Archive for the ‘Animales’ Category

The Lobster: ha comenzado la cuarta temporada de Black Mirror

– I am not yours to save.
– But you are.
– What?
– You are my lobster.
Rachel y Ross.

Hace mucho que una película no conseguía malviajarme. La anterior fue, probablemente, Antichrist de Von Trier que, discúlpenme, hay que tener una obsesión con la correctud (o como se traduzca correctness) política para encontrarla misógina (es lo mismo con sus #OscarsSoWhite, ¿de verdad el jurado tenía que haber elegido a cualquier persona de otra raza, sólo por su raza, para prevenir esta polémica?, ¿quién está siendo más racista?).

Definitivamente, que una película me malviaje no me parece malo, es un cumplido, lo veo como un verdadero mérito: sólo una película que considero genial sería capaz de malviajarme. The Lobster es genial, aunque no puedo dejar de pensar que se trata de un episodio extendido de Black Mirror. Y ahí se inserta un segundo malviaje: ¿será que está en peligro el cine frente a las series? Llámenme paranoico, pero cada vez veo mejores series y menos buen cine. Lo asigno a nuestra incapacidad de tener la atención en una sola cosa por una cantidad de tiempo considerable.

Creo que internet ha venido a cambiar nuestra concepción y percepción del tiempo (no es ninguna idea original ni mucho menos, pueden verla por ejemplo en Comunicación y poder, de Castells). Y la ha cambiado a tal grado que ahora nos tiramos a ver Netflix y lo que sea que veamos sólo gozará de nuestra atención en los lapsos entre los que recibimos comentarios en Facebook o mensajes en Whatsapp. Parece que hubiera un “flujo de atención” (en el sentido de un flujo de efectivo), en el cuál sólo podemos “gastar” cierta cantidad de atención proporcional a la cantidad de atención que recibimos. Por eso también descubro que es más fácil ver películas en compañía de alguien: hay un flujo permanente de un mínimo de atención. No importa, asumo que estoy generalizando de manera grosera.

Pero esto me lleva a pensar que va siendo mucho más fácil (no) comprometerse con una serie que con una película. Black Mirror es mi serie favorita (y además dicta el modo en que hay que ver la segunda temporada de True Detective, mi siguiente serie favorita: no intentaban hacer lo mismo que con la primera temporada, es otra cosa y me resultó igualmente genial, Black Mirror nos enseñó a ver una misma temática, muy general y abstracta, de manera discontinua, desde distintos lentes).

El cine de Hollywood (que es el que llega a las salas de cine y dura, que es el más fácil de ver, del que más fácilmente se entera la mayoría, en México) se ha convertido primordialmente en una fábrica de remakes (o de adaptaciones de cómic). Mad Max ha sido alabada por gente que considero tiene buen criterio para el cine… para mí es el colmo del remake: no sólo se trata de hacer un concepto que ya se hizo, hay que hacerlo dos veces en la misma película. Me asombró que a media película los personajes se encuentren tan convencidos de que su única alternativa es dar la vuelta y repetir el periplo. Me pregunto si fue el mismo dead end en el que se hallaron los guionistas. Mad Max es una película estridente, con sus excesos de ruido quiere opacar el hecho de que no tiene ninguna historia que contar, no hay ninguna profundidad, está todo dado, es muy plano.

Y no me hagan empezar con la última de Star Wars (¿se habrá hecho, en la historia del cine, un chantaje emocional más masivo?, ¿cuán estúpidos creen (saben) que somos?, mucho, evidentemente, ahí están los récords de taquilla, yo mismo la fui a ver dos veces al cine, pero el asunto de la inevitable incongruencia lo tocaré al final).

No importa, The Lobster es genial. No le quito nada diciendo que pudo ser un episodio de Black Mirror, puesto que esta historia no podía ser contada en una hora. Es sumamente compleja y apenas tengo la impresión de que arañé metáforas muy elementales. Así que hablaré de lo obvio, si no la han visto, dejen de leer.

Es una distopía, por supuesto, pero de una pureza notable: es de hecho una utopía, pero se trata de gente (me refiero a los guionistas, al director) que por fin comprendió que no existe utopía sin distopía, más aún, que cuando una utopía se vuelve realizable, sólo se materializa como distopía, la utopía flota en una especie de dimensión inmaterial, en el instante en que aterriza es necesariamente una distopía; hoy vivimos, me parece, la distopía de los ideales de la revolución francesa, por ejemplo.

Entonces es un discurso muy simple: el amor todo lo vence, no vale la pena vivir sin amor, alguien que es incapaz de amar ha perdido su humanidad, el verdadero amor es absolutamente sincero, siempre habrá alguien dispuesto a amarte y alguien a quien podrás amar, etc. De lo que se trata es de constituir una sociedad amorosa. Con un pequeño detalle, el amor lo entendemos de una sola manera: es monógamo y tiene que ser siempre funcional, si algo empieza a fallar haremos de todo para resolverlo, si no se resuelve habrá que disuadirlo de inmediato y enmendar el problema cuanto antes, es decir, hallar pronto a la verdadera pareja perfecta. Para ello cada ciudadano cuenta con todo el respaldo institucional.

