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De amor y sus formas.

(Primer borrador sin citas).

Se encuentran dos personas que se atraen de inmediato. Se acercan para charlar, los dos pretenden dar su mejor cara, que obviamente, no es necesariamente la real, es en todo caso el mejor auto-concepto posible (cuando no un descarado engaño). Este es el mejor de los casos, comúnmente sólo primero uno se siente atraído por el otro y busca maneras de llamar su atención hasta que se vuelva posible tener una charla.

¿Qué los motiva al acto de “conquista”? El eros (έρως), una suerte de bestia interior que controla muchas de nuestras decisiones, una manifestación física de necesidades evolutivas, pero también una serie de constructos emocionales que nos invitan a la creación (ποίησις). Es divertido pero también supone una apuesta, un riesgo, la posibilidad del rechazo con la consiguiente evidencia de la mancha en nuestro mejor auto-concepto. Tan es así que la mayoría de las veces que alguien te atrae y consideras que por alguna razón es inalcanzable o supone demasiado esfuerzo, mejor lo evitas. No es diferente a múltiples técnicas evolutivas perceptibles en otras especies.

Entonces ambos toman un riesgo, charlan, y digamos que deciden seguir adelante con la relación. Se dicen o se creen amigos, pero en un sentido estricto no lo son realmente, es una mera antesala al eros. La filia (φιλία), que al igual que eros es también traducida como ‘amor’ pero más comúnmente por ‘amistad’, es aquel sentimiento de agrado de mantener una relación con otras personas, pero no como una necesidad interior, sino en un fluir cómodo en el cual no son colocadas demasiadas expectativas.

La pareja que ahora ha nombrado a su relación ‘amistad’, no se encuentra en ese libre fluir, sino que más bien se sienten impelidos a construir una serie de pretextos para compartir tiempo juntos, hasta que subjetivamente consideren que es socialmente pertinente liberar el erotismo. Esto es muy variable dependiendo de la cultura y del individuo, puede ser cuestión de minutos o de años, pero en general ocurre lo mismo.

El problema de constituir una relación de amistad a partir del eros, es que la bestia erótica esclaviza muchas de las decisiones filiales. Hay un elemento faltante, un deseo creciente que no se apagará hasta ser satisfecho, u olvidado (técnica evolutiva) cuando toma características de inalcanzable, o cuando el costo se vuelve demasiado alto.

Aparentemente, las hordas primitivas no tenían este problema. Los grupos eran promiscuos, así que la imperante necesidad erótica era inmediatamente cubierta, además la filia de estos pequeños grupos se daba por sentada, así que era simplemente plataforma o trasfondo. No daba pie a las incomodidades o chantajes que presupone el intercambio sexual contemporáneo.

Luego surgió el tabú del incesto, que dio origen a la exogamia, esto es, a las relaciones sexuales exclusivamente con otras tribus (la tribu en su totalidad se consideraba familia, independientemente de la consanguineidad). Este tabú separó “oficialmente” al eros de la filia. Digamos que quedó prohibido tener sexo con los amigos, y sólo quedó permitido tenerlo con cualquiera de la tribu “amiga”, con quienes no había relación filial consciente, sino exclusivamente erótica.

Sabemos que, sin embargo, las prácticas sexuales seguían siendo polígamas, pues los hijos resultado de las relaciones inter-tribales tomaban el “apellido” (tótem) materno y pertenecían al clan materno, pues no podía comprobarse la identidad del padre. No obstante, cuando era descubierto el incesto, o el sexo con una tribu prohibida (un tótem
prohibido), las penas eran por demás crueles: toda la tribu (propia) estaba obligada a dar muerte al infractor.

Muchas cosas ocurrieron antes de que naciera la familia nuclear que hoy conocemos. Algunas fueron el nacimiento de la propiedad privada, de la religión y del Estado. Por la línea de los fetiches, los tótems, los mitos y los rituales podemos hallar a la religión (totémica, luego politeísta y eventualmente monoteísta). El tótem era comúnmente un animal comestible (que la tribu tenía prohibido comer), una especie de Idea platónica que representaba a cada miembro de esa especie como “fuerza” que permite la existencia de determinada tribu.

La exogamia es la manera en que distintas tribus comienzan a llegar a acuerdos de beneficio mutuo. Comienza a haber un reconocimiento de tótems ajenos, esto pudo haber dado origen al politeísmo, pero sin duda dio origen al Estado: con el descubrimiento de la agricultura y el pastoreo los grupos pudieron hacerse más grandes, volverse sedentarios significó una mayor necesidad de defensa de grupos enemigos, así como la necesidad de alianzas con tribus vecinas.

Pero tal sedentarismo también significó la existencia de la propiedad privada: las prácticas de pastoreo se atomizaron por parte de los miembros de la tribu, que ahora cuidaban de los animales necesarios para la subsistencia propia y de los dependientes; y la agricultura eventualmente supuso que cada miembro empezó a sembrar y cosechar el mismo pedazo de tierra. Con la invención de las herramientas, cada miembro se volvió constructor de las propias y, eventualmente, fueron utilizadas en trueques. La propiedad privada dio origen al intercambio comercial.

La esclavitud era una práctica muy diferente a la que hemos conocido de Grecia y Roma, y mucho muy diferente de la que podemos dar cuenta con el colonialismo y la historia moderna de América (la cual, en todo caso, es más bien muy similar al proletariado de maquiladoras en países de cuarto mundo). Las guerras entre tribus nómadas suponían supervivientes de los vencidos y bajas de los vencedores. La tribu vencedora debía evaluar cada vez si debía sacrificar a los supervivientes vencidos o si convenía que fueran unidos a la propia tribu, como hermanos. Tal fue el nacimiento de la esclavitud, pero cuando se unían como hermanos eran iguales al resto, no había ningún tipo de opresión contra ellos (aunque eventualmente se requirieron rituales de purificación).

