNAM) y después de ayudarla le dijo “serás la principal actriz de mi película”, después del rodaje no volvió a verla. En este entorno de “surrealismo mexicano”, donde lo que serían Samuráis para China son vaqueros y charros; los pobres cargan literalmente en su espalda a los burgueses, los líderes militares no son vistos como otra cosa que cerdos y el mal es representado por una sensual morena que jamás usa sostén. Creo además que los revólveres representan al ego en toda la película.

Es un filme extremadamente religioso, desde el punto que el orden de la historia pretende ser bíblico, (génesis, profetas, “psalmos“) critica profundamente la religión occidental (aunque le da un lugar de respeto a la verdadera fe), y hasta cierto punto enaltece a los maestros de la religión oriental, a quienes se enfrenta el Topo, intelectual y físicamente. Enmedio del inmenso entorno y simbolismo religioso, en el que incluye de manera por demás misógina (congruente con la biblia), el papel de la mujer como representante y literalmente amante del demonio (o del mal), causa de la perdición del hombre-dios; observa de cerca la voluntad y los vicios personales. Después que el hombre cae alcanza la inmortalidad y la iluminación. Esta caída representa al Antiguo Testamento, la iluminación al Nuevo. Critica tambén al poderoso capitalista, a la sociedad hipócrita de ultraderecha, no los califica de menos que asesinos y esclavizadores.

La recomiendo mucho, particularmente si desean hacer temblar sus propios paradigmas, aquellos de los que no se habían percatado que ahí seguían. Vayan con actitud receptiva, la película ha sido comparada con un “malviaje” alucinógeno, pero realmente no es necesario meterse algo para entenderle, al olvidarse de la sutileza, Jodorowsky consigue darles bastante claridad a sus múltiples mensajes.

Fe de erratas.

NesP.
Como ya lo había mencionado, estuve leyendo a Jodorowsky, medio libro explica una terapia surrealista llamada Psicomagia (la persona que trató de explicarla en Wikipedia, no se basó en publicaciones de Jodorowsky, quien creó esta terapia). Ahora estoy leyendo The End of Faith de Sam Harris, (aún no me llega The God Delusion). De Jodorowsky a Sam Harris y desde un punto de vista que va de lo artístico/poético a lo científico/positivista, el punto focal es un concepto que entendemos (o mejor dicho, no entendemos) como fe. Para que la fe exista se requieren dos cosas, la primera es que no haya algún fundamento lógico que la respalde, la segunda es que exista algún elemento externo en el que se vea inspirada. Jodorowsky habla por ejemplo de una fe en el psicomago, si el consultante no lo cree capaz de ayudarle difícilmente obtendrá un resultado. El catolicismo habla de fe en muchos seres superiores (un dios, varias vírgenes y cientos de santos; y se dicen monoteístas…), de fe en los rituales en torno a ellos. Conocemos cientos de ejemplos de la fe católica, yo mismo les puedo decir que algún día tuve fe en el dios católico y obtuve resultados innegables, ¿milagrosamente?, por supuesto que no, lo que me atrae de la fe no es algún tipo de conexión con un ente espiritual, sino lo que internamente tenemos, que no comprendemos y que provoca que funcione. Les voy a platicar algunos ejemplos psicomágicos:

Un hombre se siente avergonzado de su sangre, ya que es un hijo incestuoso después de que su abuelo, que además es su padre, violó a su mamá. Jodorowsky le propone bañarse con dos litros de sangre de vaca, vestirse con un buen traje estando aún empapado en sangre, salir a la calle y asumir una posición de orgullo ante las miradas. El hombre que realizó el ejercicio escribió agradecido a Jodorowsky, diciendo que perdió la vergüenza por su pasado.

Un hombre tenía eyaculación precoz, por lo que estaba muy angustiado, tan sólo duraba veinte segundos. Jodorowsky le pidió que pusiera un cronómetro esa noche y se propusiera a romper su propio récord; que le dijera a su esposa “te haré el amor más rápido que nunca, tardaré tan solo diez segundos”. El hombre regresó al otro día agradecidísimo, no pudo romper su récord, por el contrario, cuando al terminar vio el cronómetro, se percató que estuvo teniendo sexo por media hora.

Así hay decenas de ejemplos, que por más absurdos que parezcan tienden a resultar efectivos. El tema que me ha estado rondando desde hace un mes es que si por ejemplo partiéramos de que lo que creemos que es el alma en realidad fuera el inconciente freudiano, a través de su estudio podríamos llegar a comprender los mecanismos de la fe, para desarrollar un concepto del que se habla pero que en realidad no existe, la “fe en uno mismo”, que pudiera ser confundida con “la fuerza de voluntad“, pero la verdad es que la gente que realmente tiene fe acude a ella hasta que enfrenta situaciones que sobrepasan (o creen que sobrepasan) su voluntad, mi hipótesis es que con una “autofé” extenderíamos la frontera que hasta ahora es delimitada por los paradigmas y daría pie a la eliminación de creencias obsoletas como las del catolicismo y charlatanería creativa como la de Jodorowsky. ¿Creen que tiene fundamento lógico bañarse en sangre de vaca?, ¿que un eyaculador precoz deba forzarse a terminar cada vez más rápido?; ¿que repetir un mantra (rezar el rosario por ejemplo) pueda mejorar mi vida?; no son este tipo de actos los que tienen la fuerza de solucionar o mejorar una condición, es la fe en dichos actos.

Evolución: Hoy es 13 de noviembre de 2008 y puedo decir que cambio de opinión de algunas ideas que expresé en este post. Particularmente ahora entiendo mejor cómo funciona la Psicomagia, es una terapia que a través de un guía sumamente intuitivo, o sensible, como lo entiendan mejor, se comunica en un lenguaje complejo con el inconsciente del tratado. Ahí en el inconsciente es donde se encuentra encerrado el trauma. El acto psicomágico funciona como una llave que abre el cerrojo lo que provoca que el trauma pase al consciente y se pueda racionalizar como cualquier problema cotidiano.

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