Todo esto en la complejidad de que el amor es productivo: evidentemente se trata de un dispositivo de poder. La realidad urbana está hecha para las parejas, para que siempre estén juntas, bajo esa premisa operan los medios de producción y las formas de intercambio. No vivir en pareja tiene el costo (a la vez psíquico y económico) de enfrentar a la resistencia, quienes creen que el discurso hegemónico está completamente equivocado, y en tanto la equivocación es absoluta, hay que negarlo con el mismo totalitarismo: de lo que se trata es de estar solos, de no amar a nadie.

¿No es esta nuestra realidad?, ¿no son estas las discusiones de todos los días?, en FB es muy evidente: “eres un imbécil, la verdad es esta… no, tú eres el imbécil, la verdad es esta otra”. Listo, tenemos a un par de personas compartiendo la misma imbecilidad: creer que ellos tienen la verdad, que no hay nada que se se les escape, que no existe una tercera realidad concebible (en parte, porque efectivamente muchas veces es inconcebible).

Ya estamos ahí de tantos modos (tal es su parecido con Black Mirror), la mayoría de la gente parece creer que hay una sola forma de amar, que la familia es lo más importante y hay un solo modo de formarla (¿no es pues, el colmo, que la banda LGBT[ETC] quiera casarse y adoptar?, ¿que quieran replicar las instituciones que se fundaron precisamente para no darles cabida?, ¿para negar toda evidencia de su sola existencia y enrarecerlos, hacerlos anormales, enfermos o traumados?, ¿por qué no marchan para modificar las leyes específicas que hoy benefician a los casados y a ellos no? No se preocupen, al Estado y al Capital les urge que se puedan casar y adoptar, pronto escucharán su súplica y se enfrentarán, igual que cualquier heterosexual, a complicados trámites de divorcio y patria potestad, lo único que está deteniendo a estas leyes es la bendición de la otra mitad de imbéciles).

Cuando pretendía hablar de la complejidad de The Lobster con una amiga, me sugirió (todavía no sé en qué sentido) la frase que usé como epígrafe. Queriéndolo o no, dio en el clavo: The Lobster cuenta precisamente la historia de cómo sería un totalitarismo fundado en los valores que nos han heredado series como Friends.

-¿Te gustan los hombres o las mujeres?

-¿Me puede anotar como bisexual?

-No, hace un mes quitamos esa opción.

La institución se vuelve más eficiente, si admite una verdad en la que quepan los bisexuales, ¿cómo concebirían la monogamia, el matrimonio fiel?, desde su perspectiva sólo hay dos sexos, y si te gustan ambos, ¿cómo vives sin disfrutar de una vagina o de un pene?, tienes que elegir desde el principio: homosexual o heterosexual. ¿Prefieres estar solo?, entonces no eres humano y haremos de tu inhumanidad una realidad efectiva.

-¿Por qué una langosta?

-He escuchado que viven mucho tiempo, y tienen un solo amor en su vida.

Sí, lo mismo explicaba Phoebe. Y en ese discurso hegemónico (da igual, Friends o The Lobster), nadie se pregunta lo que resulta tan evidente y a la vez nadie parece ver: ¿por qué demonios querrías vivir mucho estando con una sola persona?

Si me afectó tanto es porque me recordó a esa zona ambigua a la que uno se enfrenta todos los días cuando pretende ser “anti-sistema” [inserte el nombre revolucionario o resistente que mejor le plazca, pues justo aquí empieza la gran ambigüedad de la que hablo]. Es decir, hay básicamente dos opciones, ¿no?, o vives del lado de la gente que piensa fundamentalmente igual (viva la democracia, el éxito es poder comprar más cosas, el amor verdadero es monógamo y parasiempre, Dios escucha mis plegarias, el cambio está en uno…). Y la otra opción es ser crítico (no que no haya un montón de grises en esto, pero intento ser esquemático). Peeeero, si eres crítico de lo hegemónico, no por eso deja de serlo, y lo hegemónico se vuelve fundante de una realidad material que opera. ¿Es lo único fundante? NO. Pero a ver, si no crees que el capitalismo sea el modelo económico más conveniente, deja de consumir.

Primer problema: la ambigüedad que supone la imposibilidad misma de ser congruente para un ‘anti-sistema’. ¿Quién puede ser congruente? El que está perfectamente de acuerdo con el discurso hegemónico. Comúnmente es alguien que ha nacido con muchos privilegios o que de otros modos ha tenido mucha suerte (no que no trabajen duro y toda esa mierda, basta mirar de cerca a quienes recogen la basura para darse cuenta de que trabajar duro no basta, es estúpido tener que explicar esto, tampoco se trata simplemente de ser muy listo: se trata de tener mucha suerte, además ser relativamente listo, además tener cierta devoción por el trabajo y además, pero sobre todo, comprar de contado esta ideología del éxito).