Con la propiedad privada, sin embargo, los grupos sedentarios que tomaban prisioneros de los grupos vencidos, entendieron pronto que no podían ser tratados como iguales, pues se necesitaría asignarles tierras y animales que nadie iba a ceder, parecía más conveniente que trabajaran a los animales y tierras de distintos miembros de la tribu vencedora a cambio de alimentación y protección.

Parece que la cosmovisión de propiedad dio un giro al concepto de esclavitud, y que, aunada al politeísmo, permitió la configuración de Estados. Los viejos tótems tomaron figuras más humanas: el hombre entendía mejor a la naturaleza y hasta cierto punto la controlaba, ya no era la misma vida, extremadamente lábil ante los peligros de la naturaleza, ahora la producción se volvía más predecible y había, hasta cierto punto, abundancia. En esta suerte de Ilustración primitiva nacieron las ciudades, y así como la propiedad privada surgió inconscientemente de la práctica diaria, el llamado ‘contrato social’ también lo hizo.

Los primeros Estados, sin embargo, mantenían una cosmovisión esencialmente primitiva: los extranjeros eran vistos como peligrosos y los gobernantes eran fundamentalmente sacerdotes, representaciones de distintos dioses en la Tierra. Los mitos subyacen en el nacimiento del Estado: el Orden (Cosmos) debía reinar sobre el Caos (la Nada). Distintas teogonías gobernaban las prácticas rituales-religiosas que equivaldrían a lo que hoy conocemos como leyes, pues Orden siempre era entendido como conservación de costumbres, mientras que cambio siempre implicó Caos.

Ya en la antigua Roma, el término famulus, de donde proviene la palabra familia, correspondía a las personas que estaban bajo la propiedad-protección de un hombre adulto, esto es, los esclavos, la esposa y los hijos. Tal familia no tiene sus orígenes en Roma sino en los primeros Estados: con la propiedad privada se volvía necesario saber a quién se heredarían los bienes, se volvía importante comenzar a saber no sólo quién era la madre, sino también quién era el padre. Tal es un antecedente de la familia monógama.

Si bien la antigua Grecia no es monógama (en el caso de los hombres), sí está estructurada en torno a la familia nuclear, y sabemos que también existe la herencia. Es común encontrar referencias en textos en torno a la bisexualidad, pareciera que la promiscuidad de hombres con hombres facilitaba la administración, pues tendrían hijos únicamente con sus esposas, mientras que el eros se vería satisfecho con quienes no hay riesgo de procrear.

En las primeras hordas podía ignorarse por completo la filia como algo dado, y quedar únicamente el eros como una práctica libre y común. Los griegos retoman la posibilidad de que exista eros en las relaciones de amistad (particularmente maestro-alumno), pero separan el factor más bien administrativo de procreación y herencia. En ese sentido, ni ‘matrimonio’ ni ‘familia’ presuponían amor, ni filia ni eros, (aunque el sentido de lealtad de la esposa al marido es un tema recurrente, que también refleja la importancia de que la herencia se repartiera únicamente a hijos legítimos), sino que estaban constituidos en un marco de la administración estatal y política, hablando de Grecia, de las Alejandrías y del primer imperio romano.

Es en el nacimiento de las prácticas ascéticas de connotación cristiana que se ve a la práctica sexual como algo impuro, que después trata de purificarse con la concepción de amor, un amor que será un extraño híbrido entre eros y filia: ágape (αγάπη). O mejor dicho, ágape es un término griego que será latinizado por el cristianismo para “limar”, conceptualmente, lo erótico y lo filial para encontrarse en el medio. Es una especie de amor incondicional, donde lo importante es el Otro. Es una especie de alargamiento sintético del eros: no se pierde la adoración por el Otro cuando la necesidad es satisfecha, sino que se vuelve un trasfondo, una plataforma invariable, como lo era la filia. Ágape toma algo del eros para así eliminarlo, pero también para diferenciarlo de una mera filia, que sigue existiendo fuera de la familia. Ágape se va a convertir en un requisito para la unión sexual, debido a que ágape es también la clase de amor que debe sentirse por Dios, y sólo así puede estar santificada la unión de naturaleza corrupta.

Traduciendo, se debe sentir incondicionalmente algo innatural como manifestación de un ser inexistente, por un Otro inexplicablemente idealizado, en el marco de un ‘sí mismo’ apagado, devaluado. Esto es, debo ignorar lo que realmente siento y tener fe en lo que supuestamente debo sentir. En este (sin)sentido se conjugan fetiches, tabúes, mitos, rituales y una religión (que en cierto sentido sintetiza muchas); pero también se conjugan prácticas administrativas y gubernamentales. La convención social del noviazgo y el matrimonio, que conjugan los conceptos inabarcables, inconmensurables de amor y compromiso, arrastran consigo todo este bagaje.

En este marco, es casi sorprendente que nos preguntemos por qué hay “infidelidades”, “miedos al compromiso”, o simplemente deseo sexual por personas que no son nuestra pareja; cuando la normalidad tendría que ser precisamente esa.

Antropolandia

Me contaron de un lugar regido por la sabiduría, donde apareció un día un animal inteligente. A diferencia de lo que pudiera pensarse, su enorme desventaja inicial era tan peculiar, que comenzó a permitirle una mayor supervivencia que al resto de los animales. La inteligencia le permitía separar el todo y desconectarlo, empezar a ver las causas y los efectos en espacios de tiempo infinitamente cortos, en comparación al resto de los seres vivos.

Su visión cortoplacista permitía, por ejemplo, encontrar maneras inesperadas de escapar de sus depredadores, y hasta crear herramientas para facilitar y agilizar un proceso sin precedentes en este mundo, convertirlos en presas. Pronto sus habilidades de supervivencia permitieron que fueran tantos en número, que varias veces en su cada vez más larga vida, consumían todos los recursos de enormes áreas. Es entonces que el animal aprendió la importancia de viajar. A veces encontraban nuevas zonas con recursos, pero controladas por animales de su misma especie y entonces hacían la guerra para determinar cuál grupo se quedaría con el control territorial.