Entonces este primer problema presenta las dos caras, hay de hecho dos ambigüedades que además comúnmente se mezclan: o admites con cierta incomodidad (con cierta culpa, caray) tu incongruencia, o niegas lo más posible tus incongruencias y vives una mentira (que es la escena en la que el tipo gordo dice “mátenla a ella, ella no podría vivir sin mí, yo sí puedo vivir sin ella”). Es un tanto desgastante vivir con este primer problema, pero si el único modo de ser congruente es suscribir el modo operante de las cosas, asumo la ambigüedad de la incongruencia y prefiero, en lo posible, no hacer de mi vida una mentira para dar el ejemplo, para no decepcionar a alguien o cualquiera de esas mierdas.

Segundo problema: la realidad como está organizada limita materialmente las alternativas. No me refiero sólo a lo obvio: no crees en la democracia pero sólo puedes votar o no votar, y lo segundo no cambia el modelo. Me refiero a algo mucho más profundo y preocupante: el modo en el que sentimos (y en el sentido más amplio), está parcialmente determinado por la realidad como se ha venido configurando a través de los discursos hegemónicos, durante siglos (yo detecto algunas cosas que llevan milenios).

Entonces puedo decir “soy polígamo” a una pareja sexual y esta pareja muy bien puede decir “ok, chido por ti” o incluso “yo también”, pero semejante declaración ideológica en absoluto es garantía de que efectivamente vaya a funcionar bien para ambas partes (y las que faltan), lidiar con la poligamia efectiva. En otras palabras, no basta la honestidad acompañada de buenas intenciones, somos mucho menos libres de lo que creemos, en este sentido. Se necesita de cierta flexibilidad y apertura para sobrellevar esta ambigüedad sin empezar a ver al otro, o a uno mismo, como “el malo” o “el culpable”.

Tercer problema: la configuración de relaciones “anti-sistema”, la posibilidad de establecer bloques organizados que no respondan a directrices totalitarias. En la película, contra ese amor totalitario se pretende un individualismo: está permitido masturbarte pero no coger, si allá estás solo te convierten en animal, pero aquí somos justos, claro que si aquí te besas con alguien te torturamos.

Veo videos sobre las tan alabadas resistentes kurdas y encuentro que están en el mismo marco disciplinario que sus enemigos de ISIS. ¿Es posible un ejército sin disciplina? El problema (el que trato de hacer notar) no es si sería posible, sino que ahora NO ES PENSABLE, no resulta fácilmente concebible (he ahí la importancia de la teoría, diría Žižek). ¿Cómo nos relacionamos los críticos de lo totalitario sin caer en totalitarismos? Al no hacerlo, evidentemente, sacrificamos efectividad, pues en el entorno en el que estamos hemos aprendido de la efectividad de lo totalitario. Por eso casi todas las iniciativas genuinamente anarquistas terminan (y también comienzan) siendo percibidas como ingenuas.

En fin, espero que les haya malviajado tanto como a mí.

Antropolandia

Me contaron de un lugar regido por la sabiduría, donde apareció un día un animal inteligente. A diferencia de lo que pudiera pensarse, su enorme desventaja inicial era tan peculiar, que comenzó a permitirle una mayor supervivencia que al resto de los animales. La inteligencia le permitía separar el todo y desconectarlo, empezar a ver las causas y los efectos en espacios de tiempo infinitamente cortos, en comparación al resto de los seres vivos.

Su visión cortoplacista permitía, por ejemplo, encontrar maneras inesperadas de escapar de sus depredadores, y hasta crear herramientas para facilitar y agilizar un proceso sin precedentes en este mundo, convertirlos en presas. Pronto sus habilidades de supervivencia permitieron que fueran tantos en número, que varias veces en su cada vez más larga vida, consumían todos los recursos de enormes áreas. Es entonces que el animal aprendió la importancia de viajar. A veces encontraban nuevas zonas con recursos, pero controladas por animales de su misma especie y entonces hacían la guerra para determinar cuál grupo se quedaría con el control territorial.

Esto comenzó a pasar con más regularidad, y las herramientas de un grupo llegaban a ser tan efectivas como las del otro, por lo que la fuerza física volvió a tomar una importancia singular. En los grupos había machos y hembras, éstas últimas poco a poco se fueron debilitando físicamente, pues preñadas eran presa fácil del entorno y de grupos enemigos. Antropolandia se convirtió entonces en Macholandia.

Un día el grupo creció tanto que al macho líder se le ocurrió que era mejor que cada quien cuidara un conjunto de recursos, otorgándole responsabilidad y posesión de los mismos, pero no todos eran igual de buenos administrándolos. Pronto algunos tuvieron más que otros, y se percataron, gracias a su inteligencia cortoplacista, que esto era ventajoso. Macholandia entonces hizo pensar a cada uno de estos animales, que ellos eran los dueños del mundo.

Tiempo después el macho se convirtió en la medida de todas las cosas, pues, si podía poseer el mundo, también podía, necesariamente, explicarlo y transformarlo. Era tanta la necesidad de convencerse de que el mundo les pertenecía, que fueron buscando explicaciones cada vez más ambiciosas. Como su inteligencia provocó que separaran el todo, reconstruir cada una de las conexiones se volvía imposible y siempre tenían huecos en sus explicaciones. Entonces algunos machos decidieron hacer creer que Macholandia se había convertido en Teolandia.

Los animales se crearon un conjunto de animales similares a ellos, pero con características deseadas por ellos mismos, los hicieron inmortales, omniscientes, omnipresentes, hermosos. Estos animales fantásticos llenaban los huecos a la hora de explicar el mundo, y al mismo tiempo fueron mostrados tan poderosos que ahora el más fuerte no lo era físicamente, sino aquel que podía comunicarse con aquellos e interpretar sus designios.

Sin embargo estos nuevos animales se volvieron muy inconsistentes, las interpretaciones a veces eran opuestas y a la hora de la verdad, todos parecían estar equivocados. Algunos machos entonces decidieron hacer creer que Macholandia en realidad se había convertido en Filosolandia. Teolandia no desaparecía aún, pues los huecos en las explicaciones se mantenían, así que a alguien se le ocurrió que no es posible poseer y, por lo tanto, explicar el mundo, si ni siquiera podían explicar lo que ya poseían, a ellos mismos.

Con esto ya no sólo había huecos para explicar al mundo, también para explicarse a ellos mismos, y en el afán de que Macholandia reintegrara a Teolandia y a Filosolandia, los machos hicieron creer que ahora el mundo se había convertido en Metafilandia. Muchos que se negaron a esta fusión fueron castigados, hasta que fueron muchos más los oprimidos, así que los partidarios machos de Filosolandia, organizaron a los animales para que tomaran el poder, llamando ahora a Macholandia, Progresolandia.

Un día se dieron cuenta que su desventaja, la inteligencia, es lo que permitía el progreso, así que se esforzaron por darle formalidad, Progresolandia se convirtió en Ciencilandia y finalmente en Tecnolandia, y es donde ahora me toca vivir. Soy consciente de que desde que empezó a ser Machilandia nunca dejó de serlo, sólo ha parecido irse transformando en Oligolandia, donde los machos pretenden masculinizar a algunas hembras con fines de poder.

También sé que no ha dejado de ser Antropolandia, un lugar donde seguimos creyendo que es posible interpretar el todo desconectándolo cada vez más. Nuestra peculiaridad que nos permitió sobrevivir, conforme se fue alargando el plazo, se está encargando de autodestruirnos. En lo único que parece haber evolucionado mi especie, fue en un conjunto de peculiaridades de su propia inteligencia, que hoy llamamos psicopatologías, particularmente en la megalomanía.

El relativismo y su relación con la inacción

Acabo de estar en un par de eventos que disfruté mucho, uno fue un coloquio de complejidad y filosofía, y otro un cine debate al que voy cada jueves, y que esta vez trató del impacto ético y ecológico del consumo de carne. El denominador común, desde doctores hasta estudiantes de licenciatura en Filosofía fue un, probablemente inconsciente, relativismo.

Así como a lo largo del coloquio nos fue imposible encontrar la frontera, o el tipping point, de lo simple a lo complejo, no por escasez de esfuerzo, me parece que la comunidad filosófica de la que ahora soy parte en Guanajuato ha perdido completamente la línea entre la apertura y el relativismo.

Pero primero voy a diferenciar los conceptos de objetivismo de relativismo para tratar de ser muy claro. El objetivismo supone que es posible encontrar lo verdadero independientemente de la opinión de las personas, en ese sentido, lo que pretende el método científico, es hacer de la ciencia algo objetivo. El relativismo supone o que el que la verdad sea inalcanzable hace igualmente válida la opinión de cualquier persona o que no existe tal cosa como la verdad o un mejor camino, por lo que cada individuo (o cultura) debe vivir acorde a su propia “verdad”.

No es la intención de este artículo abrir la discusión en ese punto sin antes explicar las implicaciones morales de ambas posturas. El objetivismo moral, entonces, asume que hay actos buenos y malos independientemente de la opinión del agente, mientras que el relativismo moral, que se divide en dos tipos, señala que lo que está bien o mal lo define cada individuo (relativismo moral individual) o cada cultura (relativismo moral cultural).

Para ejemplificarlo, utilizaré un extracto del debate en el que participé el jueves pasado. Se nos presentó una película que criticaba el consumo de los alimentos de origen animal. Cuando termina la película, la primer ronda de opiniones, va más o menos por la siguiente línea:
“es terrible lo que la industria ha provocado, antes en las granjas, la gente no era tan cruel con los animales cuando los mataba y vivían de manera sostenible con la naturaleza”
“no podemos dejar fuera las razones culturales por las que comemos carne, desde ir a los tacos hasta hacer una reunión con carne asada”
“el contexto consumista y la necesidad de reducir costos daña la integridad (sic) de los animales y hace un enorme daño ecológico”
“considero que si bien el consumo de carne es un problema, dejar de hacerlo nos llevaría a otros problemas, como los transgénicos”
“creo que el vegetarianismo ya se volvió una postura postmodernista, con esta ola new age, y ahora las empresas se aprovechan de eso para hacer más dinero”
“es más caro vivir como vegetariano, ¿qué pasa con la gente que no tiene los recursos?”
“tú puedes ser vegano ahora, pero, ¿y todo el tiempo que fuiste carnívoro?, ¿tus zapatos son de cuero?”
“ser omnívoro es una decisión personal que refleja mi relación individual con el entorno, así como todo lo demás que hago”