Esto comenzó a pasar con más regularidad, y las herramientas de un grupo llegaban a ser tan efectivas como las del otro, por lo que la fuerza física volvió a tomar una importancia singular. En los grupos había machos y hembras, éstas últimas poco a poco se fueron debilitando físicamente, pues preñadas eran presa fácil del entorno y de grupos enemigos. Antropolandia se convirtió entonces en Macholandia.

Un día el grupo creció tanto que al macho líder se le ocurrió que era mejor que cada quien cuidara un conjunto de recursos, otorgándole responsabilidad y posesión de los mismos, pero no todos eran igual de buenos administrándolos. Pronto algunos tuvieron más que otros, y se percataron, gracias a su inteligencia cortoplacista, que esto era ventajoso. Macholandia entonces hizo pensar a cada uno de estos animales, que ellos eran los dueños del mundo.

Tiempo después el macho se convirtió en la medida de todas las cosas, pues, si podía poseer el mundo, también podía, necesariamente, explicarlo y transformarlo. Era tanta la necesidad de convencerse de que el mundo les pertenecía, que fueron buscando explicaciones cada vez más ambiciosas. Como su inteligencia provocó que separaran el todo, reconstruir cada una de las conexiones se volvía imposible y siempre tenían huecos en sus explicaciones. Entonces algunos machos decidieron hacer creer que Macholandia se había convertido en Teolandia.

Los animales se crearon un conjunto de animales similares a ellos, pero con características deseadas por ellos mismos, los hicieron inmortales, omniscientes, omnipresentes, hermosos. Estos animales fantásticos llenaban los huecos a la hora de explicar el mundo, y al mismo tiempo fueron mostrados tan poderosos que ahora el más fuerte no lo era físicamente, sino aquel que podía comunicarse con aquellos e interpretar sus designios.

Sin embargo estos nuevos animales se volvieron muy inconsistentes, las interpretaciones a veces eran opuestas y a la hora de la verdad, todos parecían estar equivocados. Algunos machos entonces decidieron hacer creer que Macholandia en realidad se había convertido en Filosolandia. Teolandia no desaparecía aún, pues los huecos en las explicaciones se mantenían, así que a alguien se le ocurrió que no es posible poseer y, por lo tanto, explicar el mundo, si ni siquiera podían explicar lo que ya poseían, a ellos mismos.

Con esto ya no sólo había huecos para explicar al mundo, también para explicarse a ellos mismos, y en el afán de que Macholandia reintegrara a Teolandia y a Filosolandia, los machos hicieron creer que ahora el mundo se había convertido en Metafilandia. Muchos que se negaron a esta fusión fueron castigados, hasta que fueron muchos más los oprimidos, así que los partidarios machos de Filosolandia, organizaron a los animales para que tomaran el poder, llamando ahora a Macholandia, Progresolandia.

Un día se dieron cuenta que su desventaja, la inteligencia, es lo que permitía el progreso, así que se esforzaron por darle formalidad, Progresolandia se convirtió en Ciencilandia y finalmente en Tecnolandia, y es donde ahora me toca vivir. Soy consciente de que desde que empezó a ser Machilandia nunca dejó de serlo, sólo ha parecido irse transformando en Oligolandia, donde los machos pretenden masculinizar a algunas hembras con fines de poder.

También sé que no ha dejado de ser Antropolandia, un lugar donde seguimos creyendo que es posible interpretar el todo desconectándolo cada vez más. Nuestra peculiaridad que nos permitió sobrevivir, conforme se fue alargando el plazo, se está encargando de autodestruirnos. En lo único que parece haber evolucionado mi especie, fue en un conjunto de peculiaridades de su propia inteligencia, que hoy llamamos psicopatologías, particularmente en la megalomanía.

Diálogos: parte 2.

Pasa una especie de cortina plástica con motivos florales y el rosa más feo que he visto en mi vida, a través de la cual me asomo para percatarme de que está hundiendo un vaso de plástico duro en una de esas cubetas de pintura, pero que contiene agua… o lo que parece agua; se percata de mi presencia y dice, “es lo más fuerte que tengo”, yo le digo que no hay problema y extiendo mi mano para recibir el vaso, él no atiende a ese detalle y saca un pequeño recipiente, veo cómo vierte algunas gotas de algo en mi vaso y pretende revolver el contenido con un pequeño movimiento de su mano. Finalmente me lo extiende, yo dudo por un instante, pero no es tiempo suficiente para plantear una pregunta que no pueda ser interpretada como desconfianza.

–          No se preocupe, tiene un efecto similar al alcohol,  sólo es más placentero y menos agresivo con el organismo, es probable que al igual que el alcohol agilice nuestra comunicación.

–          Gracias, ya he probado ciertas sustancias… ilegales, y definitivamente he tenido peores experiencias con las legales.

–          Sabe, todo este asunto legal me parece una de las más grandes presunciones de la humanidad, la vida de la gente es regulada y hasta juzgada por personas que ni siquiera entienden de Ética, uno quisiera ver argumentos filosóficos tanto en los palacios legislativos como en los tribunales. Muchos podrían pensar que el núcleo de las religiones es la divinidad, en todas sus formas, sin embargo, el núcleo de las religiones es la Ética.

–          Veo que usted concibe particularmente una religión sin dios.

–          La palabra dios como todas las palabras, son a la vez un concepto y una subjetividad. Cuando la gente es parte de una religión y la conoce bien, apega su entendimiento de la divinidad al cómo es definida por dicha religión. También debo decir que a lo largo de mi vida he conocido a mucha gente que se declara de tal o cual religión, pero su concepción de la divinidad es completamente diferente a la establecida por dicha religión. Esto es normal, históricamente se ha utilizado el sincretismo para obtener una mayor cantidad de seguidores.

–          Y qué mayor sincretismo que la subjetividad que usted promueve…

–          Veo que ha hecho efecto rápidamente su bebida. Efectivamente, a un nivel abstracto podría ser considerado el sincretismo supremo, sin embargo eso no ayudaría con el problema de la injusticia social…

–          De alguna manera sí, primero obtiene seguidores, luego promueve sus políticas públicas.