Intervine, genuinamente avergonzado, explicando primero que no encontraba una mayor incongruencia en mi vida que el no ser capaz todavía de volverme vegano. Expliqué que había dos hechos innegables: primero, que consumir carne era inmoral debido a que cada que lo hacíamos intercambiábamos el dolor de un ser por el placer propio; segundo, que los estudios más recientes responsabilizan a la industria de la ganadería como la segunda causa del calentamiento global. Y sí, lo dije, que esos dos puntos no son discutibles y  eliminaban el subjetivismo excesivo en el que estaba cayendo el debate.
Las reacciones fueron variadas, la que menos me preocupó fue aquella que me llamó exagerado, porque no llevó de la mano ninguna argumentación. La que más me preocupó fue de una persona que en el escaso tiempo que llevo de conocerla se ha ganado mi respeto no sólo por su inteligencia sino por su sensatez. Su discurso decía más o menos lo siguiente: “No podemos ser tan tajantes ni dogmáticos, es conocido en filosofía que la lógica propositiva no es la forma adecuada de llegar a conclusiones porque no garantiza la verdad de las premisas, no podemos ser tan matemáticos descalificando todas las opiniones, y por supuesto que todo es discutible”.

Mi respuesta fue: “De acuerdo, todo es discutible, hoy se sigue discutiendo si el calentemiento global es causado por los humanos, es discutible si algunas mujeres de medio oriente deben ser lapidadas por haber visitado al ginecólogo, pero lo que debemos entender, es que vivir eternamente en la discusión sin tomar una postura firme nos lleva a la inacción colectiva, si no somos capaces de ponernos de acuerdo entre qué es lo correcto y lo incorrecto, no de manera dogmática sino como verdad temporal hasta que es desbancada por una nueva verdad, será imposible generar los programas, los proyectos, las políticas públicas para cambiar las cosas, si algo compartimos todos los que asistimos a este cinedebate es la percepción de que las cosas no están bien, que se requiere un cambio”.

Ante esto, no hubo una respuesta relevante. Es decir, se habló de las maneras, del respeto, de la tolerancia. Pero en mi opinión, hay una enorme diferencia entre eso y el relativismo individual en el que estamos cayendo.

No quiero ser malinterpretado como que hoy el quehacer filosófico es sumamente relevante en la realidad humana. Tristemente no lo creo, pero mi razón de vida para estar acá es tratar de cambiarlo. Y es que lo que sí creo, es que el lugar conceptual que ocupa la filosofía en la estructura del conocimiento humano, la responsabiliza de encontrar cada vez mejores maneras de entender la realidad. Y de ninguna manera quiero decir que no sea una responsabilidad también de, por ejemplo, la física, pero es a la filosofía y a sus ramas a quienes les ha tocado históricamente hacer esta labor transdisciplinaria de darle a cada una de las áreas la orientación respecto a qué metalíneas (si se me permite la expresión) de investigación son no sólo interesantes, sino las más relevantes. Yo no tengo duda que estamos en una crisis, y en mi opinión es la más grande a la que se ha enfrentado la especie humana, lo cual hace urgente que la filosofía retome e instrumente esa responsabilidad.

Mi preocupación del relativismo durante el debate no fue tanta, hasta que ví durante el coloquio que el mismo patrón había alcanzado también a mucha gente con doctorado, de distintas partes del país. No es la importancia individualista que yo le dé a un título académico, sino la influencia muy diferente que el sistema permite a estas personas en comparación con la que permite a los estudiantes de una licenciatura. Salvo escasas excepciones, el conocimiento y la brillantez mostrada durante el coloquio son dignos de resaltar, pero el ser tan ceremoniosos, el despliegue de egos y la indudable necesidad de networking con la finalidad de obtener presupuestos para sus distintos proyectos, son en mi opinión las principales causas de que en ninguna de las mesas en las que estuve presente haya sido posible cerrar los diferentes huecos que se abrieron llegando a conclusiones que hayan estado “listas” para de ahí generar planes tácticos. Y conste que no creo que esto se deba a lo abstracto del tema, porque ya en las mesas se habló de innovación, del método científico, de la tecnología, del papel actual de la epistemología, de los sistemas complejos, de la simulación, en fin, de temas que realmente pudieron ser aterrizados en agendas de trabajo. Cuando un doctor preguntó por la utilidad de la lógica difusa para el análisis de sistemas complejos, como los sociales, la respuesta fue negativa y… difusa; cuando pregunté por la posible efectividad del diseño de mecanismos, el conferencista “magistral” no estaba familiarizado con el tema, pero al menos le pareció interesante y dijo que leerá al respecto. Que conste que no estoy criticando el desconocimiento del conferencista, ya quisiera saber lo que sabe, es un doctor en física y fue muy enriquecedor que el coloquio fuera interdisciplinario, lo que digo es que las personas preocupadas por estos temas no parecen estar en contacto con teorías que tengan finalidades prácticas en la modificación de la realidad tangible. Sólo un plan táctico fue mencionado… a ver si les parece tan gracioso como a mí: una agenda de trabajo para la definición de temas que permitan crear una filosofía formal de la complejidad. Mastubación mental diría mi exjefe. A esa propuesta le siguió subirla a la red de CONACYT para acceder a recursos necesarios, “por si es necesario discutir algunos puntos en persona, ya saben, nosotros estamos en el DF”, creo que les gustó Guanajuato, más aún en Cervantino.

En resumen, eso provoca el relativismo, la inacción, o como en este caso, inacciones disfrazadas de acciones. Eternos debates. Y es que tomar una postura significa tomar riesgos y enfrentarnos a nuestra congruencia, pensar que todo es posible es mucho más cómodo y, en mi opinión, tiene un papel protagónico en la situación que enfrenta la humanidad.

Confesiones: El postmodernismo como adicción a la disidencia esnob.

Casi todo está mal. De verdad, “los números no mienten”.
Todo es criticable, sobre todo destructivamente.
Esta carne es perfecta con este vino, con este acid jazz, con este paisaje… con esta compañía la charla es exquisita, Dalí, Buñuel, Tarkovsky, Lynch.
No soy un hedonista, y si lo soy no es porque persigo este placer. Soy sólo un sobreviviente, y estos son los pequeños premios que merezco por sobrevivir.
De acuerdo, pero no soy materialista, en este mundo me tocó vivir, es afortunado que tenga los medios para acceder a estos pequeños placeres.
Bueno, nunca pretendí que mi posibilidad de acceder a estas ventajas provoque indirectamente que otros no puedan acceder a las mínimas.
El vino… el vino no es tan malo como la nicotina, mientras tomo no afecto a otros.
No, es que si tomo manejo mejor, al menos más lento. Es un problema que se resolvería si todos usáramos transporte público, claro, si hubiera uno realmente bueno.
Sé que la carne es la principal causa del calentamiento global, de muerte por problemas cardiacos y de maltrato animal pero, si yo dejo de comer carne nada de esto cambiará. Apoyaría una ley que prohibiera el consumo de carne.
¿Me estás diciendo que se vuelve ridícula mi crítica si soy parte del problema?, explícame cómo es posible dejar de serlo…
… sabes que mi mente está lista para encontrar decenas de rutas de salida que justifiquen mis placeres.
Sí, entiendo las ventajas de ahorrarme ese procesamiento y simplemente aceptarme como soy, aunque eso me haga concluir…
…no soy mejor que otros sólo por tener adicciones más sofisticadas.

¿La propagación de la homosexualidad es síntoma de una decadencia social?

NesP.
Bueno, pues que un día me meto a “Sociología” en Yahoo! Answers y me encuentro con esta pregunta… al ver respuestas como “los gays se van a ir al infierno”, “son el cáncer de la sociedad”, etcétera, no me contuve a escribir una respuesta con mi opinión. Si son de ojos castos, tienen algún nivel de homofobia o por alguna razón que yo no comprendo les incomoda profundizar en estos temas, les recomiendo que no sigan leyendo. Agrego en verde comentarios adicionales a lo que escribí originalmente.

Pregunta en Yahoo! Answers: “¿La propagacion del homosexualismo en una sociedad es sintoma de decadencia de esta?”

Sólo si la madurez cultural implica decadencia. Es posible que sí partiendo de que una sociedad madura tiende (puede tender) al nihilismo y el nihilismo tiende a la decadencia.

Pero en cualquier caso no es algo ni que se pueda ni que se deba evitar. La preferencia sexual de los humanos es una cuestión de libre albedrío, hasta que comprendamos que la bisexualidad es algo completamente natural.

En la mayoría de los mamíferos se puede observar un comportamiento abiertamente bisexual, el contacto que tienen de las partes de su cuerpo que les genera placer, lo tienen tanto con machos como con hembras. Hay estudios que revelan que alrededor de 1,500 especies tienen prácticas claramente bisexuales.

La penetración sólo es vaginal por la lubricación, y oral porque es sencillo (y es muy común entre dos machos), la única razón por la que no es anal es porque es (debe ser) realmente complicado. Entre dos hembras el sexo oral es común (si tienen dudas sólo observen a los perros). Hace poco una buena amiga me dijo “yo tenía a un perrito gay”, me comentó que nunca vió al perrito (macho) montando a otro (macho o hembra), pero que muchas veces vió cómo lo penetraban analmente otros perros (machos obviamente).

En los humanos no es muy diferente, nacemos bisexuales, pero es la educación la que nos va guiando hacia una preferencia sexual. La demostración es muy sencilla. Imaginemos lector, que eres heterosexual, una linda chica te venda los ojos, le pide a un hombre que te haga sexo oral. ¿Crees que por el hecho de ser hombre no te vas a excitar o te sería imposible tener un orgasmo? por supuesto que lo harás, eso demuestra que aunque tu preferencia psicológica sea por el género femenino, tu cuerpo no tiene la capacidad de diferenciar un placer de otro. Y aunque no lo he probado, porque soy psicológicamente muy heterosexual :D, dicen que el punto G de los hombres sólo puede ser descubierto con una penetración anal (a los hombres claro), pero no he investigado al respecto. Señalo además (por un comentario de alguien) que esto no desdice mi hipótesis, por el contrario, el darme cuenta de esto es mi primer paso a la bisexualidad, si se tratara de lo que yo prefiero preferiría ser psicológicamente bisexual, pero no puedo en este momento.