–          La historia ha demostrado que ese camino no funciona. Pasa tanto tiempo que cuando ya hay suficientes evangelizados ya murieron los evangelizadores…

–          Pero no depende de ellos el mensaje…

–          Por un lado sin ellos no hubiera sido posible transmitirlo, imagínese en el siglo dieciséis convenciendo a un nativo que habla otro idioma de raíces completamente desconocidas, que su forma de vida no es la más adecuada, eso no ocurre con palabras, sino con obras, aquellos evangelizadores tuvieron qué evidenciar que vivir de manera diferente era mejor…

–          Pero de manera tramposa…

–          Por supuesto usaron “espejitos”, pero aquellos nativos no eran tontos, también tenían qué ver un beneficio personal o comunitario al adoptar nuevas prácticas religiosas…

–          Tomaron sus prácticas y las adaptaron, para después destruir sus tradiciones…

–          ¿Ahora lo ve? La Ética es el núcleo de las religiones, estos manipuladores profesionales pensaban en un bien mayor, y así es en la vida diaria, todos hemos hecho actos cuestionables pensando en un bien mayor, evidentemente subjetivo.

–          ¿Y cómo saber si estamos equivocados?

–          Fácil, asumamos siempre que estamos equivocados, es lo más probable, pero aún así persigamos humildemente el conjunto de principios que para nosotros hace sentido.

–          “Hagamos lo que creemos incorrecto…”

–          Es mucho más complicado que eso. Hoy jugamos con dualidades éticas, el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, lo luminoso y lo sombrío. En la realidad, dependiendo de la sociedad que juzgue, puede haber personajes que se vuelvan íconos de la bondad o de la maldad, Gandhi y Hitler por ejemplo, pero, ¿es posible aseverar que todo lo que decía el primero era correcto y el segundo incorrecto?, sin embargo, al considerarlos símbolos, es posible que mis principios sean más influidos por el primero que por el segundo, luego al ser parte de un paradigma, es posible que la mayoría se vea más influida por el primero que por el segundo. Pero el mayor reto no es encontrar los principios que nos satisfagan más que otros, sino seguirlos, ser congruentes.

–          ¿No es exactamente lo que ocurre hoy en día?, las mayorías prefieren ser como Gandhi que como Hitler…

–          No, hoy no identificamos nuestros propios principios, hoy seguimos los que nos enseña el contexto social, religioso, incluso legal. No se trata de tomar a cada símbolo como ejemplo, se trata de entender que nadie mejor que nosotros mismos para tener voz y voto respecto a qué nos hace más sentido en términos éticos. Los símbolos son inspiraciones pero, ¿cuántos seguidores de Gandhi se han convertido en Gandhi?

–          Ninguno. Pero quiero terminar de entender algo, por un lado, la verdad se vuelve un asunto democrático en la medida que existe un paradigma, por otro lado usted invita a que no sigamos los paradigmas sino que ubiquemos principios individuales.

–          ¿Lo ve? La comunicación se aceleró de manera importante. Acaba de tocar el punto medular. El gran paradigma que promuevo es el cuestionamiento de los paradigmas, la aceptación autocompasiva, en un contexto budista, de la inmensa probabilidad de que estemos equivocados, pero el apego congruente a lo que nos hace sentido personalmente.

–          Seguro ya le han preguntado antes… ¿qué pasa cuando el principio le dice a alguien que matar es correcto?

–          Ya me lo han preguntado antes pero nadie se ha atrevido a publicarlo. Yo hoy no me siento capaz de juzgar un acto sin un contexto, la teoría legal se ha encargado por un lado de darle una serie de connotaciones al asesinato y las sociedades también han tenido un punto de vista mucho más flexible de lo que se pudiera creer. Una inocente ama de casa durante la Segunda Guerra Mundial pudo el mismo día sentir felicidad por enterarse del encarcelamiento del tipo que asesinó al tendero y recibir como héroe a su esposo que siendo piloto de un bombardero mató a miles de personas. Y desde una perspectiva sociológica, si exclusivamente la gente que creyera correcto matar matara, seguramente se perderían menos vidas todos los días, y aún así, si lo apegáramos estrictamente a la religión o paradigma que promuevo, al menos cada uno de esos asesinos sabría que lo más probable es que esté equivocado y tendría la apertura de escuchar argumentos que podrían hacer que cambie de opinión.

–          ¿No se vuelve utópica su propuesta?

–          Cuando pensamos en utopías, tendemos a imaginar el mundo que queda como resultado de la propuesta utópica, de hecho la palabra Utopía comienza significando un lugar, una isla, una especie de paraíso. Estoy convencido que un mundo que siguiera este paradigma sería un mundo mejor, pero no visualizo ese mundo, ahora mismo lo que veo de valor es el camino hacia lo inalcanzable, el comenzar a entender cuáles son nuestros principios, el empezar a ser congruentes, entender que lo más probable es que estemos equivocados y mantener nuestras mentes abiertas a ideas diferentes, ir superando nuestras propias fronteras, irnos volviendo ilimitados en la medida que nos comunicamos con otros seres.

–          ¿Humanos?

–          Sería limitante decir eso para aquél capaz de comunicarse con cualquier otro ente.

–          Entiendo. También entiendo que si bajo cierto contexto matar puede ser un acto congruente basado en un principio, en la religión que propone no se plantea un premio o castigo.

–          Efectivamente, pensar que todo lo que se hace en esta vida se paga es la manera simplista de entender un fenómeno completamente diferente; que todos encuentran sus razones y sinrazones para hacer las cosas. Siempre será aventurado calificar algo de malo cuando no se tiene todo el contexto, y siempre será imposible tenerlo por completo.

–          ¿Tiene más de su… agua?

La antinaturaleza humana.

Hace poco hablaban unos colegas de cuál era una visión “más” o “menos” darwinista del desarrollo social. Mencionaban por ejemplo que la perspectiva Hegeliana de un progreso social se reflejaba a través de conflictos sociales, es decir, pasar del Absolutismo a la República tuvo un costo en sangre. Pero desde la perspectiva Hegeliana es una forma natural de sacrificio para que la evolución social implique progreso.

Se dijo entonces que esta visión de Hegel, adoptada posteriormente por Marx, es una perspectiva darwinista.

Fue entonces que recordé un artículo de Peter Singer llamado “A darwinian left” (posiblemente lo que leí sea sólo uno de los ensayos del libro del mismo nombre, que a su vez pertenece a un conjunto de libros llamado “Darwinism today”), pero no podía ubicar alguna parte del artículo que hiciera mención a esta forma de progreso, sino todo lo contrario, dicho artículo toma como ejemplo la teoría de juegos y el equilibrio de Nash para explicar que el progreso se irá dando en la medida que se vaya generando una especie de “confianza social” que facilite la colaboración entre los miembros. En la misma plática me enteré que dicha visión de Nash ha sido abanderada por los postmodernos.

Entonces me pregunté en qué estaba pensando Singer cuando con esto ejemplificaba una izquierda darwinista. Cuando volteamos a la naturaleza y observamos cómo la influencia de la naturaleza o de algunas especies (principalmente la humana) va eliminando a otras que no pueden o no dejamos adaptarse a las nuevas condiciones, queda claro que una perspectiva sociohistórica de los conflictos que eliminan regímenes e instituciones inadaptadas es darwinista.

Luego concluí que es antropocentrista llevar un efecto interespecies a la historia humana, no porque sea inadecuado metafóricamente sino porque todavía no tenemos los elementos suficientes para determinar que el comportamiento humano respete un enfoque “natural”. Por otro lado, en las especies no humanas, investigaciones relativamente recientes han demostrado que la supervivencia (evolución) está completamente basada en la cooperación. Efectivamente muchas especies cuentan con líderes, los cuales tienen “derechos especiales”, sin embargo se ha concluido que dichas diferenciaciones son adecuadas para la supervivencia de la especie.

Para ser mucho más claro, la perspectiva darwinista no tiene qué ver con la supervivencia de las reglas más aptas para la especie, sino que toda regla natural lleva de manera inherente el ser la más adecuada para asegurar por el mayor tiempo posible la existencia de la especie. Y si son necesarios los sacrificios individuales, simplemente ocurren, sin que alguien se detenga a pensar en justicia o en injusticia, simplemente lo calificamos de algo “natural de la especie”, y con esas cuatro palabras podemos dormir tranquilos. Está claro que los genes de los individuos más fuertes son aquellos que tenderán a perdurar. Así que la justicia o injusticia recaería exclusivamente en quien les haya dado genes más o menos fuertes…

La sociedad históricamente no ha reflejado esto, las reglas han ido cambiando, se han ido adaptando pero siempre han cargado consigo un retraso respecto al momento que las necesitó. Pienso que esto se debe, principalmente, a que el pensamiento humano está muy desviado de la perspectiva natural.

En la naturaleza los recursos se reconocen escasos por definición, por lo que todas sus reglas tenderán al mayor aprovechamiento de los mismos.

Tal vez sobre decir que la filosofía del capitalismo está claramente enfocada al desperdicio. Cuando veo lo que para esta sociedad significa la palabra éxito, me es muy claro que vamos en sentido contrario.

Once de Septiembre, no se olvida.

2 de Octubre de 2007.
“The military intelligence, two words
combined that can’t make sense.”

Megadeth

Hoy se conmemora, como cada año, el genocidio de Tlatelolco, del 2 de octubre de 1968. Es un tema que a mi me había interesado desde hace mucho y he leído bastante al respecto. La última versión que me encontré de esta historia, mencionaba una serie de elementos que permitían deducir que el gobierno de Estados Unidos a través de la CIA estuvo no sólo envuelto en este hecho, sino que respaldó con inteligencia e infraestructura militar y hasta posiblemente planeó y ordenó este ataque de manera conjunta al gobierno de Díaz Ordaz.

Como lector de estas supuestas pruebas, yo ponía en tela de juicio esta hipótesis, en primer lugar porque Díaz Ordaz desde el principio mostró una personalidad represiva, porque para lo que se hizo no se necesitaba ni demasiada inteligencia ni demasiada infraestructura militar que México no tuviera al alcance; es decir, me quedaba claro que Díaz Ordaz por sí mismo tenía suficientes razones y medios para dar esa orden sin respaldo ni logística de la CIA. Pero ahora pienso diferente.

Hace apenas unas semanas, un buen amigo me invitó a ver una película llamada 11’09”01 – September 11, que contiene once cortometrajes (de 11 minutos, 9 segundos y 1 frame) con diferentes perspectivas mundiales de esa fecha. Sin duda el cortometraje que más valor educativo me aportó fue el de un chileno que escribe una carta a los neoyorquinos platicándoles de su propio once de septiembre en Chile. Fue tan dramático que en cuanto pude me puse a leer respecto a la historia de Salvador Allende.

Para entender la historia contemporánea de México necesitamos entender la del resto de Latinoamérica, y aunque este hecho histórico ocurrió después del primer asesinato de estudiantes en México, creo que sabrán encontrar el patrón que yo encontré.

Salvador Allende fue un presidente de izquierda que ganó democráticamente, abiertamente ateo y comunista, su margen no fue tan amplio, ya que la cultura religiosa de los países latinoamericanos hace mucho más difícil ganarle a la derecha.

Su proyecto de nación incluía una serie de tácticas que para ponerlo en términos muy simples, molestaban sobremanera a los ricos y fascinaban a los pobres. Estaba trazando una ruta clara al Socialismo, respaldado por la mayoría del pueblo. Pero era el principio de los setentas y la Guerra Fría estaba en su apogeo, E.U. y la U.R.S.S. estaban en la fase de set up de un juego gigantesco de Risk. En este punto, Moscú estaba poniendo un monito rojo en Chile, y es algo que Washington no podía pasar por alto.