Es muy claro que las sociedades más alejadas de prácticas conservadoras o que nos atan a la ignorancia de un ritualismo tradicional, tienen una mayor apertura en estos temas. También es común que el nivel de vida de las personas sea mejor (en términos de definición de pobreza). Entonces eso significa que en las sociedades más desarrolladas hay una más sencilla propagación de la homosexualidad, si desarrollo significa decadencia (vaya paradoja), entonces la respuesta a tu pregunta es afirmativa.

Ensayo para una amiga.

Si hablamos de sufrimiento en un ente, dicho ente sólo puede estar vivo. El sufrimiento sólo puede ser físico o psicológico; para que sea físico se deben contar con terminales nerviosas, para que sea psicológico se debe contar con una mente, más o menos evolucionada. Al situarnos como individuos, el libre albedrío determina un mayor o menor grado de responsabilidad de nuestro propio sufrimiento; pero para aquellos seres sin libre albedrío, no podemos hablar de una responsabilidad propia que busque evitar el dolor, sólo podemos hablar de instinto.

Los seres guiados por instinto, los animales, han existido desde hace millones de años sobreviviendo en un entorno, en el cual han ido evolucionando para que ahora queden los que mejor se han ido adaptando a los cambios (entre esos cambios está por supuesto la humanidad que lleva siglos de retraso en obtener una visión de entorno sostenible). Uno de los efectos provocados por el hombre en la evolución de un par de especies, ha sido el hacerlas dependientes de él, ya que como especies no tienen un entorno natural “salvaje”, en el cual sean parte de un ecosistema o de un equilibrio de dicho entorno. A éste tipo de seres los conocemos como animales de compañía o mascotas; una característica de especie es que desde que nacen y a lo largo de su vida, a diferencia del resto de las especies, tienen necesidades físicas y psicológicas que no pueden ser cubiertas de manera autónoma, sino requieren de una persona que los atienda en mayor o menor medida.

Está comprobado que los animales sienten dolor físico y psicológico (hay varias situaciones que les causan estrés, que de manera intensa es sumamente angustiante para ellos). Cuando hablamos de evitar o disminuir el sufrimiento de animales de compañía (perros y gatos), los podemos situar únicamente en dos niveles de responsabilidad; la propia, que en este caso es únicamente el instinto de supervivencia (perros y gatos de la calle); o bajo la responsabilidad de un ser con libre albedrío (humanos), es decir, aquellos perros y gatos que viven en una casa o bien, aquellos que han sido atrapados/rescatados por alguna organización, gubernamental o no, y están temporalmente bajo su cuidado.

Esta suposición nos hace concluir, que si los animales de compañía requieren cuidados especiales, el hecho de estar a la orden únicamente de su instinto, es un factor inevitable de sufrimiento. Podemos concluir entonces, que todos los perros y gatos de la calle sufren.

El sufrimiento de un animal bajo el cuidado de un humano, ocurre cuando:
1. El humano no quiere su bienestar.
2. El humano no sabe cómo cuidarlo.
3. El humano no puede obtener los recursos para cuidarlo.

Entonces cuando hablamos de un proyecto que pretenda evitar o disminuir el sufrimiento de los animales de compañía, hay dos perspectivas, que a su vez se dividen en diferentes soluciones posibles:
A. Los animales de la calle sólo pueden dejar de sufrir de dos maneras:
1. A través de la eutanasia.
2. Rescatándolos y dándolos en adopción a personas que:
a) Deseen su bienestar.
b) Sepan cómo darles bienestar.
c) Tengan los recursos necesarios para ofrecerles bienestar.

B. Para que los humanos que tienen a su cargo animales, eviten su sufrimiento necesitan:
1. Desear su bienestar (un marco legal que proteja a los animales de compañía del maltrato).
2. Saber cómo darles bienestar (un programa educativo).
3. Tener los recursos necesarios (programas de subsidio para su cuidado o que los entreguen a asociaciones que puedan canalizarlos a personas que además del deseo y conocimiento, tengan los recursos necesarios para otorgarles bienestar).

Entonces los 5 grandes campos de un proyecto de reducción del sufrimiento en animales de compañía debe incluir:
1. Un programa de eutanasia sin dolor.
Hay un exceso de animales de la calle, y una gran cantidad de ellos ni siquiera son aptos para convivir con personas. Los que sobreviven sufren, terminan por morir de manera brutal la mayoría de ellos, y se reproducen haciendo el problema más grande.
2. Un programa de adopción.
Muchas personas que hoy compran animales, con la única finalidad de tener una compañía, podrían obtener gratuitamente uno si cumplen con ciertos requisitos (desear, saber y tener los recursos para cuidarlos).
3. Un programa legal.
Que proteja el maltrato, tanto desde la perspectiva del maltrato doméstico, el maltrato en perreras y el maltrato de las personas que lucran con ellos, con un sentido muy enfocado a la prevención del delito.
4. Un programa educativo.
Acercarse a las diversas comunidades urbanas para explicar el tipo de cuidados que se deben ofrecer a los animales de compañía, así como el tipo y la forma de educación que se les debe dar para una mejor convivencia.
5. Un programa de respaldo.
Se debe crear un centro capaz de recibir a los animales de compañía que no puedan ser atendidos por familias de escasos recursos; así como clínicas que con bajos costos operativos puedan ofrecer de manera gratuita o muy barata los servicios médicos necesarios para el cuidado de ellos.