Allende hizo lo que tenía qué hacer para beneficiar al pueblo, expropiar grandes empresas extranjeras para garantizar la producción interna y las fuentes de empleo. Pero estas empresas eran por supuesto estadounidenses y principalmente mineras, lo que se convierte en un excelente pretexto para que haya una intervención de la CIA (estando bajo control chileno, y con una tendencia socialista, elegirían vender metales a la U.R.S.S., y cabe señalar que Chile era y sigue siendo el principal productor de cobre en el mundo; ahora podríamos ver ese patrón con el petróleo). La estrategia fundamental era aprovechar la polarización del pueblo y agudizarla, para desestabilizar el gobierno de Allende.

La CIA comienza por controlar a grupos de empresarios, uno de los principales periódicos y algunos grupos de ultraderecha que crean caos social. La polarización llega al extremo de una Guerra Civil urbana. Comienza el rumor de un golpe de estado, finalmente el gobierno de E.U. respalda a Pinochet y se consigue la muerte de Allende en un sitio a la Casa de Moneda que incluyó bombardeo aéreo y cañonazos de tanques.

Lo que hace Pinochet posteriormente, es eliminar a los principales seguidores del gobierno de Allende, miles por supuesto, siempre a través de torturas (el ejemplo que más me impactó fueque introducían ratas en la vagina de las insurrectas). Durante años hay toque de queda, y hay estudios sociológicos que dicen que este momento histórico cambió la forma de ser del chileno, de ser tradicionalmente amable y generoso pasaron a ser serios, fríos e individualistas.

Pinochet llama a los Chicago Boys para sacar adelante la economía chilena y surge lo que después se conoce como el milagro chileno, basado completamente en lo que entendemos por Neoliberalismo. Se apuesta a principios de teorías macroeconómicas sin importar cuánta pobreza cause en la población, estas prácticas de manera “natural” agrandan impresionantemente las brechas económicas, es decir, los ricos se hacen mucho más ricos y un gran porcentaje de los pobres se vuelven miserables. Como referencia, México ha estado utilizando desde hace veinte años estrategias económicas similares, me llevará todo otro post explicar el Neoliberalismo.

En resumen, la izquierda en Latinoamérica ha tenido su raíz en una lucha social sustentada por una ideología que pretende una justicia a partir de una igualdad de oportunidades, esta raíz ha sido cortada por Estados Unidos, en Chile, El Salvador, Guatemala, Cuba y ahora me queda claro que también en México.

Después de lo que he leído me sorprendería mucho que la CIA no hubiera participado en los asesinatos del 68 y el 71 en México. Era clara la tendencia de estos movimientos estudiantiles en favor del Comunismo, los principales intelectuales mexicanos de la época mostraban un claro vínculo cultural empático con U.R.S.S., y era a ciertas universidades que llegaban primero todas estas ideas.

Y conste que no trato hacer héroe o mártir a nadie, no digo quién es el bueno, nada más señalo quién es el titiritero.

¿México Vs. USA o España Vs. Inglaterra?

Resulta que me junté con algunos amigos a ver el partido de fútbol de México contra Estados Unidos. Yo al principio creí que habría ciertos “arreglos” de Televisa y que México ganaría a como diera lugar. Pero ya que comenzó el partido y vi las caras de odio de los mexicanos hacia los estadounidenses, que poco a poco se fue acrecentando ante la impotencia de marcar gol, de remontar, de empatar; me quedó claro que estuve equivocado. ¿Estados Unidos tiene un fútbol al nivel del mexicano?, no lo creo, ni en un sentido de técnica ni de talento. Creo sin embargo que hay dos trabajos que han hecho muy bien con el jugador estadounidense, el trabajo físico, me dió la impresión de que tienen una condición impresionante, y el trabajo mental, esperaron las oportunidades adecuadas y las resolvieron.

Hablando de mentalidad, el pueblo mexicano arrastra desde hace más de siglo y medio un trauma en sus relaciones con el vecino país del norte, cuando nos invadieron y arrebataron medio territorio nacional; de la misma manera que Estados Unidos arrastra un paradigma respecto al pueblo mexicano, por el estereotipo del “mojado”.

Saliendo de ver el partido, tuve una plática muy interesante con un amigo (mexicano) a quien por cierto le acaban de ofrecer un muy buen trabajo en Estados Unidos. El origen cultural de ambos países es no sólo diferente, sino contrastante. Cuando los ingleses se establecen en las Trece Colonias, no buscan mezclarse con los indígenas de la zona, sino que mantienen un nivel de vida, una economía y una política congruente con la que tenían en Inglaterra, antes y después de su Independecia. Los ingleses han sido históricamente punta de lanza en desarrollo sociológico, económico y político. Las nuevas ideas que acompañan al Renacimiento provocan la primer revolución contra el Absolutismo, también ahí comenzó la Revolución Industrial, son culturalmente pragmáticos. Los españoles, por el contrario, son un pueblo con severos traumas, gobernados primero por Roma, sufrieron su caída con invasiones germánicas, y fueron gobernados por visigodos, luego las invasiones musulmanas los pusieron a la orden del Islam; son un pueblo de menor sensatez y mucho más apegado a tradicionalismos imprácticos, por ejemplo hace poco me enteré que fue el último país en Europa en el que se practicó La Inquisición (el último acto de la Inquisición por cierto, se llevó a cabo en México, unos quince años después de que se independizó de España). En plena Independencia de México los invade Napoleón y los derrota también. España tiene Reyes Católicos mientras ocurre la Reforma Inglesa influenciada por Lutero, quien finalmente promovía mayor congruencia y condenaba la corrupción dentro de la Iglesia. España llenaba sus galeones de metales preciosos extraídos de Nueva España y sin mayor esfuerzo los piratas ingleses con una mejor tecnología naval robaban la carga ya muy cerca de Europa.
Me comentaba mi amigo que a Nueva España llegaba la gente de mala calaña del Viejo Continente, por el enorme riesgo de realizar un viaje tan largo, por enfermedades como el escorbuto, quienes elegían venir eran comúnmente convictos, dice que a algunos hasta les daban la opción, “estás condenado a pena de muerte o a ir a Nueva España”, y ya se imaginarán lo que elegían. Como llegaban constantemente cargas desde América, por las muertes del trayecto o quienes elegían quedarse en España, continuamente se requería de tripulación.