Hay factores importantes, que no son necesariamente un programa por sí mismos, pero que son parte fundamental de todos o varios de los programas, por ejemplo la esterilización, que puede ser parte de los puntos 2, 3, 4 y 5; o bien, la creación de albergues y clínicas, que participan en los puntos 1, 2 y 5.

El problema es cultural y de recursos, hemos dejado que se haga un problema grande, como muchos más, no pretendo decir que es uno de los problemas más fundamentales de la sociedad, no lo sé, pero sé que el maltrato a los animales y la indiferencia ante su sufrimiento tiene un vínculo innegable con la violencia social y familiar, así como con la apatía hacia los proyectos de mejora en la calidad de vida de nuestros semejantes; respeto profundamente a las personas que se dan a la tarea de comprometerse con éste tipo de programas; a ellos les aconsejo, si pretenden atacar de manera frontal este problema, será imposible ignorar cualquiera de estos 5 puntos fundamentales.

Pirámide Psicosexual.

A mi edad, y a la de la mayoría de mis lectores, el proceso de cumplir años casi siempre implica el efecto “estoy envejeciendo”, en algunos a un nivel muy superficial como “me estoy quedando calvo” o “me estoy arrugando”, y otros a nivel de “yo creía que cuando tuviera 30 años iba a tener dos doctorados, un Ferrari y una linda familia”. Abraham Maslow generó su famosa pirámide de necesidades, enlistando con una regla a la que podemos llamar trascendencia, de abajo hacia arriba: necesidades fisiológicas, de seguridad, de pertenencia, de estima y de autorrealización. Hace algunos meses discutía con un buen amigo si dicha pirámide sería congruente con algo que podríamos llamar “pirámide de madurez”, es decir, mientras más alta tu necesidad, mayor tu madurez mental. En aquel momento no teníamos mucha información a la mano, pero yo comencé a relacionar la pirámide de Maslow con las etapas psicosexuales de Freud, debido a que un par de meses antes una prominente psicóloga de mi ciudad natal me explicó que las lesbianas se habían quedado en la fase oral, los homosexuales (hombres) en la fase anal y la mayoría de los heterosexuales en la fálica (o uretral), de tal manera que reducía las causas de la homosexualidad a un problema de madurez. Yo inmediatamente salté diciendo que el promedio de mis amigos homosexuales es claramente más maduro que el promedio de mis amigos heterosexuales. Le dije además que no me parecía un problema psicológico ser homosexual debido a que era parte de la naturaleza, le comenté que por ejemplo todos habíamos visto a perros del mismo sexo lamiéndose sus partes nobles. Su respuesta que destruyó mi defensa fue “¿y cuál te gusta que sea la edad mental de los perros?”. Hace poco menos de un mes discutía con un amigo (biólogo) que tiende a animalizar excesivamente el comportamiento humano, que de acuerdo a la pirámide de Maslow los animales en general iban a tener necesidades de primer nivel (fisiológicas), y que las investigaciones que emiten los juicios más aventurados de comportamiento animal muestran necesidades de cuarto nivel (de estima) como máximo; conseguí que finalmente cediera un poco en su necesidad de hacer paralelismos con animales todo el tiempo y entonces volvió a conectarse en mi mente la relación en un inicio ecléctica entre la pirámide de Maslow y las etapas psicosexuales de Freud.

Después Maslow agregó el nivel cognitivo y finalmente el estético. Entonces tenemos, en ese orden, si consiguió cumplir su necesidad, al:
1. Artista
2. Científico
3. Emprendedor/Genital (Después de la pubertad): Aquí se generan los problemas de relaciones insatisfactorias, frigidez e impotencia.
4. Rompecorazones/Latencia (6 años a pubertad): Aquí se generan las bases de posteriores problemas de insatisfacción sexual.
5. Popular/Fálica o Uretral (3 a 6 años): Complejos de Edipo/Electra (competencia con el padre del mismo sexo para aceptación del padre de diferente sexo).
6. Sensato/Anal (18 a 36 meses): Aquí se generan los primeros elementos que muestran si la persona será excesivamente ordenada y cuidadosa o lo contrario.
7. Animal/Oral (0 a 18 meses): Aquí se generan las bases de posteriores dependencias fisiológicas (comer en exceso, tabaquismo).

Por supuesto este paralelismo no pretende decir que los niveles de Maslow se dan en la misma temporalidad que las etapas de Freud, sólo muestran que al menos en este sentido si se podría considerar una “pirámide de madurez mental”.