Llegan los españoles a México y a diferencia de los ingleses, inmediatamente comienzan a mezclarse con los indígenas, lo que genera un mestizaje peligroso para los españoles; los criollos, hijos de españoles nacidos en Nueva España, quieren tener acceso a niveles de poder que están en manos de una minoría española, y de esta manera ocurre la Guerra de Independencia. Tenemos un origen entonces, más que indígena, español, y quien diga “fuimos conquistados por los españoles” me parece que está teniendo una visión limitada; en realidad hablamos un idioma, una religión y un trauma eminentemente español.

El pueblo español vive ahora una realidad diferente, han aprendido de sus errores, han comenzado a desarrollar una visión pragmática, incluso han ido con el tiempo haciendo a un lado a la religión. No es una parte tan fundamental de la vida como lo es en sus países colonizados de Latinoamérica. Vivimos sin duda un retraso cultural en relación a España, y lo vivimos porque ellos lo heredaron; los criollos ambiciosos junto con la Iglesia en el poder generaron una brecha educacional que nos ha estado costando tener un pueblo ignorante y corrupto. Latinoamérica es una zona tercermundista con recursos naturales superiores a los del primer mundo, la razón de esta paradoja sólo puede ser su gente, que evoca el tradicionalismo antes que el pragmatismo, debido a su herencia cultural.

No es personal (NesP).

Tengo planeado hablar muchas veces de temas religiosos, así que ya simplemente lo voy a decir de una forma: “No es personal”. Significará que no tengo la menor intención de ofender, pero entiendo que alguien se pueda sentir ofendido, así que cuando esa frase anteceda a algún post, si alguien cree que podría sentirse negativamente aludido, únicamente detenga ahí su lectura.

No es personal.

Hoy es el día religioso más importante del país, tal vez es el segundo día más importante después de navidad para la gente de clase media y alta, pero para el 60% de la población, los semipobres, pobres y paupérrimos de México, el doce de diciembre es sin duda más importante que el veinticinco. La creencia en la Virgen de Guadalupe, me parece que ha tenido en los últimos años un “efecto Santa Claus”, para muchos católicos cultos. Bien, pues era el siglo XVI, los misioneros requerían de un poderoso símbolo religioso que finalmente consolidara el catolicismo de grupos indígenas que ante los problemas graves (que no veían solucionados con la nueva religión) volvían a acudir a sus antiguos dioses. Una diosa en particular, Tonantzin (en castellano, “nuestra verdadera madre”), dio a luz (dentro de la mitología azteca), a Huitzilopochtli, quien en cuanto salió del útero asesinó a todos sus hermanos (eran cuatrocientos), dando origen a las estrellas (las cuales podemos ver en el manto guadalupano). Bueno, pues el lugar donde se apareció, y donde ahora está la basílica, es precisamente donde los indígenas rendían culto a Tonantzin. Pero en los milagros no hay coincidencias, así que vamos a los documentos históricos: resulta que al famoso Obispo Juan de Zumárraga nunca se le ocurrió dejar un documento que mencionara el hecho, dejó muchos más, con trivialidades en comparación con la aparición de la madre de su dios, ¿por qué?, la historia nos responde, algunos años después, el Provincial de los Franciscanos, Francisco de Bustamante, critica en un sermón “la devoción que ha crecido en una capilla dedicada a Nuestra Señora, llamada de Guadalupe, en esta ciudad es en gran manera dañina para los nativos, pues les hace creer que la imagen pintada por Marcos el indio es de alguna forma milagrosa”; luego en 1569, Martín Enríquez de Almanza, cuarto virrey, denominó el culto de la Virgen de Guadalupe como una impostura dañina, como una adoración disfrazada de la deidad azteca Tonantzin. Nada de esto es extraño si consideramos que los indígenas la llamaban de hecho “Virgen de Guadalupe Tonantzin”. Ya en nuestros días Guillermo Schulenburg realizó una serie de estudios, varios años después declaró que la beatificación de Juan Diego era hacia un símbolo, no hacia alguien real; un día, en mi ciudad natal vi, pintado en una pared, “Muera Schulenburg, Viva la Virgen de Guadalupe”, creo que hasta ese día no me había percatado de la magnitud del fanatismo religioso en esa ciudad; en fin, los elementos de falsedad no es algo a lo que debí dar tanta importancia, el punto al que quiero llegar, es que la imagen ha sido utilizada históricamente en México para “inspirar” primero, la Guerra de Independencia a manos de Hidalgo quien por cierto no creía en la virginidad de María de acuerdo a documentos históricos; y luego en la Revolución Mexicana por parte de Emiliano Zapata quien consiguió un numeroso ejército de campesinos, que con un arma en sus manos se convirtieron en violadores, saqueadores, etc. El uso de este símbolo provocó el derramamiento de sangre de miles, que no vieron una mejora en sus condiciones de vida cuando esas guerras terminaron. ¿Cómo impulsas un movimiento revolucionario con un símbolo que representa la ignorancia de la derecha?, ah, pues de tal forma que mantengas a la derecha en el poder, gane quien gane. Voy a citar a un amigo que comúnmente dice: “al mexicano dale cerveza, fútbol y virgen de guadalupe y lo mantienes controlado”. Para mi, lejos de ser un símbolo de inspiración revolucionaria, me parece el símbolo más significativo de la esperanza del mexicano, de que ante los problemas graves lo que se requiere son milagros.

1810, 1910, ¿2010?

A los mexicanos se nos ha dicho siempre que la Revolución Mexicana fue un movimiento heroico en favor de los que menos tenían, que impulsó la equidad social, que eliminó la tan satanizada dictadura y que dio pie al desarrollo del país. Porfirio Díaz es uno de los personajes más interesantes de la historia de México, su pasado militar que lo convirtió en general hizo que para conseguir el orden social utilizara “mano dura” (así como Felipe Calderón prometió que será su gobierno, ya veremos). Le funcionó por tres décadas, las cárceles del país estaban subutilizadas porque los ladrones, los asesinos y otros enemigos del gobierno aparecían colgados de los árboles, de esta manera daba una advertencia muy clara a una población que moría de hambre trabajando jornadas dobles. Este tipo de mano de obra ciertamente provocó el mayor crecimiento económico que ha experimentado el país. Como ejemplo, el dólar y el peso eran equivalentes y en algún momento se requirieron hasta de dos dólares para comprar un peso. La macroeconomía era un asunto resuelto, el desarrollo tecnológico del país fue comparable al de las potencias a nivel mundial. Entonces apareció un intelectual en escena, Francisco I. Madero no concibió que un gobierno dictatorial fuera justo y el nivel de vida de la población era un ejemplo tangible. En este punto tenemos dos bandos, un general esnob en el poder y un líder idealista con deseos de poder. Hasta aquí todo iba bien, las ideas de Madero pudieron contagiar cierta gente en el gobierno para que a la caída de Don Porfirio (a su muerte) empezara a desarrollarse la justicia social. Pero entonces surgen dos caudillos, Emiliano Zapata y Francisco Villa, líderes pero con pobre educación, personas capaces de mover masas con promesas incumplibles, en resumen populistas. Este par de representantes de la izquierda radical, uno por parte de los campesinos y otro por parte de los obreros generan ejércitos de bandidos, que efectivamente saquean, violan y matan de manera impune; Zapata y Villa aprovecharon a un pueblo enojado e ignorante para alcanzar poder y riqueza. Parece que en 96 años las cosas no han cambiado mucho. Andrés Manuel López Obrador es el nuevo caudillo representante del obrero, enojado e ignorante, que se une irracionalmente a una campaña que ahorita “sólo” significa freno a la productividad pero que podría terminar en acciones violentas lamentables. La otra parte de la izquierda radical es representada por las guerrillas, quienes mueven a grupos de campesinos, muchos de ellos indígenas, que igualmente molestos e ignorantes se saben escuchados únicamente cuando portan armas de fuego. Lo que no tenemos es a la izquierda intelectual, ya nadie se atreve a salir asesinado por enfrentarse a un gobierno injusto, lo cual es comprensible, pero tampoco se atreven a generar panfletos informativos para la población, no aquellos que provoquen mayor enojo e ignorancia, sino los que realmente sean fuente de conocimiento. A casi un siglo del inicio de la Revolución podemos ver que vamos justamente hacia el mismo punto, que los factores fundamentales siguen existiendo: primero una pésima distribución de la riqueza; segundo, el descontento y la ignorancia de la población; y tercero, personajes egocéntricos con sed de poder lidereándonos.

Los “maestros” de Oaxaca.

2 de Octubre del 68, no veo una fecha más determinante en el presente político del país. Lo que ocurrió ese día en Tlatelolco fue muy desafortunado para el pueblo mexicano pero no sólo por lo obvio: la muerte de cientos de estudiantes, algunos trabajadores y gente que sólo pasaba por ahí. Los estudiantes que ahí cayeron (y los sobrevivientes) pudieron ser los líderes políticos de izquierda en los ochentas, que al haberles sido permitido exponer sus ideas desde jóvenes sin esta clase de opresión monstruosa, hubieran construido una ideología menos extremista los unos (se sabe que como consecuencia de estos hechos se formaron algunas guerrilas en el sur del país), y mucho menos tibia los menos valientes (varios líderes del 68 simplemente se dedicaron a hacer política de la única manera que lo permite este país, con corrupción).

Los movimientos de jóvenes en la década de los sesentas ocurrieron en muchas partes del mundo, París, Berlín, Roma, Londres, muchas ciudades de Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia. Excepto que en ninguno de estos países ocurrió una masacre de este tamaño, de tal manera que los efectos de estos movimientos imprimieron un desarrollo sociocultural en mayor o menor grado. Pero volviendo a México, el efecto fue contrario, la mayoría de los sobrevivientes pasaron el resto de su vida odiando al gobierno y transmitiéndole este odio a sus hijos, a sus alumnos, a sus votantes; este odio natural que causó el trauma de haber vivido el episodio trágico se convirtió en una izquierda corrupta y populista. El acto fue tan condenado a nivel mundial y local que ahora tenemos un exceso de movimientos sociales que ya comienzan a mutar en terrorismo y no se ha visto la autoridad requerida para detenerlos. Nos convertimos en un pueblo que culpa de todo a su gobierno (no pretendo decir que hemos tenido buenos gobiernos) y que tiende a creer en mesías, llámense Fox o AMLO. El efecto del 68 en el pueblo mexicano hace que un grupo de profesores que torturan, linchan, matan (imagínense el impacto que tendrá en los niños y jóvenes a quienes dieron y darán clase) tomen la capital de un estado por meses sin que nadie se atreva a hacer algo contundente. Tenemos decenas de grupos guerrilleros, principalmente en ciudades como Guerrero, Oaxaca y Chiapas, pero con presencia en muchos estados más. Estos grupos extremistas pretenden conectar, para la población inconforme, la situación en Oaxaca con el supuesto fraude del 2 de julio, la cantidad de inconformes convierte al reclamo social en una bomba de tiempo. El gobierno tendrá dos opciones, seguirla manejando cuidadosamente para pretender desactivarla (ilusos); o hacer que explote donde menos salgan dañados. En el 68 el mensaje del gobierno fue “no voy a permitir ser cuestionado” y ahora el mensaje es “no me voy a atrever a defender el orden público”. Los actos terroristas, las marchas que afectan a millones, la toma de ciudades van a seguir ocurriendo por dos razones, obtienen atención y quedan impunes.